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Óscar Pujol, el trotamundos del pedal

Óscar Pujol.
Óscar Pujol. / R. Gómez
  • El catalán afincado en Valladolid comienza su tercera temporada en el conjunto japonés Ukyo

La historia de Óscar Pujol Muñoz (Tarrasa, 1983) puede tildarse como poco de llamativa. El corredor ha mantenido el sueño de seguir como profesional y para ello dio el salto al ciclismo asiático, donde se ha hecho un nombre. Irán, Indonesia, Dubai y Japón. En el país nipón inicia su tercera campaña enrolado en las filas de Team Ukyo. Esta misma semana comenzó la temporada con su participación en la Vuelta a la Comunidad Valenciana.

Los dos últimos años le tocó vivir alrededor de seis meses en el país del sol naciente. En esta temporada cercana a empezar su paso por Japón va a ser más efímero. El motivo es que su equipo quiere crecer y para ello viene a competir a Europa, aunque también lo hará en el circuito de pruebas asiático. «Pretenden que los corredores locales se fogueen. Para ello deben venir a Europa y verse las caras con los mejores del pelotón mundial», afirma.

Sin duda, el equipo nipón en el que corre tiene unas características muy singulares. Ukyo no es una empresa. Detrás está Ukyo Katayama, un excorredor de Fórmula 1 japonés que ha entrado con fuerza en el mundo del ciclismo. Los patrocinadores y firmas comerciales se lo rifan porque es una persona muy conocida en su país, una leyenda del deporte nacional. «El objetivo que se pretende es que este equipo sea la primera formación japonesa que corra un Tour de Francia. De momento, es complicado, pero es lo que se busca», afirma el ciclista español.

Pujol, que nació en la localidad barcelonesa de Tarrasa pero que se trasladó a Valladolid con once años, destaca el crecimiento de la afición nipona por el deporte del pedal. Tienen competiciones de primer nivel como el Tour de Japón, prueba que ganó Pujol, o la Japan Cup, que cuentan con la participación de equipos ProTour como el BMC, el Sky, el Orica o el Lampré.

Sobre la experiencia nipona, el ciclista español reconoce que es «una vivencia que te hace crecer como persona. Te tienes que adaptar. Su idioma me resulta imposible. Lo he intentado, pero es difícil. Hay que echarse novia japonesa y casarse (risas). La verdad es que la gente allí es muy respetuosa».

Cuando vive en Japón, está instalado con su equipo en un viejo colegio que ha sido restaurado. Allí cada corredor tiene su propia habitación y comparene los servicios. «Está en una zona dura para entrenar, ya que estamos cerca del monte Fuji».

No está solo, ya que hay una amplia representación hispana. Junto a él se encuentra el ciclista vallisoletano Rodrigo Araque, que inicia su segundo año en las filas del Ukyo. Hay que sumar a ellos a dos vascos, un murciano y un catalán, junto a un mecánico valenciano. Además, este año la formación nipona estrena director español. Preguntado por la presencia de tanto compatriota en el ciclismo japonés, Óscar Pujol indica que a los equipos les gusta contar con corredores españoles, «quizá porque les atrae nuestra manera de ser».

Sobre los objetivos para esta campaña, este corredor de 33 años lo tiene claro. Ahora, tras acabar la temporada de ciclocrós, espera alcanzar la forma en las primeras carreras en Europa para llegar en su mejor momento en abril y mayo. «Me gustaría brillar en el Campeonato de España en junio. El año pasado, sin contar con equipo, acabé decimotercero. También deseo revalidar título en el Tour de Japón».

Como ciclista, Pujol siempre quiere dureza, «pues me va bien porque soy un corredor ligero». Su temporada ha comenzado y este corredor confía en brillar de nuevo.

Temporada de ciclocrós

El pedal en cualquiera de sus modalidades. Pujol no le hace ascos al BTT ni mucho menos al ciclocrós. Precisamente, esta temporada ha formado equipo, el PoloandBike-Taymory, y ha participado en alrededor de quince pruebas del calendario regional y nacional. Ha ganado cinco carreras de ciclocrós. Terminó cuarto en el Campeonato de España celebrado en tierras valencianas. «Me queda la pena de saber que podía haber quedado más arriba. No salí bien y fallé. Tuve una caída y un golpe que me pesaron. Pero mi temporada de ciclocrós, sin ser un especialista, ha estado muy bien. Podía haber estado más adelante si las cosas me hubiesen salido bien», menciona.

Preguntado si el ciclocrós no puede ser un problema para la preparación de la temporada en carretera, el corredor del Ukyo manifiesta que lo hace «porque me divierte. Me lo paso muy bien con el ciclocrós y creo que para el cuerpo es bueno, pues mejoras en técnica, además de correr y subir escaleras, con lo que te pones más fuerte. En esta época, con mal tiempo, es un incentivo para entrenar».

Las ganas de correr no le abandonan. Hubo momentos en los que no llegaban las ofertas tras su periplo por Asia. Un amigo mandó su currículum al equipo japonés en el que ahora milita. Ellos mostraron interés por ficharle. Aceptaron sus condiciones económicas y dio el salto al país del sol naciente. «Allí me siento valorado y además dispongo de un calendario de pruebas que me parece perfecto, en especial este año. Me muevo por objetivos e ilusión, y así doy el 100%», subraya.

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