El Norte de Castilla

Así se prepara el campeón

Dani Hernández, delante de Josep Pérez durante el entrenamiento.
Dani Hernández, delante de Josep Pérez durante el entrenamiento. / Manuel Brágimo
  • El Quesos Cerrato finaliza su primera semana de entrenamientos con buenas sensaciones

El culmen del trabajo bien hecho para un deportista es ese momento en el que el capitán agarra la copa de campeón y la eleva a los cielos entre el griterío. Pero detrás de ese instante de gloria hay mucho esfuerzo, y el campeón de la Liga LEB Oro de la pasada temporada lleva una semana trabajando con ese segundo que pasó a la historia en la memoria. Aquel enorme éxito ya es cosa del pasado, aunque el Quesos Cerrato quiere volver a vivirlo y, para lograrlo, Sergio García y su equipo han organizado una preparación para el inicio de la Liga en la que no se ha dejado ni un pequeño espacio al azar.

Después de 144 días de descanso, la plantilla regresó al trabajo la semana pasada y, con tanto tiempo de inactividad, algunos jugadores no pudieron esconder esos ‘kilitos’ de más que hacían algo más ceñidas de lo habitual sus camisetas de entrenamiento. «Ahora toca trabajar y ponerse a tono», afirmaba Urko Otegui el día de su regreso al Marta Domínguez y de eso, de poner a tono a la plantilla, se encarga el preparador físico del equipo, Dani Hernández, que cree que los jugadores han llegado a la pretemporada en un buen estado de forma. «Ha habido un periodo de inactividad que ha hecho que el verano sea demasiado largo, pero, aún así, no ha habido grandes diferencias entre el peso que deberían tener y el que tienen. Todos están en la horquilla de un kilo o kilo y medio por encima o por debajo de lo deseado», explicaba ayer Dani Hernández.

El 90% de los jugadores llegan a la pretemporada con algo más de peso que el que acabaron la campaña anterior, pero hay casos extraños, como el de Romà Bas, que en lugar de engordar lo que ha hecho ha sido adelgazar. El escolta es un gran aficionado al ciclismo y ha aprovechado el verano para hacer kilómetros sobre su bicicleta, lo que le ha hecho perder unos kilos que ahora deberá ganar con trabajo específico de musculación.

Lo que dice la báscula es un apartado importante en la preparación de la pretemporada, pero no el único, y Dani Hernández está trabajando para devolver a la plantilla el tono físico con el que deben arrancar la pretemporada, algo que debe hacer de forma personalizada, ya que las necesidades de un base son muy diferentes a las de un pívot. «Hay que individualizar porque cada jugador tiene unas particularidades, ya no solo por su altura o su posición de juego, sino por su estructura morfológica y fisiológica. Por ejemplo, los jugadores más grandes tienen que trabajar más la zona media, del abdomen y el lumbar, para que no tengan de problemas de espalda porque son propensos a tenerlos. Evidentemente, no es lo mismo trabajar con Dani Rodríguez que con Urko Otegui», señaló ayer el preparador físico del Quesos Cerrato.

El objetivo del trabajo de Dani Hernández en este mes es hacer que el cuerpo de los jugadores vuelva a acostumbrarse al ejercicio diario y para lograrlo, la plantilla no solo tiene que trabajar en la cancha, también debe hacerlo en la mesa, e incluso en la cama. «Damos mucha importancia a lo que denominamos el ‘entrenamiento invisible’, que son las horas de sueño, el descanso, la alimentación o la fisioterapia, entre otras cosas. En el apartado de la nutrición, siempre aconsejamos que sigan una dieta equilibrada», señaló el preparador físico del Quesos Cerrato.

La vida de un jugador del Quesos Cerrato en estos momentos se podría resumir con una metáfora: el equipo de Sergio García llena el depósito de gasolina cada día para hacer kilómetros hacia esa ansiada meta de repetir los éxitos de la campaña pasada. El motor comienza a carburar tras meses de inactividad y el equipo tendrá su primer examen el martes en el Palacio Municipal de Deportes de León ante el Agustinos Leclerc. El viaje hacia el éxito arrancó en agosto y Otegui sueña con volver a levantar esa copa, y es que un segundo de gloria suele tener meses de trabajo detrás.