El Norte de Castilla

El Atlético Valladolid hace de Huerta del Rey un fortín

fotogalería

Fernando Hernández se dispone a lanzar en un contraataque. / A. Mingueza

  • El conjunto vallisoletano sumó un nuevo triunfo ante el Ciudad Encantada cimentado en la regularidad y el trabajo defensivo

El Atlético Valladolid ha sumado una nueva victoria ante el Cuenca, cimentada en la regularidad que pedía su técnico, Nacho González, para poder progresar, y que hoy ha encontrado merced a un gran trabajo colectivo en el que sobresalieron Javi Díaz y Turrado en defensa y Serdio en ataque.

Los vallisoletanos salieron con una gran intensidad defensiva, lo que les permitió controlar el juego desde su área y, así, obtener una primera renta a su favor de tres goles (5-2) en el minuto 7, pero los conquenses reaccionaron rápidamente y, gracias a un seguro Vial en la portería, recortaron diferencias hasta volver a igualar el marcador (5-5).

Se instauró entonces un período de equilibrio en la pista vallisoletana, con aciertos y errores repartidos entre un equipo y otro, si bien el conjunto local siempre mantuvo la iniciativa en el tanteo que, con una vuelta de tuerca a su defensa, la actuación de Javi Díaz en la portería y la entrada de Dujshebaev, se fue ampliando.

Con el 10-7 Lidio Jiménez solicitó un tiempo muerto para reorganizar a su equipo, pero el Atlético Valladolid se había aprendido bien la lección y, con la organización ofensiva y el gran nivel mostrado en defensa, continuó con su demostración de fuerza para llegar al descanso con seis goles de renta (15-9).

Tras la reanudación, y a pesar de que el Ciudad Encantada trató de imprimir más ritmo a su juego y a intensificar los esfuerzos defensivos, no pudo frenar el empuje local, que había engrasado la maquinaria e hizo valer sus señas de identidad para aumentar la ventaja hasta los siete goles (20-13).

Jiménez trató de detener la regularidad de los vallisoletanos con otro receso y, aunque en primera instancia no lo consiguió, merced al buen hacer de Vial en la portería y los goles de Vainstein y Medina desde los siete metros, pudo recortar las distancias (24-19), obligando a Nacho González a pedir tiempo muerto.

Apareció entonces la mejor versión de Abel Serdio, que se mostró intratable desde el pivote, y la figura omnipresente de Javi Díaz en la meta local, para aportar confianza al Atlético Valladolid y devolverle la renta de siete goles, con la que finalizaría el encuentro (30-23).