El Norte de Castilla

Abel Serdio no puede impedir la penetración de un jugador cántabro.
Abel Serdio no puede impedir la penetración de un jugador cántabro. / Aser Falagán

balonmano: copa del Rey

Dujshebaev decide sobre la bocina

  • El Recoletas Atlético Valladolid elimina por la mínima al Torrelavega en la Copa del Rey

El Recoletas Atlético Valladolid selló ayer su pase a la tercera ronda de la Copa del Rey de balonmano después de imponerse en un partido de infarto por 30-31 en la pista del Balonmano Torrelavega con un último tanto de Daniel Dujshebaev que deshizo el empate prácticamente sobre la bocina. De este modo, el conjunto vallisoletano logra la victoria en su primer partido esta temporada en el torneo copero y deja en el camino al cuadro santanderino después de que se hubiera impuesto sin dificultades al Juanfersa Comunicalia en primera ronda.

Lo cierto es que no lo tuvo nada fácil el equipo castellano leonés y se vio obligado a marchar a remolque durante la mayor parte del partido merced al impetuoso inicio del Torrelavega. Los locales salieron a la pista tremendamente enchufados dispuestos a nivelar desde el comienzo la teórica diferencia de nivel entre ambos clubes. Así, lograron situarse con un parcial de 4-0 en el marcador cuando se habían disputado poco más de cinco minutos de partido.

A los pupilos de Nacho González les costó mucho entonarse y hubo que esperar al minuto 6 para presenciar el primer intento de reacción visitante, con dos goles anotados por Fernando Hernández y otro de Abel Serdio. El 4-3 relajó un tanto la tensión en los rostros del cuerpo técnico del Atlético Valladolid, aunque eran conscientes de que iba a ser un partido en el que tocaba sufrir y ponerse el mono de trabajo y la primera tarea era tratar de mejorar la consistencia defensiva, puesto que los cántabros veían portería con relativa comodidad. Así, los locales lograron estirar de nuevo su ventaja hasta llevarla de nuevo hasta los cuatro goles de diferencia (7-4). Aunque no sería esa la máxima renta que llegó a tener el BM Torrelavega, dos goles consecutivos de Sergio Rodríguez situaron el marcador con un alarmante 16-10 a falta de cuatro minutos para la conclusión del primer periodo y obligaron al técnico visitante a pedir un tiempo muerto. La arenga de Nacho González surtió efecto y una reacción final capitaneada por Fernando Hernández maquilló ligeramente el resultado con el que se llegó al descanso (18-14).

En el segundo periodo se vio otro guión y el Atlético Valladolid salió a pista con mayor determinación. Poco a poco se fue reduciendo la brecha en el marcador y un tanto de Rubén Río permitió a los visitantes situarse a solo un gol del cuadro cántabro (20-19)- Ramiro Merino trató de poner de nuevo tierra de por medio, pero al filo del ecuador del segundo periodo, los vallisoletanos pudieron equilibrar por primera vez el resultado. Parecía que la resistencia local había llegado a su fin. Los ajustes tácticos del Recoletas Atlético Valladolid tras el descanso acabaron con el factor sorpresa ideado por Soto y hacer un gol era un esfuerzo titánico. Ruben Río era una tortura para la defensa abierta de los cántabros y el menor de los Dujshebaev apareció justo en el momento preciso.

El encuentro parecía muerto pero no fue así. Dos zarpazos eléctricos de José Carlos Hernández unidos a una exclusión en el bando visitante dejaba el resultado con 29-30 con 56 segundos por disputarse. El milagro local parecía posible. Una acción valiente de Carlos Perez, que se metió hasta la cocina, desataba la locura en el Trueba. Empate a 30.

El partido se decidió con una jugaba clave. Un golpe franco en la zona central. Con el cronómetro a cero y una muralla de seis jugadores delante, Dani Dujshebaev demostró el por qué de su fichaje. El lateral se sacó de la manga un lanzamiento en rectificado que se coló entre las manos de Pablo San Emeterio Un gol imposible que supuso un desenlace tremendamente emocionante en una eliminatoria muy igualada.