Un sorbo de alegría para el Viveros Herol BM Nava

Agus Casado, en un momento del partido./Antonio de Torre
Agus Casado, en un momento del partido. / Antonio de Torre

El conjunto navero derrota al MMT Seguros Zamora, equipo de la Liga Asobal, y sigue adelante en la Copa del Rey

QUIQUE YUSTENava de la Asunción (Segovia)

El Viveros Herol Nava tiene ganas de hacer historia. A la satisfacción por su marcha en Liga hay que añadir también la de la Copa del Rey, una competición que gusta, y mucho, en Nava. El conjunto dirigido por Dani Gordo realizó un partido serio y completo, sobre todo en la parcela defensiva, llevando la iniciativa durante gran parte del choque gracias a un parcial de 6-0 en la primera parte que les permitió afrontar por delante el segundo periodo, donde apenas sufrieron para conseguir la victoria.

22 Viveros Herol BM Nava

Ernesto Sánchez, Álvaro Rodrigues (1), Agustín Casado (5), Bruno (2), Carlos Villagrán (4), Darío Ajo (2), Alberto García (1) Andrés Alonso, Antonio Llopis (2), Alexandre Tello (1), Yeray Lamariano, Brakocevic (1), Alonso Moreno, Filipe Martins (3), Pablo Rodríguez y Sergio Segovia.

18 MMT Seguros Zamora

Ceballos (2), Marc Abalos (2), Fernando Ruiz, Ander Friarte (3), Silva (2), Luis Cano, Octavio Magadán (1), Jorge Martín (5), Calle, Raúl Maíde, Luis Posado, Iñaki, Mouriño (1), González Velázquez, Gangiani y Adrián Prieto (2).

parciales:
2-2, 3-4, 5-5, 6-5, 9-5, 9-7 (descanso), 12-8, 14-11, 17-13, 19-15, 20-15 y 22-18 (final).

El encuentro comenzó sin mucho ritmo. El MMT Seguros Zamora quería manejar los tiempos del partido con posesiones largas con las que mover a la defensa navera. Por su parte, el equipo entrenado por Dani Gordo trataba de imprimirle una marcha más a la contienda, buscando lanzamientos rápidos en los primeros segundos de sus posesiones. Durante los primeros compases eran los zamoranos quienes conseguían manejar el choque frente a un Viveros Herol un tanto frío (como la noche en Nava de la Asunción) en ambos lados de la cancha.

Brakocevic erró el primer lanzamiento de los locales desde los siete metros. Más bien se lo adivinó Posado, quien a pesar de empezar desde el banquillo, ofreció un gran rendimiento los minutos que estuvo defendiendo la portería zamorana. Con Darío Ajo acertado y preciso desde el extremo zurdo, el Nava lograba mantenerse en el partido esperando su oportunidad. Alonso Moreno, titular en el sala de operaciones, centraba las atenciones de los morados, dejando gran parte de la responsabilidad durante los primeros minutos a Tomas Brakocevic.

Pero la oportunidad para los de Nava de la Asunción llegó gracias a su excelente trabajo defensivo. Con Álvaro Rodrigues dominando el carril central, el Viveros Herol Nava cerró su portería, perfectamente guardada por un Ernesto Sánchez que demostró ser un guardameta de la máxima categoría.

Con la defensa más que asentada, con Agustín Casado más suelto en el ataque y con Martins ofreciendo una nueva alternativa ofensiva en el pivote, el equipo entrenado por Dani Gordo le endosó al Zamora (un equipo de la categoría Asobal) un parcial de 6-0 con el que tomó las riendas del encuentro en el tramo final del primer periodo, al que se llegó con una ventaja de dos goles favorable a los de casa que pudo ser mayor sin las exclusiones de Carlos Villagrán y Álvaro Rodrigues en los tres últimos minutos de la primera parte.

El inicio de la segunda parte fue parecido al de la primera, con las mismas ideas en ambos equipos, aunque más incisivos en la finalización. El Balonmano Nava seguía en modo Golden State en la NBA, buscando lanzamientos a portería cuando ni siquiera se habían consumido diez segundos de posesión. Carlos Villagrán y Antonio Llopis ejercieron de pistoleros para situar a los blanquirrojos cuatro tantos arriba, una renta cómoda e importante para encarar toda la segunda parte. Bajo palos, tanto Posado como Ernesto Sánchez mantuvieron un alto nivel que solo pudo mantener el de casa, liderando una defensa que contrarrestó a la perfección el ataque de todo un equipo Asobal.

El Zamora no se encontraba nada cómodo sobre la cancha azul de Nava de la Asunción. Logró acercarse a tan solo dos tantos tras un par de acciones señaladas por los colegiados discutidas por el banquillo y la afición local. Pero el Nava no estaba dispuesto a salirse del encuentro y volvió a recurrir a su recurso más fiable: la defensa. Subió su intensidad, apretó los puños y cerró líneas de pase. No había forma de perforar la muralla planteada por Dani Gordo, conforme con el intercambio de goles que hubo durante buena parte de la segunda parte pero que en ningún momento amenazó la renta, nunca inferior a los cuatro tantos, del equipo de Nava de la Asunción sobre los zamoranos.

A pesar de que la victoria parecía en el bolsillo, los locales no bajaron el pie del acelerador. No querían sorpresas en ninguna de las dos porterías. Carlos Villagrán ejerció de capitán, Agustín Casado de goleador y Ernesto Sánchez de ángel de la guarda de la portería nevera. Recital el que volvió a ofrecer el portero de los naveros, dejando su portería por debajo de los veinte tantos frente a un equipo de la máxima categoría del balonmano nacional.

En el tramo final del encuentro hubo una pequeña y tímida reacción de los zamoranos solventada sin demasiados apuros por los naveros. Ni siquiera buscaron adelantar su defensa los morados, conscientes de que sacar una victoria del polideportivo de Nava de la Asunción era una misión imposible. La fiesta era absoluta y la grada disfrutó de los últimos minutos del juego de su equipo, viendo incluso como Sergio Segovia, uno de sus jóvenes guerreros de la cantera, disputaba los últimos segundos del partido. Con el bocinazo final la alegría se desató en la pista y en la grada. No era para menos.

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