BALONCESTO | LEB ORO

‘Yogurines’ bajo la canasta del Chocolates Trapa

Sani Campara y Carlos Toledo posan con un balón antes de un entrenamiento en Villamuriel./ANTONIO QUINTERO
Sani Campara y Carlos Toledo posan con un balón antes de un entrenamiento en Villamuriel. / ANTONIO QUINTERO

Carlos Toledo y Sani Campara, del Chocolates Trapa, viven en la Residencia Juvenil Castilla

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPALENCIS

Viven el uno al lado del otro, separados por una pared. Desayunan, comen y cenan juntos, además de acudir a todos los entrenamientos del Chocolates Trapa Palencia compartiendo coche. Los dos jugadores más jóvenes de la plantilla de Joaquín Prado viven en la Residencia Juvenil Castilla y aprenden cada día de los más veteranos del equipo. El base bosnio Sani Campara, de 18 años, y el alero murciano Carlos Toledo, de 23, son los ‘yogurines’ del club colegial, los que aportan la intensidad y las ganas en cada entrenamiento y tienen sed de conocimientos.

«En todos los clubes siempre he sido el joven del equipo», afirma Toledo con una carcajada. «Intentamos aprender de los veteranos porque llevan muchos años jugando y nos ayudan en los consejos, en los detalles. Nos echan una mano dentro y fuera de la pista porque ellos saben lo que hay que hacer», añade con orgullo de compañero.

Campara es el verdadero ‘yogurín’ del equipo con solo 18 primaveras en su haber y a miles de kilómetros de su familia. El base disfruta cada segundo de cada entrenamiento para ir a más. «Tenemos compañeros con mucha experiencia y aprendemos mucho de ellos. Nosotros trabajamos duro y hacemos que los veteranos trabajen más. Así vamos mejorando todos y nos compenetramos mucho», señala Sani Campara en un perfecto castellano. El jugador bosnio aterrizó en España la temporada pasada, en las categorías inferiores del Real Madrid. Ha llegado al club palentino cedido del Andorra de ACB.

El de Sarajevo es un habitual en la selección bosnia, oro en el Europeo sub-16, ha sido incluido este mismo verano en el quinteto ideal del torneo sub-18. «Llevo muy bien ser el más pequeño del equipo. Creo que aún puedo mejorar mucho y ayudar más al equipo», agrega el jugador.

Ninguno de los dos niega que las cuatro derrotas del equipo pesen, pero más allá de lamentos tienen la vista puesta en Barcelona, en sumar la primera victoria de la temporada. «Estamos bien, con muchos ánimos y con ganas de ganar, sí o sí. Trabajamos muy bien, muy duro, estamos mejorando nuestra defensa y decididos a lograr la primera victoria», afirma con contundencia Carlos Toledo, que aún no sabe lo que es celebrar un triunfo con el Chocolates Trapa Palencia en partido oficial. A pesar de su juventud, Toledo ha debutado en ACB, lo hizo defendiendo la camiseta del CB Murcia. La pasada campaña jugó en el Cáceres Patrimonio de la Humanidad en LEB Oro.

A nadie se le escapa que arrancar la liga con nueve incorporaciones y con tres partidos seguidos a domicilio es difícil. «Los partidos se complican más cuando no tienes a tu afición, pero estuvimos compitiendo para ganar aunque nos faltó el final, que los finales se nos están escapando», reconocía Toledo. Cierto es que las segundas partes de los palentinos están siendo menos intensas, ante el Manresa no se puede hacer tal afirmación porque sería mentira, que las primeras. «Estamos mejorando y ahora ya tenemos que ganar, y creo que podemos hacerlo», afirma, por su parte, Sani Campara.

