El Norte de Castilla

Daniel Dujsebaev trata de superar a Marco Mira.
Daniel Dujsebaev trata de superar a Marco Mira. / Ricardo Otazo

Balonmano

El Atlético viaja a Granollers como cordero

  • El equipo está cansado para afrontar el cuarto partido en diez días, «pero nunca sabes donde puedes sumar puntos», según Nacho González

Dos años sin Asobal y de repente, dos tazas. El comienzo de la liga ha sido arrollador para un novato como el Atlético Valladolid, poco acostumbrado a jugar partidos tan seguidos. Y es que en apenas diez días, los de Nacho González van a disputar cuatro partidos de máxima exigencia. Puente Genil, Anaitasuna, Bada Huesca y ahora Granollers (miércoles, 20:30 horas) han devuelto de golpe al balonmano vallisoletano a la elite y quizás puede ser excesivo para un equipo nobel en la categoría y con mucha gente joven en sus filas.

«Son muchos partidos seguidos, con pocos entrenamientos, lo que nos impide mejorar ya que para nosotros es fundamental entrenar y trabajar porque somos un equipo con mucha gente joven que necesita un periodo de acoplamiento y adaptación», señalaba Nacho González.

Y es que además el rival de este miércoles es uno de los más fuertes de la categoría. «El Granollers va a pelear por la segunda plaza de la liga junto a Naturhouse y Ademar. Tiene gente de mucha calidad y sobre todo un gran lanzamiento exterior desde ambos laterales, unos excelentes pivotes con Adriá y el vallisoletano Porras y gente muy experta en defensa como Marc García. Saben correr muy bien al contragolpe y defensivamente son muy fuertes», analizó Nacho González, que sin embargo no dudó en señalar que «viajaremos con la intención de dar la sorpresa, de hacer nuestro partido, de intentar poner nuestro ritmo, pero es complicado por el tremendo desgaste de estos tres partidos disputados en una semana. Intentaremos mejorar nuestro juego y competir, nunca se sabe donde vamos a sumar puntos».

El Recoletas Atlético Valladolid viaja a Granollers con toda su plantilla disponible «aunque cansada y sin apenas recuperación de los golpes», como si de un cordero se tratase, aunque con ganas de hacer daño en la pista vallesana porque también viajan dispuestos «a dar la sorpresa y ver si pescamos algún punto».