Balonmano

«Creo que es el momento de parar un poco y dedicar más tiempo a la familia»

Chema Rodríguez en la redacción de El Norte de Castilla. / Henar Sastre

Con diez finales de la Liga de Campeones disputadas en los últimos once años, el central palentino, a sus 37 años, decide abandonar la superélite y continuar su carrera en el Saran galo

M. A. P.

Abandonó Huerta del Rey como el fichaje más caro de la historia del balonmano español. Tocó la gloria con el mítico Ciudad Real y en plena crisis del balonmano nacional emigró a uno de los equipos más poderosos del continente, el Veszprem húngaro, para imponer el ‘estilo español’. Desde aquella semifinal de la Liga Europea ante el Flensburg, en la que un penalti separó al extinto BMValladolid de la final hasta hoy mismo, han pasado once temporadas que Chema Rodríguez puede contabilizar por finales ya que en ese periodo tan solo un año faltó a la cita para luchar por el título europeo. Ganó dos ‘Champions’ con el Ciudad Real antes de comenzar la era ‘Final Four’ en la que disputó cuatro veces el título y otras tres veces cayó en semifinales. Todo un palmarés de lujo que le convierten en el jugador español con más finales disputadas en esta década. Ahora, cinco años después de su marcha a Veszprem, Chema Rodríguez ha decidido frenar el ritmo de competición y continuar su carrera en un conjunto francés, el Saran, donde la exigencia es menor pero donde a buen seguro seguirá impartiendo su doctorado en balonmano ‘estilo español’.

–¿Cómo fue su etapa en Vezsprem?

–Tanto a nivel personal como deportivo creo que ha sido muy positiva. Querían implantar el estilo de balonmano español con un proyecto muy serio. Ganamos en estos cinco años todos los títulos domésticos en Hungría, pero el objetivo era alcanzar la ‘Final Four’ y salvo el primero, lo logramos los otros cuatro años. La espina es que no conquistamos ningún título. Debe ser mi destino, como nos pasaba en el BMValladolid que jugábamos finales europeas, pero no las ganábamos.

–¿Cambiar de país fue complicado o se adaptó enseguida?

–Al principio había miedo a salir fuera, pero luego todo es más sencillo. Fui con mi mujer Laura y allí tuvimos a nuestros mellizos Álex y Daniela, que incluso aprendieron húngaro. Hubo momentos complicados, pero los españoles nos solemos adaptar enseguida por el carácter. Además, a pesar de tener una cultura diferente, son gente muy honesta y nos han tratado siempre muy bien.

–¿Mantiene relación con otros ‘emigrantes’ españoles?

–El ritmo de vida en la elite es una auténtica vorágine y apenas nos ha permitido el contacto personal que hubiéramos deseado, pero siempre que he tenido ocasión he quedado con Raúl o Pastor y siempre hemos tenido relación por teléfono o Internet, como también con Jota y otros compañeros. Ahora, mi deseo es que Pastor, con un proyecto más consolidado, gane títulos en Hungría con el Pick Szeged.

–¿Qué es eso del ‘estilo español’?

–Tras el Mundial que ganamos en Túnez en 2005 el balonmano fue cambiando para asemejarse al estilo que jugaba la España de Juan Carlos Pastor, más colectivo, inteligente y elaborado tanto para atacar como para defender. Muchos equipos querían imitarnos y nada mejor que fichar entrenadores y jugadores. Como decían en Hungría, nos convertimos en ‘los nuevos balcánicos’, porque el estilo de balonmano español se dispersó por toda Europa a lo que también ayudaron muchos extranjeros que habían jugado en España.

–¿Qué jugadores le han impresionado más?

–He jugado en los mejores equipos y con grandísimos jugadores. En Veszprem me impresionó Reinaldo Pérez, que parecía un chaval y ¡a saber cuántos años tenía cuando llegué! Otro es Mirsa Tersic, una máquina entrenando, o el islandés Palmarsson, con una excelente calidad individual y que ha absorbido el estilo español, más colectivo.

–¿Ahora que ha dejado el Vezsprem, es cierta la leyenda de que compraban los partidos?

–Jajajajaj.... que yo sepa no.... jaja. El Vezsprem es el gran equipo del Este de Europa, el equipo de Hungría por excelencia y por ello tiene más repercusión y poder. Es como un Real Madrid o Barcelona de fútbol...

–Y ahora inicia un nuevo proyecto en Francia...

–El cambio de entrenador y el inicio de un nuevo proyecto en Veszprem ha sido la ocasión para cambiar de aires. Tenía ofertas de equipos de ‘Champions’, pero creo que ha llegado el momento de parar un poco, de bajar el pistón. Llevó muchos años al más alto nivel, jugando dos partidos por semana, 80 partidos por temporada, con constantes viajes y creo que llega el momento de parar un poco y dedicar más tiempo a la familia e incluso a mi mismo. He fichado por el Saran francés por dos temporadas. Quiero seguir jugando, pero 30 o 40 partidos y con muchos menos viajes.

–El Valle del Loira y la cercanía de París serán un aliciente.

–Por supuesto que ayudan, pero también el hecho de que el Saran es un equipo casi exclusivo de franceses y de cantera. Me recuerda a aquel BM Valladolid de principios de siglo con jugadores jóvenes y con ganas de comerse el mundo. Y además la oferta económica era bastante buena.

–¿Qué puede aportar?

–Dada mi edad, experiencia y la posibilidad de ayudar al equipo a adquirir el estilo de juego español o vallisoletano, ya que fueron Pastor y Raúl los que lo iniciaron, y después Jota y todos los jugadores que pasaron por Huerta del Rey los que exportaron ese estilo.

–Comparado con algunos excompañeros del Atlético Valladolid, 37 años no son tantos....

–Jajaja...es que a Fernando le gusta jugar más que a nadie. Creo que es más una cuestión mental que física. Ahora la preparación y prevención de lesiones alarga la vida del deportista. Yo me encuentro muy bien físicamente, pero estar lejos de casa, de los tuyos, se hace más duro mentalmente. Necesito jugar al balonmano, pero también compaginarlo con mi mujer y los niños.

–¿Y volvería a jugar en Valladolid?

–Me lo he planteado y sin duda sería un excelente colofón, pero por otro lado tengo tan buen recuerdo de aquella época, de lo que era en Valladolid como jugador y de las buenas sensaciones que dejé, que no me gustaría quedarme con otro sabor de boca, con las inevitables comparaciones.

–¿Se ha planteado entrenar?

–Muchos compañeros me dicen que me saque el carné de entrenador. El balonmano es mi pasión, pero ciertamente no me gustaría cambiar de vida y de lugar en función de unos resultados. Hay que ser muy bueno como Pastor o Raúl. No me veo entrenando a un equipo.

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