LEB Oro

Vigorosa derrota ante el líder

Grimau deja una bandeja ante Löfberg. /Antonio Quintero
Grimau deja una bandeja ante Löfberg. / Antonio Quintero

El Chocolates Trapa Palencia firma un gran partido pero acaba perdiendo frente al acierto del Café Candelas Breogán

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Chocolates Trapa Palencia estuvo muy cerca de tumbar al líder y acabar con su imbatibilidad. Tan cerca que Cvetinovic tuvo en sus manos el balón para ganar el partido cuando quedaban poco más de cuatro segundos para el final. El serbio decidió lanzar desde la línea de 6,75 y la pelota salió escupido por el aro. Pero esa pequeña diferencia que en ocasiones separa la victoria de la derrota no puede esconder el gran partido de los palentinos. El equipo morado estuvo brillante en defensa, sólido en ataque y creyó en la victoria hasta que el balón de Cvetinovic se estrello en el aro. Nada puede ensombrecer el trabajo coral del Chocolates Trapa Palencia, liderado por Grimau en ataque y con una espectacular actuación de Ruffin en la pelea por el rebote.

Los dos equipos empezaron muy fuertes en defensa, conscientes de que el partido estaba en desconectar el ataque rival. El Breogán se empleó con dureza bajo el aro, a la espera de que los morados decidieran abandonar la pintura y tirar desde la línea de tres. Pero las penetraciones de Pressley y el acierto de Urko desde la media distancia acabaron con las ilusiones lucenses de cortar el juego interior de los palentinos.

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En el otro lado, la intensa defensa del Chocolates Trapa Palencia daba sus frutos, con varios robos que terminaron en canasta fácil para los locales. A pesar de que los dos equipos se habían afilado los dientes para salir a morder, los ataques se mostraron muy sólidos desde el primer momento. Las posesiones volaban y, tanto el Breogán como el Chocolates Trapa Palencia preferían el tiro al pase extra. Y esa convicción convirtió el primer cuarto en una bonita oda al baloncesto. Dos defensas vehementes, ataques acertados y todos los jugadores dispuestos a dejarse hasta la última gota de sudor en la pista.

Ventaja morada

El marcador (21-17) reflejaba el espectáculo que dieron los lucenses y los palentinos en unos primeros diez minutos para enmarcar. Los visitantes necesitaban menos posesiones para anotar, pero la defensa y las ganas de los morados equilibraron la balanza gracias al rebote ofensivo y a los robos de balón.

El partido era una bendita locura para los aficionados. En el bando lucense, Christian Díaz demostró por qué es uno de los bases nacionales más cotizados del momento, dejando asistencias para el recuerdo, mientras que Grimau se erigió en el referente ofensivo de los morados. Cada balón parecía el último, cada posesión, la definitiva, mientras los minutos del segundo cuarto iban pasando. La pelea por el rebote se volvió encarnizada y su dominio dio una ligera ventaja a los de Joaquín Prado cuando restaban cinco minutos para el descanso (31-25). El técnico local era consciente de que la intensidad defensiva que pedía a sus hombres acabaría pasándoles factura física, así que había preparado un partido con cambios continuos, con quintetos muy diferentes sobre la pista, con el objetivo de minimizar el cansancio para la segunda mitad. Porque la defensa morada había ahogado las ideas del Breogán, pero las piernas de los jugadores del Chocolates Trapa Palencia empezaban a pesar en ataque, donde necesitaban más posesiones para anotar.

Y los tiradores del Breogán empezaron a afinar su puntería. Primero Salvador y luego Löfber, que con un triple acercaba a los lucenses (35-34). Pero Urko anotó en una jugada de pizarra y la increíble defensa morada secó el último ataque visitante para que el Chocolates Trapa Palencia pudiera irse a los vestuarios tres puntos arriba (37-34). Las sensaciones no podían ser mejores. El Chocolates Trapa había puesto contra las cuerdas al líder invicto de la LEB Oro. Los porcentajes de tiro de los lucenses no eran malos, su verdadero problema es que se habían quedado sin tirar a canasta, bien por los robos de los palentinos, bien por una mala selección de pase. Quedaba ver qué pasaría si los visitantes conseguían mejores posiciones de tiro para sus jugadores exteriores.

La segunda parte hizo subir los decibelios en el Adolfo Nicolás. Sobre todo después de que Garrido tuviera que irse al vestuario aturdido tras recibir un codazo de Strainbrook en un bloqueo. La jugada provocó la ira de la grada, la pasividad arbitral y un par de conatos de enfrentamientos entre los jugadores que no fueron a más. Pero el partido había cambiado. Las defensas ya no enseñaban los dientes, directamente mordían la yugular de sus rivales.

Y en medio de la batalla emergió la figura de Salva Arco, que con dos triples y una canasta de dos colocaba a su equipo por delante (47-49). En medio, una controvertida técnica a Urko, que lanzó el balón al aire después de que Alejandro Aranzana le pitara una falta en ataque en su pugna con Demetrio. El marcador seguía ajustado y cada canasta costaba un poco más que la anterior. El acierto en los tiros libres y la puntería afinada de sus jugadores exteriores mantenían al Breogán, mientras que el rebote y las segundas oportunidades daban vida a los morados.

Diferencia

El marcador reflejaba la igualdad con un ajustado 53-56 antes de que empezara el último y definitivo cuarto. Cada pequeña ventaja era un mundo y Joaquín Prado tuvo que pedir tiempo muerto tras un triple de Christian Díaz que ponía el 56-61 en el luminoso. Sus instrucciones levantaron a sus hombres, que dieron la vuelta al marcador gracias a la inconmensurable labor de Ruffin bajo el aro y a un robo de Cvetinovic que él mismo se encargó de anotar en el contraataque (63-61).

La cuarta falta personal de Ruffin complicaba la cosas a Joaquín Prado, que tuvo que sentar al americano cuando restaban tres minutos para el final. Justo el tiempo que aprovecharon los lucenses para abrir una pequeña brecha en el marcador (65-69). Esos cuatro puntos iban a marcar la diferencia junto al distinto rasero de los árbitros para marcar las faltas en los dos últimos minutos. Grimau devolvió la fe a la grada con un triple imposible que ponía el 70-72. Y, después de que Christian Díaz fallara los dos tiros libres, Cvetinovic tuvo la ocasión de ganar al líder. Su tiro no entró y el Breogán sigue invicto, pero la derrota no debe ensombrecer el trabajo del Chocolates Trapa Palencia

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