El mes del balonmano

Fotografía grupal de los participantes y sus monitores en el VIII Campus Urbano.
Fotografía grupal de los participantes y sus monitores en el VIII Campus Urbano. / BM Nava

El Viveros Herol Nava cierra un intenso julio cargado de actividades para todas las edades

Ó. SJ. H. Segovia

Cuando hay algo que gusta, se nota. Treinta días no son pocos pero si se pasan con el balón en la mano, no solo corren más rápido sino que lo hacen mejor. El tiempo, para disfrutarlo. Eso es lo que ha debido pensar el club Viveros Herol Balonmano Nava justo un año después de cumplir su cuarenta aniversario en 2016. Y como del dicho al hecho, cuando se quiere, no hay más que un trecho fácil de cubrir, así lo han llevado a la práctica.

Nava de la Asunción ha puesto en marcha, a lo largo de este mes de julio que ya finaliza, un total de tres campus y cursos de verano alrededor de la que tradicionalmente ha sido y es su disciplina deportiva estrella. Primero para los entrenadores, que por algo se empieza; después, para los más pequeños porque sin la cantera no se crece; y, finalmente, más (y más en serio) sobre un deporte que, de una u otra forma y pese a estar quizá más dejado de lado que otros, sigue teniendo sus adeptos. En resumen: un curso territorial de entrenadores nivel II, el octavo campus urbano de balonmano y el cuarto campus de tecnificación. Las sensaciones, buenas en todas las vertientes, han hecho del primer tramo de la temporada estival una explosión de ganas y un derroche de energía adecuadamente reflejados en los resultados.

Los arranques pueden ir como uno espera o romper los moldes, para bien o para mal. En este caso, las expectativas han caído en favor de lo vivido, y lo han hecho para bien. «El curso de entrenadores de nivel II es la primera vez que se hace a nivel territorial», afirma Ricardo Margareto, entrenador de las categorías inferiores. Con novedad incorporada y siempre hacia arriba. «Hemos contado con la ayuda de Juan Carlos Pastor, que ha dado clases, con J. González también, y con entrenadores como Álvaro Senovilla y, por supuesto, Dani Gordo, que ha estado con nosotros».

No se esperaba otra cosa. Figuras como Víctor Rollán, actualmente en la segunda categoría del balonmano español como árbitro nacional experto en EHF playa y pista, o Antonio Martín García estuvieron presentes aportando su conocimiento a los interesados. Las reglas en según qué superficie fueron algunos de los aspectos en los que se profundizó. «Es un privilegio tenerlos a todos y trabajamos para traer a los mejores del mundo. Que aprendan de ellos para luego transmitirlo. Ha sido intensivo y ha habido mucho balonmano».

Urbano y para todos

Empezó el pasado viernes 14 y se clausuró el 21. Es el VIII Campus Urbano del club. Entre medias, siete días dedicados a enseñar a niños nacidos entre 2005 y 2009 las bondades de un deporte más que arraigado en la localidad. «El número de participantes ha sido de 36. Ha habido monitores del club a nivel de balonmano, tiempo libre y la idea era que practicasen el deporte, pero también que hicieran otras cosas, como piscina. Por la mañana entrenábamos y por la tarde hacíamos balonmano en pista y hierba, además de gymkanas. El objetivo era disfrutar y aprender», resume Margareto.

«El horario casi todos los días era de diez de la mañana a siete. Comían en la piscina, almorzaban, merendaban...». Enseñarles a llevar una vida sana bien podría ser otra de las metas. «A mitad del campus hacemos una actividad de ir a La Riberita a trabajar el ocio y el tiempo libre y estar en la naturaleza. Otro día fuimos con las bicicletas al río de Navas de Oro con el Club Deportivo NavaBike». Si por medio del balonmano los inscritos aprenden a disfrutar de la práctica deportiva y hacen de ella una prioridad razonable, la entidad navera se da por satisfecha. «También se trata de que aprendan a nivel social y no solo deportivo porque estamos en un período transitorio que son las vacaciones», argumenta Margareto.

Construir equipo desde la base introduciendo a los más pequeños no es una opción de peso en esta historia. Son más los recuerdos, las anécdotas, las buenas intenciones y las experiencias los elementos que mueven el evento, como lleva sucediendo desde la primera edición. «Hacer cantera no es un objetivo. Buscamos que los que juegan y ya conocen esto puedan seguir haciéndolo en verano también y que los que no juegan puedan conocerlo. Normalmente estamos con unas cifras de cerca de 40 niños», aunque haya veces que no se pueda alcanzar.

«Hemos tenido la suerte de contar con la ayuda de Dani Gordo, que ha estado con nosotros y es reseñable porque se acerca a los más pequeños. La experiencia es buena y anécdotas hay bastantes porque al final son muchas horas», asegura Margareto, quien ha podido ver al técnico del primer equipo muy involucrado no solo con el curso de entrenadores sino también con las categorías inferiores en este campus. «Ha habido siete monitores fijos y siempre el club vinculado, con gente que nos ha ayudado mucho incluso con el ocio y el aprendizaje del inglés, que era otra de las cosas que ofertábamos». La carga educativa, siempre interesante. «Se han cumplido las expectativas. Cada vez hay más gente y eso se ha reflejado».

Accesibles aunque técnicos

La cuarta edición del Campus de Tecnificación sube el listón, al menos en su parte más táctica y de dominio. Sin embargo, en el fondo ha resultado tan accesible de entrada como el resto. Y es que desde la entidad se ha intentado mantener unos precios asequibles para hacer de este deporte algo al alcance de cualquiera. «Intentamos que el precio que se pone, no solo en Castilla y León, sea bajo. La idea del club es un poco hacerlo económico y accesible para que sean más participativos tanto uno como otro», apunta Margareto en relación al coste de los campus urbano y de tecnificación. «Otros doblan el precio, nosotros no buscamos ganar nada con él, sino ofrecer un servicio».

En lo que sí hay una diferencia clara entre uno y otro campus, está claro, es en el contenido. La esencia, distinta para que haya variedad. «El campus de tecnificación está ideado para gente más mayor y surge para cubrir ese hueco». Celebrado en la misma localidad del 24 al 28 de julio y con un límite de edad en los inscritos de entre 1999 y 2004, persigue unos ideales desmarcados de la dinámica lúdica y de ocio que caracteriza al anterior. «Más balonmano, más perfeccionamiento técnico, que los jugadores puedan practicar el deporte más en serio también en verano. Aquí se quedan a dormir y se le da más importancia a cuestiones tácticas. Vienen entrenadores de la talla de Senovilla y, nuevamente y como no podía ser de otra manera, Dani Gordo». El perfeccionamiento de porteros es otra de las bazas principales.

La idea que desde la propia entidad se intenta aplicar a cada semana de juego y entrenamiento se quiere volver a llevar a las rutinas de enseñanza y aprendizaje estival, con la pretensión de continuar haciéndolo en el futuro. «Si podemos seguiremos haciendo esto por el pueblo, que quiere practicar deporte, con la idea de mejorar siempre que sea posible. El Club Balonmano Nava necesita eso y así será. Buscaremos mejorar en lo deportivo pero no solo en lo deportivo», concluye con firmeza.

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