El Norte de Castilla

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Tello, del Viveros Herol BM Nava, fue decisivo. / Antonio Tanarro

balonmano

El Viveros Herol BM Nava saca la cabeza

  • Logró una apurada victoria frente al Tolosa Eskubaloia gracias a un gol en los últimos instantes (23-22)

  • El conjunto de Óscar Perales llegó a tener una ventaja de cinco goles a falta de diez minutos

Con sufrimiento; mucho. Con un final de esos que ya puede pasar cualquier cosa que uno no quita la vista de la cancha. Ha sido como uno de esos botes de conserva que tanto cuesta abrir, y que en ocasiones requiere más de maña que fuerza. Con algún que otro truco o remedio, al final se consigue. Y si no, se hace añicos el bote, pero abrirse,se abre. Por fin el Viveros Herol BM Nava pudo dar una satisfacción a su afición. Lo necesitaba.

Más que un soplo de aire fresco, ha sido un camión de bombonas de oxígeno. Para que tenga de repuesto. Porque el conjunto de Óscar Perales fue capaz de lo mejor y de lo peor. Hizo todo lo bueno y también todo lo malo. Y es que a falta de diez minutos, la ventaja del conjunto navero era de cinco goles (21-16), cuatro a falta de cinco (22-18), pero poco a poco, el Tolosa tuvo más fe en lo que estaba haciendo sobre la cancha y casi le da un disgusto al Nava, que volvió a ser víctima de sus errores y sobre todo, de las pérdidas de balón. En eso va a tener que trabajar el técnico.

No fue fácil. El Tolosa llegó a empatar (22-22) a falta de 30 segundos para el final. Y menos mal que en el último suspiro emergió Tello con uno de esos lanzamientos que vale un partido. Fue uno de los nombres propios; el otro fue el Miranda, que en la segunda parte ofreció un recital de paradas, amargando a los jugadores visitantes. Ahí estuvo otra de las claves.

Fue un choque cargado de emoción y de intensidad. El Tolosa solo fue por delante en el marcador en los compases iniciales (2-3 en el minuto 5). Los goles de Llopis, protagonista en esta fase, mantenían al conjunto navero. Poco a poco se fue entonando el equipo de Óscar Perales. Logró ponerse por delante en el marcador en el minuto 7 (4-3) y la mantuvo hasta que el Tolosa logró equilibrar el choque (7-7). Ya se veía que no iba a ser tan fácil. Aunque los de Nava iban por delante, no conseguía mantener la tranquilidad necesaria ante un rival que resultaba incómodo.

La máxima diferencia fue de tres goles (7-4 y 12-9). No terminaba el conjunto local de despegarse en el marcador, aunque en esta ocasión sí que estaba aplicado en defensa. Una 6-0 intensa, ahogando la circulación por el centro del rival.

El guion prácticamente era el mismo en la segunda parte, aunque daba la sensación en esos minutos que los de Óscar Perales iban a terminar con ese sufrimiento que parece que en ocasiones les atenaza.

La ventaja oscilaba entre los tres y cuatro goles, que llegó a ser de cinco (20-15) a falta de quince minutos. Además, el Tolosa se perdía en protestas. Y por perder, uno de sus jugadores, Íñigo Arratibel, perdió hasta un diente en una acción de ataque de su equipo. Fue en esta fase cuando surgió la figura de Miranda. Sostuvo con sus paradas la ilusión de que la afición pudiera disfrutar de la primera victoria.

Pero algo se salió de lo previsto. El Viveros Herol BM Nava dejó que el rival se fuera creciendo y fuera creyendo algo que en un principio parecía imposible. Y vaya si lo creyó. Fue recortando las distancias poco a poco ante un Nava que se quedó un tanto agarrotado. El Tolosa fue creciendo en esa fase y llegó a empatar cuando faltaban pocos segundos para el final.

Fue entonces cuando surgió otro de los jugadores importantes. La afición. Se dio cuenta que su equipo lo estaba pasando mal, que necesitaba ese aliento y ese empuje. Y los jugadores de Perales captaron el mensaje. No cabía más emoción; nadie se atrevía a quitar los ojos de lo que pasaba en la cancha. Fue Tello, cuando el reloj ya iba a marcar el final del tiempo (apenas quedaban un par de segundos), el que con un gran gol desniveló la balanza a favor del conjunto navero. La afición pudo disfrutar de la victoria y todos respiraron aliviados, celebrando un triunfo que se antojaba vital. Nava ha dado un gran paso.