Cerca de la hazaña

Llopis, en un anterior partido del Viveros Herol BM Nava./El Norte
Llopis, en un anterior partido del Viveros Herol BM Nava. / El Norte

El Viveros Herol BM Nava se despide con la cabeza alta de la Copa del Rey tras empatar frente al Ángel Ximénez, equipo de Asobal

OPTACórdoba

El Viveros Herol Balonmano Nava se despidió con honor y la cabeza altísima de la Copa del Rey tras jugar un auténtico partidazo en cancha del Ángel Ximénez, al que tuvo contra las cuerdas prácticamente toda la segunda parte, y que se acabó clasificado por el 22-24 de la ida en Segovia, tras el 28-28 en la vuelta.

El equipo segoviano entró algo frío al partido, como acusando el escenario y la importancia del duelo, lo que añadido al buen trabajo de la defensa y portería pontanas le impidieron anotar con facilidad. No lo hizo hasta el minuto seis, por medio de Alonso. Claro que para entonces ya estaba también en sequía la escuadra local. Los segovianos estuvieron casi siete minutos sin encajar y se pusieron por delante (2-3).

La fortaleza defensiva de los de Dani Gordo no cesó y la espesura en ataque pontana tampoco, por lo que superado el minuto trece el Ángel Ximénez apenas había hecho tres goles. Llopis dispuso de un siete metros para poner ventaja de dos, pero erró, así que el duelo se mantuvo en diferencias mínimas. Juanlu Moyano, en otra pena máxima, logró poner por delante a los suyos mucho tiempo después (6-5, min. 18), aunque, como antes había pasado con Nava, cuando hubo opción de tomar renta de dos el Ximénez, que vivía de los goles de Nacho Moya y Moreira, erró desde los siete metros.

La escuadra visitante dio un paso más. Su defensa alcanzó un nivel excelente, como estaba su portero, y en ataque sus variantes lograron hallar espacios en el cerrado entramado de Quino Soler. A un minuto del descanso un gol de Tello rubricaba un parcial 0-3 con el que Nava igualaba la eliminatoria momentáneamente. Y cuando Juanlu hizo el 8-9 para romper diez minutos sin anotar, la respuesta la puso Martins de lanzamiento de falta directa. Al descanso voltear la eliminatoria no era un sueño (8-10). Fue al segundo minuto de la segunda parte cuando el equipo navero se situó por primera vez con tres de renta (9-12), confirmando su insurrección en el Miguel Salas. Pero es que luego Darío Ajo, a la contra, aumentaba la herida de los locales, que tuvieron que pedir tiempo muerto con urgencia. Pero Nava estaba muy seguro y las aportaciones de Juárez, Villagrán o Brakocevic seguían permitiéndole soñar (12-16, m. 37). El Ángel Ximénez no era capaz de encontrar soluciones, ni tampoco de aprovechar sus superioridades, aunque al menos estabilizó la renta adversa en dos. Mientras, Lamariano seguía con su recital, sacándolas de todos los colores. Quedaba menos de un cuarto de partido y las espadas estaban en todo lo alto (18-20, min. 46).

Gordo probó ahí una defensa con avanzado, porque el Ximénez empezaba a encontrar a jugadores clave como Rudovic o Cuenca. Entre ambos lograron lo que por momentos pareció imposible, volver a poner la eliminatoria a su favor, lo que llevó al tiempo muerto visitante (21-21, min. 50). El duelo era pura emoción y así se mantuvo, un gol arriba, un gol abajo, aunque siempre con Nava con la iniciativa, hasta que a dos del final Moya parecía dejar la cosa controlada para los locales (26-25). Pero aún quedó la última heroicidad, otra vuelta de tuerca que remató Villagrán, que a treinta segundos ponía el 27-28. Un error, una contra, era la clasificación por mayor número de goles fuera, pero el Ximénez acertó en su ataque e impidió la hazaña navera.

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