Liga LEB Oro

Grimau: «El Chocolates Trapa no está maduro, nos falta compenetración»

Jordi Grimau trata de lanzar la transición ofensiva en el partido ante el Castelló. /LOF
Jordi Grimau trata de lanzar la transición ofensiva en el partido ante el Castelló. / LOF

El veterano escolta desgrana la actualidad del equipo palentino antes del vital partido ante el Manresa

LÍA Z. LORENZO Palencia

Para jugar doce años en ACB y volver a la LEB Oro hay que amar mucho el baloncesto. Es el caso de Jordi Grimau, un jugador que siente verdadera pasión por este deporte. De cada una de sus palabras se desprende su compromiso con los equipos en los que ha militado. Con 34 años, el veterano escolta barcelonés analiza el momento por el que atraviesa el equipo palentino y desgrana una parte de su carrera.

-El Chocolates Trapa Palencia ha perdido los tres primeros partidos, ¿ha influido jugarlos todos fuera de casa?

-Personalmente creo que no. Los últimos años se están haciendo las cosas muy bien en Palencia y no estaba en los planes de nadie que empezáramos tan rematadamente mal. La ciudad no está acostumbrada a un mal comienzo del equipo. Es cierto que jugar fuera te puede condicionar, pero en este caso no ha sido determinante. Ha sido un comienzo malo, aunque sinceramente opino que podríamos llevar dos victorias.

-¿Qué encuentros deberían haber ganado?

-El de Melilla y Castellón. Tuvimos esos dos partidos controlados mucho tiempo y al final se nos escapó la victoria porque el equipo no está maduro, nos faltó tranquilidad. Ha llegado mucha gente nueva y todavía nos falta cierto grado de compenetración. También debemos tener más oficio en los finales apretados para saber controlar mejor el ritmo que más nos favorezca. Jason -el base del equipo- acaba de llegar y debemos encontrar el equilibrio entre las transiciones y el juego en estático. Son pequeñas cosas que no sirven de excusa, pero sí que pueden explicar nuestro mal inicio.

-¿Tiene el Chocolates Trapa Palencia un problema en defensa?

-En estos tres primeros partidos, sí. Pero no creo que sea algo que se vaya a mantener toda la temporada. Como te he comentado antes, aún no hemos encontrado nuestro ritmo de juego en ataque y tampoco hemos logrado ajustar cosas tan importantes como el rebote defensivo. Nos cuestan varias facetas del juego, pero estamos trabajando en los entrenamientos para mejorar.

-¿Y cuando va a estar al equipo preparado para ganar?

-Eso es muy relativo. Si llegamos el domingo (por hoy) y ganamos, todo se verá diferente. En deporte, los resultados son los que te marcan la semana. Mientras vas sumando derrotas, todo el mundo piensa que estás mal, incluso peor de lo que realmente estás. A veces es cierto y otras no. Hasta que no consigamos empezar a jugar con más solvencia y a ganar no podremos tener un termómetro de en qué punto estamos.

-Son tres hermanos y los tres juegan al baloncesto, ¿qué les dieron de pequeños?

-Venimos de una familia muy ligada al mundo del baloncesto. Desde pequeño estuve muy acostumbrado a ver jugar a mis hermanos y a enfrentarme a ellos. Hemos tenido la suerte de compartir nuestro sueño, de poder compartir nuestra afición en una profesión. Somos unos privilegiados. Ha sido muy bonito compartir partidos con Roger en ACB. Han sido doce años en los que hemos podido disfrutar de este deporte juntos y creo que, con el paso de los años, lo valoraremos más.

-Tiene 34 años y ha jugado muchas temporadas en ACB, ¿qué le anima a seguir en LEB Oro?

-Tengo mucha ilusión y me encuentro bien físicamente. Es una forma de vida bonita a pesar de que el mundo que rodea el baloncesto haya cambiado mucho en los últimos años. Este deporte te permite llevar un estilo de vida privilegiado, poder viajar, conocer mucha gente y vivir en diferentes ciudades. Creo que este año supero los 500 partidos como profesional esta temporada y eso es algo importante para mí. Seguiré jugando hasta que ya no me divierta en la pista. Cuando me retire, me gustaría poder mirar atrás y sentirme orgulloso de todo lo que conseguí.

-El de hoy ante el Manresa, ¿es un partido especial?

-Manresa siempre será un equipo especial para mí. Ellos me dieron la oportunidad de afianzar mi carrera en ACB. Estuve allí cinco temporadas estupendas, donde siempre conseguimos los objetivos colectivos. No olvido lo feliz que fui allí. Han pasado muchos años y apenas queda nadie de mi época, pero siempre será un club importante en mi carrera.

-Ganó una Copa del Rey, ¿es su mejor momento deportivo?

-No. Ese título llegó al principio de mi carrera, cuando apenas jugaba. Los años de Manresa fueron muy bonitos, porque luchar por cosas humildes siempre es más importante. Sentíamos que lograr la permanencia aseguraba los puestos de trabajo de la gente que trabajaba en el club. Eso nos hacía sentir muy felices con nuestro trabajo. Además sabías que si el equipo bajaba, el baloncesto desaparecía de la ciudad, por lo que aportas mucho al deporte que practicas.

-Hablas de los puestos de trabajo que se mantenían con la permanencia, ¿los jugadores tenéis más conciencia social de lo que se cree?

-Yo siempre he intentado implicarme en el club y, también, en la ciudad. Somos la parte más privilegiada de la profesión y mucha gente depende de nuestro trabajo. Por eso digo que los títulos lo son todo. Una permanencia en ACB puede valer más que un título.

-¿Esperan que la afición acuda al pabellón?

-Espero que sí. En una liga tan competitiva como la LEB Oro vamos a necesitarlos mucho. Primero tenemos que darles, pero estoy seguro que luego nos lo devolverán.

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