LEB Oro

El Chocolates Trapa Palencia sucumbe a la presión

Urko pelea la pelota Steinarsson. /Marta Moras
Urko pelea la pelota Steinarsson. / Marta Moras

Los nervios vuelven a traicionar a los de Joaquín Prado, que ceden en los últimos minutos ante el TAU Castelló

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Chocolates Trapa Palencia ha vuelto a colapsar en los últimos minutos tras un partido frenético de ida y vuelta. Los nervios de los morados hicieron que el TAU Castelló se llevara la victoria y que los de Joaquín Prado lleven ya tres partidos consecutivos perdiendo de tres puntos. El juego interior de los castellonenses y la presión ahogaron a los palentinos, que se alejan peligrosamente del ‘play off’.

Empezó el partido con el guión que se esperaba. El Chocolates Trapa Palencia apretaba en defensa para evitar las canastas fáciles y rápidas de un TAU Castelló que apenas apuraba las posesiones. El choque volaba de canasta a canasta, con los jugadores haciendo un gran despliegue físico, y mucha igualdad en el marcador. La intensidad defensiva del Chocolates Trapa iba a pasarle factura muy pronto, cuando Ruffin se cargó con dos faltas personales en su defensa sobre Rowley. El gigante de Trinidad y Tobago era un verdadero problema para los de Joaquín Prado, que con Ruffin en el banquillo, sufrían para frenar los dos para dos bajo canasta que proponía Toni Ten. En ataque estático se repetían los mismos problemas de toda la temporada, con muchos errores en el lanzamiento, pero el dominio del rebote permitía a los morados aguantar el ritmo de los visitantes, que seguían haciendo mucho daño en la pintura.

Ataque

En el otro lado, Grimau asumió la responsabilidad en ataque para que los castellonenses no se escapasen. El resultado al final del primer cuarto (22-24) reflejaba el claro triunfo de las posesiones cortas y el contraataque. El partido estaba muy igualado, pero se jugaba como quería el TAU Castelló.

El ritmo se mantuvo en el segundo cuarto, aunque con piezas muy diferentes. Toni Ten sentó a Rowley, máximo anotador del partido en ese momento con diez puntos, y dio entrada a Juanjo García. El cambio dio un respiro a los morados, que habían visto angustiados como Barnes se cargaba también con dos personales en su intento de frenar al de Trinidad y Tobago. Mientras, Joaquín Prado, consciente del desgaste físico que sufrían sus jugadores, movía el banquillo sin descanso para no dejar de apretar en defensa y provocar las pérdidas del TAU. En una de ellas llegó la primera ventaja de los palentinos. Garrido aprovechó el despiste castellonense para colocar el 29-28 con un espectacular triple. En medio de la locura, el Chocolates Trapa había encontrado su camino. Y entonces volvió Rowley al campo. Prado decidió colocar a Cvetinovic sobre él antes que arriesgarse a que Barnes o Ruffin cometieran la tercera personal con más de medio partido aún por disputar. El regreso al campo de Rowley volvió a cambiar el viento y, con un triple desde siete metros de Flores, el TAU volvía a dominar el marcador cuando restaban poco más de tres minutos para el descanso (36-39). Cvetinovic, con una gran defensa de anticipación, consiguió frenar la anotación de Rowley, pero los morados se hundían demasiado en la pintura para estar atentos a las ayudas y dejaban posiciones cómodas de lanzamiento al resto de jugadores del TAU.

En el otro lado de la pista, Urko, 16 puntos al descanso, contrarrestaba la capacidad anotadora de los castellonenses con sus tiros de media distancia y su pelea bajo los aros. Pero los problemas iban a seguir creciendo para Prado, que vio como el capitán se cargaba con su segunda personal antes de que finalizara el segundo cuarto. Con Urko en el banquillo, Pressley asumió la responsabilidad para meter dos tiros libres y dejar el marcador ajustado (42-43). El partido no tenían un dueño claro, pero el Chocolates Trapa Palencia se iba a enfrentar a un verdadero problema, con tres de sus jugadores con dos personales. Ante la igualdad reinante en la pista, todo indicaba que el partido se iba a decidir en el manejo de los banquillos.

