NBA

El ‘Let’s go Celtics’ cala más hondo en Londres

Kyrie Irving, en una acción ante Robert Covington. /Matthew Childs (Reuters)
Kyrie Irving, en una acción ante Robert Covington. / Matthew Childs (Reuters)

El conjunto dirigido por Brad Stevens se impone a los Sixers en la capital británica | El duelo contó con la asistencia de futbolistas como Álvaro Morata, Marcos Alonso o Héctor Bellerín

MANUEL SÁNCHEZLONDRES

El espectáculo de la NBA se compone de cánticos, ‘cheerleaders’, celebridades y toda la parafernalia propia de los Estados Unidos. Un combinado típico del país norteamericano, pero con menor aceptación fuera de sus fronteras. Y es que sí, las más de 18.000 entradas que se pusieron a la venta para ver el partido entre los Boston Celtics y los Philadelphia 76ers se agotaron en menos de una hora, pero para que el modelo NBA cale en el público europeo aún parece necesario más tiempo.

Y no fue porque ambos equipos no lo intentaran. En un partido de idas y venidas, los Celtics se impusieron a los Sixers (114-103) en lo que supone su octava victoria consecutiva, conseguida tras remontar una desventaja adversa de 22 puntos. Es cierto que el pabellón, lleno casi en su totalidad, solo se sobresaltaba cuando algún mate esporádico o un tapón rompía el correcalles sobre el parqué, pero no fue algo que los jugadores notaran durante el encuentro, mostrando la misma actitud que si estuvieran jugando en Massachusetts.

Así lo agradecían y disfrutaban las decenas de celebridades sentadas a pie de pista. Era difícil no cruzarse con futbolistas de la talla de Álvaro Morata, acompañado de su mujer, o de sus compañeros del Chelsea Eden Hazard, Marcos Alonso o Thibaut Courtois. Tampoco faltó a la cita por segundo año consecutivo Héctor Bellerín, que junto a Olivier Giroud y Mustafi completó la convocatoria del Arsenal. El director deportivo de la Roma, Monchi, Robert Pirés o Sir Alex Ferguson tampoco se perdieron el espectáculo y dieron color a las primeras filas del O2 Arena de Londres.

Mención especial recibieron algunas leyendas de la NBA, que fueron invitadas al parqué al finalizar el primer cuarto del partido. El cuatro veces campeón de la competición, el mítico pívot de los Celtics Robert Parish, estuvo acompañado por Richard Hamilton, Andre Miller y Dikembe Mutombo. El pívot congoleño recibió la ovación más calurosa de la noche, superando las que acompañaron, por ejemplo, a Kyrie Irving o Joel Embiid al comienzo del partido.

Brown, Irving y Morris comandan la remontada

En la pista, los Sixers tomaron la delantera gracias a un preciso JJ Reddick, que anotó diez puntos en cuestión de minutos y lideró a los de Philadelphia hasta mediados del segundo cuarto, donde tras ponerse 22 puntos arriba (49-27), comenzaron el declive.

Los Celtics, expertos en remontadas imposibles este año, pusieron a los titulares en pista y fueron arañando la desventaja hasta el descanso, al que llegaron 57-48 abajo.

El tercer cuarto supuso la rotura de los Sixers, mientras que los de Brad Stevens iban al alza, comandados por Jaylen Brown, que acabó con 21 puntos y Kyrie Irving, al que le costó arrancar, pero que finiquitó el encuentro con 20 puntos, 7 asistencias y 6 rebotes.

La aportación desde el banquillo de Marcus Morris (19) fue fundamental para que los Celtics se pusieran por primera vez por delante en el marcador a mediados del tercer cuarto. Los de verde ya no soltarían la ventaja, y al grito del tímido ‘Let’s go Celtics’ que se escuchaba en las gradas, amarraron la victoria número 34 de la temporada, que les permite seguir al frente de la conferencia este.

Por parte de los Sixers, que se mantienen con un récord negativo de 19 victorias y 20 derrotas, Reddick fue el líder en anotación con 22 puntos, seguido por Ben Simmons con 16.

Las más de 18.000 personas que se dieron cita en el O2, a orillas del Támesis se fueron a casa con la sensación de haber vivido algo único, y es que la NBA tardará un año en volver a Europa para jugar un partido de liga regular. Aunque el comisionado de la NBA, Adam Silver, insista en que en el futuro quizás sea posible expandirlo a España, Francia, Alemania o Australia, la realidad del calendario NBA, que se divide en 82 partidos por equipo más playoff, es que parece complicado encontrarle más hueco fuera de Estados Unidos a uno de los mayores espectáculos del mundo.

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