El Norte de Castilla

BALONCESTO

La vuelta al 'mundo' de Willy Hernangómez

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Willy Hernangómez (14) saluda a su amigo Porzingis. / Foto: AFP I Vídeo: Rodrigo Errasti

  • El joven pívot español de los Knicks cuenta sus vivencias durante los primeros meses en la NBA: «Esto es un poco raro, pero muy grande»

«Buen viaje de vuelta. Gracias por venir». Así se despide Guillermo Gustavo ‘Willy’ Hernangómez tras atendernos en pleno vestuario de los New York Knicks. Juega aún poco, cinco minutos en el último partido ante los Pistons, pero no oculta estar viviendo «uno de los momentos más felices» de su vida. Por ahora todo es de color de rosa. «Va saliendo todo tan bien estos años... Mejor dejarlo así. Siempre, desde pequeño, soñaba con llegar a jugar algún día en la NBA y ahora estoy aquí en Nueva York, haciendo realidad mi sueño. Es verdad que me gustaría jugar más, pero tengo asumido que debo ir poco a poco. Soy una persona muy paciente. Todo lo del año pasado me vino muy bien para tener paciencia y aprovechar los minutos que tienes», recuerda. Willy, risueño y con mirada de niño pese a sus 208 centímetros de altura, tiene claro «que según trabajas y te esfuerzas las recompensas van a llegar tarde o temprano». «Eso es lo que me han inculcado desde pequeño siempre, por lo que yo voy a seguir trabajando, pase lo que pase, para seguir consiguiendo mis objetivos», asegura el pívot madrileño.

Willy Hernangómez, de 22 años, se crió en las categorías inferiores del Real Madrid y, aunque debutó con el primer equipo en la temporada 2012-2013, se tuvo que hacer un hueco en la ACB, cedido durante dos temporadas, con el CB Sevilla, para regresar al equipo blanco en 2015. «El 2016 ha sido un año tremendo, con mucho trabajo, pero también con muchas recompensas y premios. Han sido muchos los objetivos logrados (con el Real Madrid, con la selección y ahora en la NBA). Siempre he dicho que soy ambicioso. Soy muy joven, por lo que quiero seguir consiguiendo retos y aventuras. Este es el reto más importante que tengo ahora mismo y lo quiero hacer genial», insiste.

Él mismo nos cuenta que ahora mismo se siente «un poco como el que se va fuera a vivir, a trabajar o estudiar pero en la NBA». «Es un poco raro, porque estamos muy, muy lejos de casa, y cuando hablamos con mis amigos y familia hay un cambio horario. Eso lo llevo un poco mal. No me gusta mucho, pero es lo que hay. Todo es diferente, nuevo... El inglés, el estilo de vida y las personas son diferentes, pero estoy muy contento por lo que estoy viviendo, ya que es algo muy grande».

El inglés y Porzingis

Hace de profesor de español de sus compañeros e intenta que cada uno diga una frase distinta. «Está siendo una experiencia increíble. Estoy encantado con el equipo y con la ciudad. Desde el primer día la gente del equipo me ha tratado muy bien, por lo que estoy contento y feliz. Los compañeros para nada me están tratando como un ‘rookie’ más, sino como un jugador de la plantilla». La otra gran alegría de Willy desde que llegó a Nueva York es tener de nuevo como compañero y amigo al letón Kristaps Porzingis, con quien también jugó en Sevilla y es «como un hermano», que le ayuda en todo.

«Es muy bueno que esté aquí conmigo y volver a jugar juntos. Me está ayudando en todo y a veces creo que debe pensar que soy un poco pesado, porque le pregunto cada cosa...». Porzingis es ahora estrella de los Knicks tras una pasada temporada en la que también para él era todo desconocido y nuevo. «Me dice que tengo mucha suerte. Él no sabía nada y ahora yo me beneficio. Estamos todos los días juntos, somos casi como hermanos y estamos muy felices de estar juntos», afirma Willy.

