LEB Oro

El gigante de la pintura

Ruffin posa antes de viajar a Orense. /Marta Moras
Ruffin posa antes de viajar a Orense. / Marta Moras

Dartaye Thomas Ruffin se ha convertido en el máximo reboteador del Chocolates Trapa Palencia

La vida en la zona no es fácil. Los hombres altos viven entre empujones, codazos y desgaste físico para conseguir los rebotes, un apartado del baloncesto que preocupa mucho a los entrenadores. Porque atrapar un rebote ofensivo da una nueva oportunidad al equipo, mientras que dominar el defensivo merma las posibilidades del rival. En ese mundo de gigantes obsesionados con cazar al vuelo la pelota, ha emergido Dartaye Thomas Ruffin, que es el máximo reboteador del equipo morado, y se ha convertido en una figura capital para el Chocolates Trapa Palencia. Porque el rebote obsesiona a Joaquín Prado, consciente de que dominar la pintura es controlar el juego. Ruffin ha conseguido atrapar un total de 74 rebotes, 39 defensivos y 35 ofensivos, para transformarse en el gigante que domina la pintura con más de seis rebotes por partido. Y cada balón que acaba en sus manos es vital para el juego del equipo morado. Y Ruffin se ha sentido muy cómodo desde principio de temporada, cuando llegó a Palencia desde la liga sueca, donde llevaba tres años imponiendo su ley en la zona. «Rebotear es algo que siempre he hecho. Pelear por los rebotes conlleva un esfuerzo para los jugadores, pero me gusta porque te permite controlar tu esfuerzo», comenta Ruffin antes del encuentro de hoy ante el Río Ourense Termal. Sus 2,05 y sus 113 kilos le permiten moverse con soltura dentro de la pintura y contestar a cualquiera que quiera discutirle el dominio de la zona. En la pista, el pívot americano destila potencia, siempre dispuesto a enseñar los dientes cuando el balón vuela y los pívots toman posiciones para cazar cada pelota que salga escupida por el aro.

En un mundo en el que los jugadores interiores se enfrentan a su extinción ante el dominio absoluto de los tiradores, Ruffin conoce todas las claves para ser importante dentro del equipo. «El baloncesto evoluciona y los jugadores interiores debemos hacerlo con él. Creo que siempre habrá oportunidades para los hombres altos en este juego, pero no de la misma manera que ahora. En el futuro, los cinco no serán tan unidimensionales como ahora, tendrán que tener influencia más allá de la pintura. El sistema es el que es, el que quiere el entrenador y lo único que tenemos que hacer los jugadores es adaptarnos a él », explica el pívot americano. Es una tendencia que llega desde las grandes ligas, con la NBA a la cabeza. Cuando Steve Kerr montó un equipo meramente de tiradores en los Golden State Warriors, muchos se llevaron las manos a la cabeza. Pero los dos anillos de los californianos han cambiado las cosas y la tendencia se ha extendido por ambas conferencias y ha llegado hasta el baloncesto FIBA. Hace tiempo que los analistas anuncian una revolución del deporte de la canasta, un mundo en el que los jugadores dejarán de tener funciones únicas para ser polivalentes, en el que los tiradores dominarán el juego, mientras que los interiores deberán evolucionar para adaptarse a los nuevos tiempos. Ruffin es un jugador que entiende el cambio y ha sabido adoptar un papel dominante en el equipo de Joaquín Prado gracias a su físico espectacular y su capacidad de sacrificio dentro de la zona. Al fin y al cabo, el rebote es cuestión de actitud.

«Como siempre he dicho, el rebote es esfuerzo, pero la actitud puede potenciar tu capacidad innata para atraparlo. La actitud cuando estás en la zona debe ser ‘este es mi rebote y nadie podrá quitármelo’», explica Ruffin. Las peleas en la zona pueden inclinar la balanza en un partido y representa como pocas otras cosas el esfuerzo defensivo que hace un equipo. Aunque los tiradores tienen cada vez más peso en la pizarra de los técnicos, la zona sigue siendo un lugar donde se deciden los partidos. No hay más que mirar las estadísticas de los equipos que ahora mismo ocupan la parte alta de la clasificación. El Café Candelas Breogán, líder de la tabla, ha atrapado un total de 442 rebotes, por los 399 de los morados. Traducido en cada partido, los lucenses consiguen tres rebotes más por partido que los palentinos. Una pequeña diferencia que puede suponer mucho en la tabla.

Defensa

Con los problemas que tiene en ataque, al Chocolates Trapa Palencia solo le queda crecer desde dos de los conceptos básicos del baloncesto: la defensa y el rebote. Ambos serán muy importantes si los de Joaquín Prado quieren recuperar el terreno perdido en el arranque de la liga y pelear de nuevo por el ascenso. Para ello será necesario que todo el equipo se comprometa. Porque un jugador solo no puede cerrar todos los huecos. Lo que sí puede es dar las claves para atrapar más que nadie. «Hay dos cosas que son importantes: la potencia física y saber colocarte bien dentro de la zona. Lo que pasa es que en algunos partidos es más importante tener superioridad física, mientras que en otros, consigues rebotear porque te colocas mejor que el rival», aclara el pívot americano.

Esa actitud será muy importante para que el Chocolates Trapa Palencia tenga opciones de ganar fuera de casa, la gran asignatura pendiente del equipo hasta el momento. El pelea por el rebote puede definir el encuentro de hoy y Ruffin viaja hasta tierras gallegas con la clara idea de imponerse en la pintura, ese lugar que los grandes jugadores siempre han adorado.

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