LIGA FEMENINA DÍA

Golpe moral a la Liga Femenina de Avenida

Abdi lanza a casnasta ante Girona. /ANTORAZ
Abdi lanza a casnasta ante Girona. / ANTORAZ

El equipo salmantino, sin Nicholls, Gil y Robinson, pasa por encima de Girona para seguir líder

Juanjo González
JUANJO GONZÁLEZSALAMANCA

El CB Avenida dio ayer un golpe moral a la Liga Femenina. Cierto es que solo es la jornada 3 y que hace menos de una semana Girona le puso contra las cuerdas en la final de la Supercopa, pero ayer y sin Laura Gil -lesionada en el primer cuarto-, Nicholls -lesionada- y Angel Robinson -aquí ya tiene más pinta de toque de atención del entrenador porque la jugadora estaba para jugar- el equipo salmantino pasó por encima de las catalanas (76-53) para seguir al frente de la Liga junto a los también invictos IDK Gipuzkoa y Uni Ferrol. Además, el miércoles arranca la Euroliga con lo que Avenida llega a su cita con las mejores de Europa con la moral por las nubes. El CBAvenida puso ayer de manifiesto que la gran diferencia entre las actuales plantillas de los dos mejores clubes de Salamanca es que Avenida cuenta con varias jugadoras de gran caché europeo (Silvia Domínguez, Erika de Souza, Elonu...) y varias con opciones de serlo pronto, mientras que en Girona este curso han desaparecido las que tenían y se hace difícil atisbar que alguna pueda meterse en ese escaparate en un futuro cercano.

Erika de Souza se marcó un partidazo (21 puntos y 11 rebotes) dominando las dos pinturas, y estuvo muy bien secundada por Elonú, Silvia Domínguez y una habitual actriz secundaria como Laura Quevedo (3 de 6 en triples)que este curso quiere ganarse más minutos. En la parte a mejorar, Moss sigue sin dar por fuera lo que se espera de ella en ataque.

Avenida salió con la lección aprendida de la Supercopa. No varió su estilo porque incidió una y otra vez sobre el juego interior con una Erika de Souza que anotó los cinco primeros puntos del partido siendo muy superior a Colhado, y además le añadió una enorme intensidad defensiva. Entre la brasileña y Elonu, que la siguió con los siguientes cuatro puntos -todos ellos en la pintura- Girona tuvo que parar el partido a los poco más de tres minutos con 9-3. La mala noticia es que, con el interior ya diezmado por la lesión de Laura Nicholls, Gil se hizo un esguince de tobillo al realizar un tapón sobre Romeo y ya no jugó más.

Las catalanas se acercaron a 9-6 justo cuando Colhado tuvo un par de buenas acciones sobre Erika. Avenida tuvo que alargar algunos ataques casi hasta el final de la posesión porque los huecos en la zona escaseaban y fue ahí cuando empezaron a aparecer los tiros de media y larga distancia, algo que no había pasado en la Supercopa. Un triple sobre la bocina de Moss ponía el +10 en el marcador (18-8) para acabar cerrándose el cuarto con 18-11 tras un 2+1 de Evans.

La batalla por cada posesión y cada rebote era brutal. Los dos equipos se entregaron al juego físico sin remilgos y ahí Avenida no tiene rival en España. Su defensa en el segundo periodo dejó sin alternativas a un Girona que se cortocircuitó en ataque. El conjunto de Ortega asestó en este periodo el golpe definitivo. Faltaba por aparecer la capi y no tardó en hacerlo. Con un triple y una ‘bombita’ a lo Navarro Avenida alcanzó su hasta entonces máxima renta (27-15, min. 14) lo que llevaba a Surís a parar el partido porque su zona no hacía efecto. El parcial local se fue hasta el 16-0 (36-15) hasta que Traoré lo rompió con un triple. Girona había hecho apenas cuatro puntos en casi siete minutos. Y no solo la defensa fue brillante, es que en ataque las alternativas a Erika también funcionaban con los tiros de media distancia (63,6% de acierto al descanso en tiros de ‘2’) con Elonu haciendo de las suyas una y otra vez. Surís insistía en la zona y se le fue el partido. Al descanso, 42-23...

Con casi todo perdido, Girona al menos sacó el orgullo que no es poco. Sus pesos pesados, Evans y sobre todo Colhado intentaron echarse el equipo a la espalda y de hecho forzaron el tiempo inicial de Ortega, pero un par de directrices del catalán y Silvia Domínguez volvió a poner todo en orden, primero con una típica penetración que dio con la catalana en el suelo y después con un triple que apagaba cualquier atisbo de rebelión. Todo resuelto con 56-33 a cuatro minutos para el final del tercer periodo. Y hasta ahí llegó un Girona que ya sí bajó los brazos. Con 64-40 se inició un intrascendente último periodo. Tal fue la relajación local que hasta el minuto 4 no anotó sus primeros puntos y fue con un triple de Quevedo, que ayer demostró en un gran partido que la madrileña quiere ser mucho más protagonismo en Avenida.

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