Liga LEB Oro

El Chocolates Trapa Palencia conjura a sus fantasmas

El Chocolates Trapa Palencia celebra la victoria. /Marta Moras
El Chocolates Trapa Palencia celebra la victoria. / Marta Moras

El equipo morado sobrevive a un mal inicio y remonta quince puntos para ganar al Iberostar Palma

LÍA Z. LORENZO Palencia

Faltaban 2:28 para el final cuando un balón le llegó a Grimau a la línea de 6,75. El escolta se elevó y lanzó. El balón voló para rozar suavemente las redes y colocar por primera vez al Chocolates Trapa Palencia por delante en el partido (73-72). Antes habían pasado muchas cosas, después todavía ocurrirían más, pero la victoria (81-77) de los morados se fraguó en ese balón.

Y eso que aún no se habían consumido dos minutos del choque cuando Joaquín Prado tuvo que pedir tiempo muerto para frenar la salida en tromba de los visitantes, que, gracias a dos triples de Fornas y a sus rápidas transiciones, habían puesto un peligroso 0-10 en el luminoso. El Chocolates Trapa Palencia se mostraba flojo en defensa y perdido en ataque, donde la zona 2-3 de los mallorquines cortocircuitó el potencial ofensivo local. Solo las penetraciones de Ruffin y un triple de Grimau dieron algo de aire a los morados, atenazados desde el primer minuto ante el gran acierto de los lanzadores del Iberostar, encabezados por Mockford y Fornas, que firmaron un buen 3 de 6 en triples para poner un preocupante 14-29.

El resultado era alarmante porque el Chocolates Trapa Palencia deambulaba por la pista ante el ímpetu mallorquín. Por si fueran pocos problemas, el lanzamiento exterior de los locales estaba bloqueado, con un paupérrimo 1 de 8 desde el 6,75 en los primeros 10 minutos.

Joaquín Prado sabía que el partido solo se podía remontar con el mono de trabajo en defensa y en el segundo cuarto puso a sus hombres a presionar en todo el campo tras canasta. La iniciativa del banquillo morado no mejoró ofensivamente al equipo, pero frenó la sangría de puntos a la espera de que los jugadores morados recuperaran la confianza en ataque. Poco a poco, Grimau fue entrando en el partido y sus acciones de dos para dos con los hombres interiores, tanto Ruffin como Cvetinovic, dieron algo de brillo al juego en estático de los locales. Pero fue un triple de Sergi Pino, casi sobre la bocina, lo que hizo que el Chocolates Trapa Palencia se agarrara con la punta de los dedos al partido antes del descanso (32-42). El problema es que el Iberostar apenas tenía problemas para anotar gracias a su rápida circulación de balón y al acierto de sus tiradores. Con esa tónica pasaron los minutos sin que el Chocolates Trapa fuera capaz de reducir los 10 puntos que marcan la línea psicológica en baloncesto.

Momento clave

Los morados necesitaban aferrarse a algo a lo que creer, a un momento de magia que levantara al pabellón. Ese algo especial llegó a falta de cuatro minutos para el final del tercer cuarto, cuando Sergi Pino robó un balón tras canasta para anotar cómodamente y poner a su equipo solo tres puntos (49-52). Antes, Garrido, con un triple, y Ruffin, con un espectacular palmeo, habían acercado a los morados. Bivià (49-55) cortó la reacción morada con un triple, pero el Chocolates Trapa Palencia había vuelto al partido.

Y así, ya en el último cuarto, los morados fueron limando las diferencias, con un gran trabajo de Cvetinovic bajo el aro, hasta poner el 60-61 con un gran triple de Grimau. El partido volvía a empezar cuando quedaban menos de siete minutos para el final. Los mallorquines aguantaron el desafío palentino gracias a la gran actuación de Zyle, que mantuvo a su equipo en el choque. Con el 70-72 llegó el fabuloso triple de Grimau que colocaba a los morados por delante (73-72). Ese balón que entró limpio exorcizó todos los fantasmas del Chocolates Trapa Palencia. De repente nadie se acordaba de los partidos perdidos, ni del sufrimiento. Fornas metió otro triple para colocar el 73-74, pero no sabía que ya todo daba igual. Grimau volvió a acertar desde el 6,75 para hacer estallar al pabellón (76-74). Luego llegaron los nervios, las faltas y el carrusel de tiros libres, pero el partido estaba decidido. La victoria era fruto de la lógica después de que el Chocolates Trapa hubiera conjurado a sus fantasmas.

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