El Norte de Castilla

«Me critican en el vestuario por poner reggaeton»

Dani Dujshebaev sujeta un balón. Ricardo Otazo.
Dani Dujshebaev sujeta un balón. Ricardo Otazo.
  • Con apenas 19 años, Dani Dujshebaev es una de las promesas del balonmano nacional y en Valladolid se espera que sea el líder del equipo dentro del campo

Al escuchar el apellido Dujshebaev, automáticamente se piensa en balonmano, probablemente en Talant, aquel jugador considerado como uno de los mejores del mundo de este deporte. Ahora que él está centrado en su carrera como técnico del Kielce y de la selección de Polonia, son sus dos hijos los que acaparan los focos en la pista. El mayor, Álex, es una de las estrella del Vardar Skopje de Macedonia, entrenado por los exjugadores del BM Valladolid Raúl González y David Davis. El pequeño, Dani, comienza ahora a dar sus primeros pasos como profesional. Tras sus inicios en las categorías inferiores del Ciudad Real y después en la cantera del Barcelona, el menor de la saga Dujshebaev apostó por el proyecto del Atlético Valladolid en su estreno en Asobal, con la finalidad de crecer como jugador en un equipo en el que su aportación será fundamental para mantener la categoría. Y a pesar de que por delante tiene un futuro prometedor, el joven ahora solo se centra en trabajar y mejorar día a día, tal y como le ha enseñado su padre.

¿Cómo se ve en su nuevo equipo?

Creo que estoy bien. Está claro que podría estar mejor, pero creo que la evolución está siendo positiva. Respecto al equipo, pienso que somos muchas caras nuevas. Hemos tenido muy buenos momentos y muy malos también, pero hay que seguir mejorando porque podemos hacerlo mucho mejor.

¿Le ha costado adaptarse al estilo de juego?

Este estilo de juego es el que llevo en la sangre. Al final es el sistema que usan muchos entrenadores y el que practiqué durante muchos años en el Atlético de Madrid y el Ciudad Real. Aparte, los entrenadores y los compañeros han hecho mucho más fácil que me adapte a este sistema.

¿Qué conclusiones saca de su etapa en el Barcelona?

Allí, en el primer equipo apenas contaba con minutos. Siempre finales de partido y demás. Ahora en Valladolid creo que tengo un rol más importante, porque juego más minutos y de importancia.

Y ahora en el Atlético han demostrado que pueden competir con cualquiera.

Es cierto, pero eso sí, debemos estar al 100% y tener un buen día, porque de lo contrario los equipos grandes te pasan por encima y los demás te pueden sorprender.

Usted falló un penalti en Granollers que pudo darles el empate en el último segundo. ¿Qué se siente?

Fue un momento que rara vez he vivido. Era un penalti que tenía mucha importancia. Era una sensación extraña. Al final, pasó lo que pasó, lo fallé y perdimos. Tampoco hay que darle más vueltas, es algo que le puede pasar a cualquiera. Lo importante es seguir hacia adelante y no perder la confianza.

¿Cuáles son sus metas?

Puede sonar a tópico lo que voy a decir, pero lo más importante es ir paso a paso, no fijarse metas demasiado lejanas e ir mejorando día. Es pronto para decir algo, pero trataré de llegar lo más lejos posible a base de trabajo.

¿Sorprendido con la afición de Huerta del Rey?

Con el Barcelona B ya había jugado aquí y conocía a la afición. Es un público magnífico, que sorprende mucho, que llena la grada y que anima mucho. Tener a la afición a tu lado es mucho más bonito y es un plus para nosotros.

Se podría decir que jugó al balonmano casi por ‘obligación’

Bueno, por obligación no. Siempre he tenido a mi padre y a mi hermano como referentes y quería seguirlos, pero siempre me dieron libertad para hacer el deporte que quisiera. De pequeño, practicaba muchos deportes, pero terminé decantándome por el balonmano porque era lo que más me gustaba y porque era donde tenía a todos mis amigos. Al final, creo que elegí bien (risas).

¿Qué recuerdos guarda de sus inicios en el balonmano?

Sobre todo, lo que te queda de tus inicios son tus amigos con los que siempre acabas recordando alguna anécdota de cuando jugábamos juntos. Ellos son lo mejor que te queda porque son para toda la vida.

Gustos musicales

Alejándonos del mundo del balonmano, ¿qué le gusta hacer a Dani Dujshebaev?

Como al resto de las personas, cuando tengo tiempo libre me gusta disfrutarlo con mis amigos y poco más. Lo típico.

¿Sigue estudiando?

Sigo con ellos, sí. Termine ya el Bachillerato y empecé el grado superior de Técnico de Animación de Actividades Físicas y Deportivas, relacionado con lo que a mí me gusta. Aunque todo el mundo lo conoce como TAFAD.

¿Cuáles son sus gustos musicales?

Esta anécdota es bastante divertida. La verdad es que yo escucho cualquier tipo de música, pero en el vestuario me critican un poco porque allí me gusta escuchar reggaeton y no parece que ellos lo disfruten demasiado. Me hacen alguna broma con ello.

Aparte del balonmano, ¿ve algún otro deporte?

Soy bastante aficionado a todos los deportes. Sigo bastante la actualidad del fútbol y del baloncesto y cuando puedo veo algún partido. También me gusta mucho la NBA.

El peso de los Dujshebaev

Muchos saben quién es por su apellido, ¿pesa mucho?

Esto es como todo, tiene sus pros y sus contras, como suelo decir. La verdad es que yo me veo bien y creo que el apellido Dujshebaev no es algo que me esté influenciando demasiado. Sí que es cierto que hay momentos en el que es una desventaja, pero también hay otros muchos con sus ventajas. Lo importante es no pensar en ello y trabajar por mejorar.

¿Cómo es la relación con su padre y su hermano? ¿Hablan mucho de balonmano?

Suelo hablar con ellos prácticamente a diario, sobre todo después de los partidos. En esos momentos comentamos las situaciones, pero cuando nos juntamos solemos tratar de aprovechar el tiempo de otra manera.

¿Cómo es una reunión de la familia Dujshebaev?

Solemos juntarnos en vacaciones y tratamos de disfrutar el tiempo juntos, pero está claro que, aunque no queramos, terminamos hablando sobre balonmano porque es un tema que generaliza mucho nuestra familia.

¿Qué preferiría, jugar con su hermano o ser entrenado por su padre?

No sabría decir, es una pregunta difícil de responder, pero puestos a elegir preferiría estar con los dos.

Aunque podríais coincidir en la selección

La verdad que sería muy bonito. Primero por el hecho de estar en la selección y después por el hecho de estar junto a mi hermano y mi padre. Es algo que siempre sueñas y que muy pocos pueden conseguir.

¿Se hace difícil tener lejos a la familia?

Con el tiempo te acabas acostumbrando. Los primeros años en Barcelona ellos se fueron a sus respectivos equipos se hizo bastante difícil, pero poco a poco me acostumbre y las nuevas tecnologías nos han ayudado a vernos un poco más, aunque sea a través de una pantalla.