Afición palentina

Ambos jugadores defendieron la camiseta del Chocolates Trapa ante su público, hace exactamente una semana. Los morados se midieron al recién descendido Manresa, que se hizo con el triunfo en los últimos segundos del partido. «La afición palentina es increíble. Llevar 0-4, perder y que el público te aplauda y anime como lo hizo durante todo el partido es para quitarse el sombrero. Nos ayuda mucho saber que están ahí aunque hayamos comenzado así la temporada», señala Toledo.

El entrenador del conjunto palentino es el principal apoyo de la plantilla en estos duros momentos, donde la confianza de los jugadores ha ido menguando derrota a derrota. «Joaquín nos dice que estemos tranquilos, que sigamos trabajando y que mejoremos los pequeños detalles, que es lo que nos está faltando para conseguir las victorias. También nos ha dicho que este domingo tenemos que sacar el partido sí o sí», afirma Toledo.

El alero murciano es un habitual en los esquemas de Prado, jugando algunos minutos en todos los partidos de Liga que ha disputado el equipo. Por su parte, el base Sani Campara jugó 22 minutos en el debut del Chocolates Trapa Palencia esta temporada, al faltar Quique Garrido por lesión. También disfrutó de un minuto ante el Manresa en Villamuriel.

Los días que se alarga el entrenamiento del Chocolates Trapa, los dos jóvenes jugadores avisan a la Residencia Juvenil Castilla, que les guardan la comida y se la dejan preparada para cuando lleguen. No son los únicos que viven allí, el preparador físico, Rubén Camacho, también se aloja bajo el mismo techo. Y el que no duerme pero sí que come allí todos los días es el base Quique Garrido. «Aquí se come muy bien y así no tiene que cocinar todos los días», señala Toledo.

Los padres de Sani Campara han aterrizado por primera vez en Palencia y han pasado diez días en la capital del Carrión viendo a su hijo y disfrutando de los paseos por la Calle Mayor. «A mis padres les ha gustado mucho Palencia, es pequeña pero muy bonita y la gente de aquí es muy amigable», señala el base bosnio, que ya se despidió de los suyos, y ha vuelto a ser un habitual en el comedor.

«Sani y yo estamos todo el tiempo juntos, salvo para dormir. Es como si estuviéramos en un hotel o algo así. En realidad es como si viviéramos juntos», comenta Toledo. «Estoy con Carlos la mayoría del tiempo, y me ayuda mucho porque tiene más experiencia en esta Liga y con él estoy aprendiendo mucho», concluye Sani Campara.

«Añoramos a Marc, pero respetamos su decisión de irse»

El trío de la Residencia Juvenil Castilla se convirtió en dúo cuando el ala-pívot Marc Bauzá decidió colgar las botas y abandonar el baloncesto. El mallorquín llegó al Chocolates Trapa Palencia como un jugador en potencia, del que Joaquín Prado podría sacar lo mejor de él, pero transcurrida una jornada de liga -donde no fue convocado para ir a Melilla- anunció su decisión de no seguir jugando al baloncesto.

«Echamos mucho de menos a Marc, era un buen tío, y entrenando, como jugador, lo necesitábamos mucho, pero tenemos que respetar su decisión», señala Carlos Toledo. Marc Bauzá compartía su día a día en la Escuela Castilla con Sani Campara y con Carlos Toledo, al ser los tres ‘yogurines’ del equipo palentino.

«Él tomó esa decisión y nosotros tenemos que respetarla», añade. Cuando el ala-pívot comunicó que se iba, sus compañeros intentaron convencerle para que se quedase, para que recapacitase o para que se diera un tiempo, pero no hubo forma.

El jugador de 21 años había tomado la decisión de abandonar el baloncesto profesional porque ya no se encontraba cómodo jugando, así que hizo las maletas y se fue, dejando al hueco en la plantilla morada, pensada para tener doce jugadores y hacer frente a lesiones y a la temporada larga. «Aunque nosotros le echemos de menos, es más duro para él que para nosotros, eso seguro», señala Toledo, con quien compartía -junto con Sani Campara- cada día.

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