Palencia dice adiós a la Copa Princesa

Urko Otegui salta con la intención de capturar un rebote que acabó en canasta burgalesa.
Urko Otegui salta con la intención de capturar un rebote que acabó en canasta burgalesa. / Marta Moras
  • El Quesos Cerrato no supo parar al Burgos en un partido decisivo para haber disputado por cuarto año la final copera

Otra vez Burgos fue la pesadilla para el Quesos Cerrato. Otra vez Burgos se llevó el derbi castellano.

Y otra vez el equipo palentino ha dado una imagen lamentable. El partido era importantísimo para meterse en la Copa Princesa. Con el tropiezo de la pasada jornada en Logroño, se escaparon las posibilidades de organizar el evento, y con la derrota sufrida ayer el conjunto que entrena Sergio García se despide de una final copera que venía disputando en las tres últimas temporadas.

Anoche, cuando los jugadores palentinos se retiraron a los vestuarios se escucharon más pitos que aplausos, una cosa es perder y otra diferente es lo que se vió ayer en el pabellón palentino, debió pensar la afición local. La actitud de los jugadores en el último cuarto dista mucho de lo que se espera de unos jugadores que viven de jugar al baloncesto.

El partido comenzó como esperaba Sergio García en la previa: muy igualado. Ni los palentinos ni los burgaleses conseguían grandes ventajas. Los dos conjuntos salieron muy concentrados al partido, muy intensos, y ninguno de ellos destacó. El capitán Urko Otegui, que jugó los diez minutos del primer cuarto enteros, era el que sumaba anotación para el Quesos Cerrato.

Con aproximadamente siete minutos del encuentro jugados empezaron a llegar los errores. Burgos entraba fácil a canasta y los nervios se apoderaban poco a poco de los colegiales. Los pases, que al principio iban a su destino, ahora se perdían por el camino. Esta situación la aprovechó Burgos para acabar por delante cuando el cuarto finalizó (22-23).

El segundo cuarto arrancó con Otegui también en pista, Sergio García vio que tenía el día y lo quiso aprovechar (al descanso, Otegui era el más valorado del equipo con 14 puntos y 6 rebotes). El partido se encendió antes de llegar al ecuador del cuarto con una acción absurda entre Josep Pérez y el burgalés Steinarsson, que debería haber acabado con una técnica para este, decisión que los árbitros no se atrevieron a tomar. Los nervios se seguían viendo en los jugadores del Quesos Cerrato, que hacían todo lo posible para seguir concentrados. Al final de la primera mitad se llegó con un marcador muy igualado (36-35).

Tras el paso por los vestuarios, el equipo burgalés se convirtió en la pesadilla para los palentinos. Era ese Burgos de hace unos años que, si en este país se hicieran las cosas bien, debería estar jugando en la ACB. El tercer cuarto fue el comienzo del fin para el conjunto colegial. Los triples burgaleses no dejaban de llegar, mientras el Palencia estaba ausente, muy fallón y al final totalmente desconcentrado. Jhornan Zamora decía que no con la cabeza, Dani Rodríguez no corría como siempre y Urko Otegui no peleaba los rebotes. El equipo estaba en shock.

Los últimos diez minutos solo sirvieron para confirmar el fallecimiento de un Quesos Cerrato que acumula ya dos derrotas seguidas y que ha mostrado su peor cara en estos últimos partidos. Con esta derrota, de las que tocan la moral, se esfuma la posibilidad de jugar la Copa y se pierde un derbi más contra un Burgos resurgido de sus cenizas.