Otro mazazo seguido

Casado, en un anterior partido con el conjunto navero./A. Tanarro
Casado, en un anterior partido con el conjunto navero. / A. Tanarro

El Viveros Herol BM Nava cae frente al Villa de Aranda en un final de infarto (30-29)

ANDRÉS MARTÍN REDONDO (OPTA)Aranda de Duero (Burgos)

Final de infarto en el Príncipe de Asturias. La culminación del partido llevó el éxtasis a las gradas de un Príncipe de Asturias que volvió a revivir las grandes hazañas de antaño, cuando a los mandos de Carlos Colmenero fue agrandando su leyenda de cancha casi inexpugnable. Los cerca de 1.300 espectadores que se acercaron a ver la nueva versión con el regreso del técnico vallisoletano una década después disfrutaron con ese desenlace favorable a los suyos. Parecía que el gol de Filipe Martins, que empataba a 29 el marcador a falta de diez segundos, llevaba camino de ser decisivo pero una transición rapidísima con saque de centro local llevó el balón al extremo y allí el canterano Guille se convertía en el héroe del choque al anotar en el último suspiro el tanto de la victoria. Para Nava llegaba otro mazazo seguido prácticamente idéntico al que le costó la derrota frente a Alcobendas la pasada jornada. Dos derrotas en el último segundo duelen y el cuadro segoviano, que siempre fue por detrás en el marcador pero que remó lo indecible para llegar al empate, se marchó del Príncipe de Asturias de vacío.

Antes de ese intenso final, se vieron muchas cosas sobre la cancha. El derbi fue frenético y apasionante. Colmenero y Dani Gordo, rivales en el banquillo, pero amigos fuera de la cancha, movieron sus piezas sobre el tablero intentando sorprender al contrario. La defensa arandina durante la primera parte fue excelente, casi siempre con la estrategia del avanzado para entorpecer la circulación de balón del Nava. Dani Gordo dejó de inicio a Filipe y Casado, sus dos mejores hombres, en el banquillo. Pero rápidamente tuvo que tirar de ellos porque el Villa de Aranda cogió la delantera y en el minuto 5 ya ganaba 4-1. En ese instante pidió un tiempo muerto que no obtuvo mucho resultado.

Los goles segovianos llegaban a través de la transformación de varios penaltis, pero en posicional la retaguardia arandina impedía lanzar con comodidad. Pero salió a la cancha Richi Amérigo, que detuvo tres penaltis seguidos y además Iker Antonio se puso a tirar del carro anotando goles importantes en el marco de Ernesto. La ventaja arandina creció hasta los 5 goles y pudo ser mayor al descanso, pero un lanzamiento errado por Krook permitió una contra fulgurante anotada por Virseda que dejó el electrónico en 14-10.

La segunda parte subió varios grados en espectacularidad y emoción. Conforme fue bajando el físico se afianzaron los detalles individuales de calidad. Y el choque entró en un toma y daca continuo que se tan pronto estiraban el marcador favorable al Villa de Aranda como amenazaba Nava con ponerse por delante en alguna acometida positiva. Los segovianos estuvieron varias veces a punto de hacerlo, pero nunca lo consiguieron. Y el Villa de Aranda se marchó con tres goles de ventaja de nuevo faltando cinco minutos. Parecía que el choque se quedaba en casa, pero Agustín Casado, Villagrán y Filipe se empeñaron en igualar la contienda, también algo ayudados por ciertas decisiones arbitrales muy discutidas por el Villa de Aranda. Finalmente, los dos puntos quedaron en manos de un jugador nacido y criado en la cantera que tuvo la sangre fría suficiente para controlar un balón difícil y con mucha incertidumbre colocarlo en el palo largo de la portería defendida por Yeray Lamariano. Y a partir de ahí se desbordó la alegría en el Príncipe de Asturias que pasaba de perder con el colista por cinco goles a ganar al Nava por uno. Colmenero cambió la dinámica.

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