El exjugador del Real Madrid lleva dos meses sin ver a su hermana y a su padre. «En cuanto a mi hermano (Juancho, jugador de Denver) debo decir que nos parecía impensable hace un tiempo, pero ahora es un orgullo y un sueño que dos hermanos desde tan jóvenes estemos aquí en la NBA. He de decir que está ahora más lejos que nunca (ríe). Ni cuando jugaba yo en Sevilla, donde aprendí, maduré, sufrí, me divertí y luché mucho». La distancia fisica no impide el contacto. «Hablamos todos los días y está muy contento también, tratando de aprovechar sus oportunidades y cumpliendo su sueño. La familia está como loca también».

«Yo hablaba inglés antes de venir, pero la cosa cambia luego aquí», explica Willy. Poco a poco va aprendiendo expresiones. En el vestuario de los Knicks cuenta que se escucha español porque Carmelo Anthony sabe unas palabras. Nos desvela que los europeos hacen piña, que los ‘rookies’ juegan al dominó y que normalmente hacen los que les mandan los más veteranos. «Estoy tratando de aportar. Hay días que juego, otros que no, pero la verdad es que estoy contento de estar aquí, viviendo esta experiencia y aprendiendo. Esto es muy largo, por lo que ahora estoy feliz y espero seguir así. Me he adaptado muy bien a la ciudad, al equipo... Hay gente como Kristaps (Porzingis) que me está ayudando muchísimo, tengo a Ndour, que estuvo conmigo el año pasado y es como si siguiésemos como entonces, a Kuzminskas... Es verdad que con los europeos (también está Sasha Vujacic) me siento más identificado, pero al final con todos, incluido Derrick Rose. Melo (Carmelo Anthony) quiere ayudarme muchísimo, como Joakim Noah, y el resto forman un gran vestuario y vamos hacer bien las cosas este año. Estoy muy cómodo y feliz».

Su mejor día (14 puntos y seis rebotes) fue en el ‘derbi’ ante los Nets. Willy Hernangómez se disponía a levantar a un contrario (Rondae Hollis-Jefferson) tras cometer una falta sobre el jugador de los Nets, cuando su compañero Brandon Jennings acudió rápidamente para impedir que el español le ayudase. «Aquí hay cosas distintas que debes aprender», aclara.

Pasear por la Gran Manzana

Le toca conocer la liga y la ciudad. «Es verdad que he tenido que hacer de cicerone a las visitas y ya tengo más o menos mis sitios clave para enseñar. Hace poco se ha vuelto mi madre de vuelta para España. Ha estado dos meses aquí con mi hermano y conmigo. Ahora vienen mis amigos, pero como tengo la suerte de que hay un amigo que está estudiando en Estados Unidos y cuando estoy cansado por los viajes le mando a él que vaya dando vueltas (hace un gesto con la mano) por la ciudad, así me lo quito de encima (bromea) Es que han venido de España y están deseando conocer sitios. Me dicen: ‘Willy, vamos al Empire State, vamos a la Quinta Avenida, vamos a este sitio, al otro’.... ‘Yo les digo: vamos poco a poco, no vamos a hacer todo el primer día’».

En su primera semana no podía con las agujetas y dice que se dormía en cualquier lado. «Es una gozada, me encanta la sociedad. Es una pasada y me encanta andar por las calles en Manhattan, ver los edificios, la gente... Ahora ya empieza a hacer un poco de frío y lo haces menos pero en verano me encantaba hacerlo. Es como vivir en una película, porque ves sitios que reconoces del cine o la televisión. Vas por Broadway y ves un teatro que te gusta. En cada edificio hay algo».

Se encuentra con muchos españoles a los que quiere contentar. «Cuando voy andando por la calle con mi familia a veces nos fijamos y pensamos: ‘Este tiene que ser español seguro, por las formas de andar, mirar o por las pintas que tiene’. Me pongo al lado y les escucho hablar y digo: ‘Son españoles’. La verdad es que hay muchos españoles turistas y otros muchos trabajando aquí. Estoy pensando en un día conocer a mucha gente que habla español, montar un acto con ellos y que vengan todos a un partido. Para que la gente española que no tenga oportunidad de venir al Madison tenga la oportunidad de hacerlo y seguro que les va a gustar mucho».