Y en los primeros minutos del tercer cuarto se abrió la primera diferencia importante del encuentro, después de que Cain anotara los tres tiros libres de una falta cometida por Grimau en el 6,75 y Steinarsson cerrara una transición visitante con una cómoda bandeja (42-50). El Chocolates Trapa Palencia tenía una de sus típicas desconexiones, esas que tantas victorias han costado a los morados. Ante equipos tan eléctricos como el TAU Castelló, una pequeña disociación puede costarte el partido. Los morados tenían verdaderos problemas en ataque estático y hubo que esperar más de cinco minutos para ver la primera canasta en juego de los de Joaquín Prado en este tercer cuarto. La anotó Urko tras una buena puerta atrás. Pero los dos puntos no podían ocultar el hecho de que todo el balance ofensivo de los morados hasta ese momento se resumían en un tiro libre anotado por Pressley.

El técnico local movió el banquillo para dar entrada Toledo y Garrido. Un triple del primero y una buena defensa colectiva acercaron al Chocolates Trapa en el marcador (48-52). Los morados habían frenado a Rowley, pero el conseguirlo les costó la cuarta personal de Barnes. Prado escogió a Cvetinovic, que tan buen trabajo había hecho anteriormente, para frenar al de Trinidad y Tobago.

Tras un leve respiro, el partido volvió a entrar en una fase frenética, en la que los palentinos se mostraron mucho más efectivos que en su versión más contenida. Dos robos consecutivos los acercaron en el marcador tras una buena transición finalizada con maestría por Miso (52-54). El Chocolates Trapa había superado su primero momento malo de la noche para llegar al definitivo cuarto dos puntos por debajo (54-56). El partido había cambiado radicalmente en este tercer periodo, con los dos equipos muy fallones en ataque a pesar de las facilidades defensivas.

El TAU Castelló había desaprovechado una gran oportunidad de marcar más diferencias en el marcador, mientras que los morados se habían recuperado, pero no encontraban la manera de ponerse por delante en el marcador. Al final, el partido se iba a decidir en diez minutos de infarto.

En la pintura

Ruffin volvió a pista para formar pareja con Cvetinovic y frenar el juego interior de los visitantes. En medio de esta pelea en la pintura emergió la figura de Garrido, que con un triple puso la primera ventaja seria a favor de los morados (61-58). Esos valiosos puntos se iban a ver refrendados por una gran penetración de Miso, que hacía estallar el pabellón palentino y ponía un esperanzador 63-58 en el marcador cuando restaban poco menos de siete minutos para el final.

Ambos equipos optaron por elevar al máximo su intensidad defensiva, con un Ruffin imperial en el rebote defensivo, lo que provocó una retahíla de faltas, sobre todo en el lado palentino. Los castellonenses afinaron desde el tiro libre para empatar el partido (63-63). Tras toda la vehemencia y el desgaste, se volvería a ver un final de infarto en el Adolfo Nicolás. Con solo tres minutos por delante, cada posesión era medio partido. Y ahí, los nervios traicionaron a los morados, mucho más necesitados de la victoria. Un triple de Bas y una canasta de Gatell sacaron a los morados del choque y colocaron una ventaja que parecía definitiva (63-68) con 1.45 por jugar. Pero el equipo morado no se rinde nunca. Dos robos consecutivos en defensa provocaron una canasta de Ruffin y un triple de Miso, que volvía a incendiar al pabellón (68-68). Cain, de nuevo desde el tiro libre, puso el 68-70 en la siguiente jugada. Quedaban 36 segundos y, entonces, llegó la polémica en una dudosa falta que los colegiados señalaron a Pino en ataque. Cain volvió a anotar en una jugada de pizarra y el partido se escapó para los morados a pesar de los intentos a la desesperada de remontar (70-73).

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