El Norte de Castilla

Destellos de magia en el estreno del Quesos Cerrato Palencia

Maldunas, ante Simovic durante el partido.
Maldunas, ante Simovic durante el partido. / Antonio Quintero
  • El equipo palentino demostró tener muchas alternativas ofensivas, tanto por dentro como por fuera

La afición estaba ansiosa por volver a sentir ese hormigueo que recorre el cuerpo de los amantes del baloncesto antes de cada partido en el Pabellón Marta Domínguez, y la espera mereció la pena.

Los palentinos vieron ganar a su equipo en su estreno en casa en un partido ante un Magia Huesca que cedió la magia a los hombres de Sergio García, que, al más puro estilo Tamariz, inquietaron al principio y deslumbraron al final de un choque que pudo acabar perfectamente con un ‘chanania’ de esos que popularizó el ilusionista madrileño.

Se nota, y mucho, que estamos a principios de temporada y el encuentro comenzó con muchas imprecisiones por uno y otro lado y con alguna que otra pérdida de balón. Ese inicio errático hizo que el marcador durante los 5 primeros de juego reflejara un bajo tanteo de 5-2. Hacía falta esa magia de la que hablábamos al principio y Romà Bas decidió sacar la varita de su calcetín. El escolta del cuadro palentino dice que ha pasado las vacaciones en su Jávea natal, pero, a tenor de lo visto ayer en el primer cuarto, parece que ha veraneado en Hogwarts, y es que se sacó una infinidad de trucos de la chistera para marcar 13 puntos en los 10 primeros minutos.

Poco a poco, los dos equipos fueron centrándose y los errores dejaron de lastrar el marcador para que empezara el segundo acto con un resultado de 17-15. Parecía que iba a ser un partido de tanteo bajo, pero la dinámica cambió radicalmente cuando los entrenadores de ambos conjuntos dejaron de jugar por dentro y dieron paso a un recital de baloncesto ofensivo desde el perímetro en el que Romà Bas puso de nuevo sus destellos de magia acompañado de un escudero de lujo como es Dani Rodríguez.

El Quesos Cerrato hacía daño por fuera, pero los oscenses no se quedaban atrás gracias a la mano de Jokubas Ginvainis, Simovic y Lafuente, por lo que a los palentinos les resultaba imposible despegarse en un electrónico que reflejaba un 38-33 al acabar la primera mitad.

Decía Sergio García en la previa que había estudiado a conciencia al rival y que, aún así, no sabía qué equipo se iba a encontrar. Tal vez sea esa la magia del Huesca, la capacidad de ser imprevisible y de mostrar trucos distintos en cada momento del partido. De hecho, los oscenses pasaron a mostrar un juego interior rudo en el tercer cuarto que obligó a Lamont Barnes a hacer la cuarta falta cuando aún faltaba un cuarto de hora de partido. Sergio García quiso reservar al pívot para los momentos cruciales, pero el equipo no acusó su ausencia en demasía y llegó al último periodo con un resultado de 61-54 que invitaba a soñar con un estreno mágico en casa.

Los últimos minutos no pudieron comenzar mejor para los palentinos, que dieron un paso de gigante hacia la victoria tras un robo digno del mejor carterista de Jhornan Zamora y de una antideportiva de Capel. El electrónico daba 10 puntos de ventaja a los de Sergio García (66-56) y todo parecía encarrilado para sumar dos victorias en dos partidos, a pesar de que sobre la cancha no estaban dos de los magos más refutados de este equipo, como son Romà Bas y Lamont Barnes, pero no era necesario. Y es que, esta fábrica de magia que ha demostrado ser este equipo la pasada campaña ha añadido una enorme dosis de maná de la mano de un Jhornan Zamora que ayer brilló, aunque aún necesita acoplarse al equipo.

El partido estaba ganado. El campeón sigue por sus fueros y todo hace indicar que esta temporada la afición seguirá disfrutando de un equipo que sueña con llegar a la ACB, aunque para lograrlo sí que va a hacer falta magia, y no precisamente la de Juan Tamariz. Alguno ya está pensando en contratar a David Copperfield. Seguro que sale más barato que el canon.