División de Honor Plata

El Viveros Herol solventa su test ante el Alcobendas

Antonio Llopis, en un partido anterior con el Alcobendas.
Antonio Llopis, en un partido anterior con el Alcobendas. / Antonio Tanarro
Balonmano

Los segovianos fueron superiores en todo momento y no perdieron nunca la ventaja en un encuentro algo brusco

Ó. SJ. H. Nava de la Asunción

Ayer volvía el balonmano al Municipal de Nava de la Asunción. El Viveros Herol se enfrentó a las ocho de la tarde al Balonmano Alcobendas en el penúltimo encuentro de su pretemporada, que precede al inicio de una nueva andadura en División de Honor Plata. Los madrileños visitaron el feudo navero con ganas de pelea, aunque se toparon con un equipo bien dispuesto sobre el campo y que no quiso dejar pasar ni una, aunque en tramos puntuales del partido perdió la concentración. Finalmente, fueron los de casa quienes se hicieron con la victoria en un encuentro algo brusco que terminó con un luminoso tajante de 32-28. Cuatro de diferencia y buenas sensaciones.

32 Viveros Herol BM Nava

Álvaro J. Seabra, Agustín Casado, Bruno Vírseda, Ernesto Sánchez, Carlos Villagrán, Darío Ajo, Alberto García, Andrés Alonso, Antonio Llopis, Alexandre Tello, Yeray Lamariano, Tomislav Brakocevic, Alonso Moreno, Filipe Martins y Pablo Rodríguez.

28 BM Alcobendas

Manolo Rodríguez, Miguel Muñoz, Asier Nieto, Santiago Echevarría, Ignacio Gimeno, Mikel Martín, Martí Villoria, Antonio Ortega, Alberto Boyarizo, Antonio Jiménez, Gonzalo Velasco, Alfonso de la Rubia, Santiago López, Lucas Rico y Manuel Catalina.

El choque arrancó duro en la línea defensiva madrileña, con emparejamientos que quisieron parecer termosellados y un Alcobendas que ni siquiera llegó conjuntado en la equipación, en cuyo plantel pudieron verse hasta tres elásticas diferentes (alguna sin dorsal). Peleón sí se presentó el equipo dirigido por Alejandro Mozas, a la gresca en todo momento, aunque no supo frenar la superioridad en ataque de los locales. Las juntas madrileñas perdían agua. Brakocevic abrió el marcador y puso por delante a los naveros en un marcador que mantuvo la ventaja local durante el resto de la primera mitad y del partido. Las incursiones por la izquierda de los madrileños, uno de cuyos extremos fue de los más activos del equipo especialmente hacia la mitad del primer tiempo –cuando el Alcobendas tuvo una breve fase de dominio que no se concretó en nada claro por la falta de ideas–, fueron las que llevaron peligro a la meta de Ernesto, que arrancó de inicio y tuvo varias intervenciones positivas.

Lamariano calentaba en el descanso, que fue descanso para todos menos para el bombo de la afición local, y al que se llegó con una holgada diferencia de 20-12. Poco a poco se fue estabilizando y equilibrando el encuentro, aunque sin perder en ningún momento los de Dani Gordo la delantera en el electrónico, que fue tan suyo como de los aficionados. El Balonmano Alcobendas salió más enchufado en la segunda mitad y tuvo minutos de verdadero dominio en los que llegó a ponerse a dos tantos de distancia, con uno de sus jugadores más destacados, Gonzalo Velasco, a la cabeza de la zaga tratando de interceptar balones o empujarlos a las mallas. Según tocase. Alguna discusión se vio sobre el campo mediada la segunda parte, una de las cuales –no la más subida de tono– terminó en una nueva expulsión doble de dos minutos por la cual el Nava perdió momentáneamente a Agustín Casado (máximo goleador navero ayer con siete tantos) y los madrileños perdieron a Ignacio Gimeno.

La característica forma de jugar de Filipe Martins, con la camiseta arremangada hasta los hombros por comodidad, y el liderazgo en ataque de Carlos Villagrán –arropado en todo momento por Alexandre Tello y Alonso Moreno– fueron los puntales en los que se apoyó el Nava para no perder la ventaja y pasar por encima al Alcobendas. El Viveros Herol demostró más eficacia, más claridad en el juego y más seriedad, lo que empezó y terminó por concretarse en un encuentro completo. No obstante, el primer tercio de la segunda mitad, en el que los visitantes mostraron superioridad y acortaron la brecha del luminoso, sí demostró que la pérdida puntual de concentración puede pagarse cara. Con el partido de ayer solventado, solo resta una cita en el calendario navero de amistosos, que tendrá lugar el próximo 2 de septiembre a las 20:30 horas ante el BM Carabanchel.

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