El Chocolates Trapa se impone al Carramimbre Valladolid en el derbi

Sergi Pino entra a canasta ante la defensa pucelana, este viernes en el Adolfo Nicolás./ANTONIO QUINTERO
Sergi Pino entra a canasta ante la defensa pucelana, este viernes en el Adolfo Nicolás. / ANTONIO QUINTERO

Los de Prado se aprovecharon de los errores pucelanos para hacerse con la victoria y sumar la tercera consecutiva

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPALENCIA

Y llegó el partido de los partidos, cargado de emoción, de vaivenes en el marcador y de polémica arbitral. Todo eso y una buena dosis de baloncesto fue la receta de ayer del derbi regional de la temporada, que midió al Chocolates Trapa con el Carramimbre Valladolid y aupó a los de Prado a lo más alto, con un final de película, de esos que se sueñan pero que nunca se viven. Quién podía imaginar que Alvarado fallaría dos tiros libres en el peor momento, lo que unido al posterior fallido ataque de los pucelanos dio alas a los morados, que con un triple de Nikola Cvetinovic igualó la contienda y con otro triple de Pressley -Sobre la bocina- dio la victoria a los palentinos, que suman tres consecutivas y dan un golpe sobre la mesa (76-73).

Sin Ruffin -lesionado de la rodilla- para ayudar en el juego interior morado, observó todo el encuentro sentado en el banquillo con el chándal puesto, Lamont Barnes arrancó el partido de titular como cinco del equipo morado. El Carramimbre Valladolid comenzaba el choque demostrando su facilidad en ataque, esa que se iría diluyendo a medida que transcurrían los minutos. Extremadamente físicos y muy contundentes en defensa, anotaban primero por mediación de Uta. El 2-6 del marcador comenzaba a preocupar al público palentino, muy entregado al derbi, al igual que el pucelano. Pino, quebradero de cabeza para los de Paco García, anotaba un triple que reducía distancias y Barnes ponía por delante a los morados.

La buena defensa palentina, clave una vez más en el buen juego del equipo, no impedía que las Ardillas se mantuvieran en el partido y anotasen con facilidad. En los últimos minutos, Prado jugó con dos directores de juego a la vez sobre la cancha, Garrido y Campara, que mantuvieron a los suyos por delante al término del primer cuarto (23-21).

A esta manga tan anotadora y rápida, le siguió otra de juego más pausado y con mayores problemas pucelanos para jugar cerca del aro. No parecía echar mucho de menos, de momento, el Chocolates Trapa a Ruffin, a pesar de medirse a un equipo muy físico y letal con los rebotes. La dinámica del partido no cambió demasiado para los morados, que siguieron trabajando cada canasta y defendiendo con uñas y dientes. Por contra, los de Paco García no se encontraban cómodos atacando y perdían oportunidades al agotar posesiones o acababan siempre buscando el tiro desde fuera. Toda la plantilla de Prado aportaba en ataque y en defensa, habiendo interiorizado el juego que tenían que desplegar ante un equipo tan físico como el Valladolid, que iba a menos. A pesar de todo, recortaron distancias y ambos conjuntos se fueron al descanso con 38-34.

Comenzó la segunda parte con todo de cara para los morados, que mantuvieron a sus rivales cinco minutos, que se dice pronto, cinco minutos, sin anotar. Con un parcial de 11-0 y un espectáculo de baloncesto local, llegaba la primera canasta rival, obra de Chatman. Cuando mejor estaba el Palencia Baloncesto, llegaban los problemas. La tercera falta de Barnes lo llevaba al banco para instantes más tarde lesionarse Pressley -ayer estuvo su padre, el mítico jugador de la NBA Harold Pressley en Villamuriel-, tras golpearse la espalda con la canasta ante un tapón de Graham. El Carramimbre Valladolid, con tapones y mates de televisión, dilapidó la distancia de 15 puntos que había logrado el equipo de Prado -con un sensacional De la Fuente, que anotó 22 puntos en el partido- para llegar al último cuatro con todo por decidir (56-52).

Se alejaba el conjunto palentino en el marcador, pero era todo un espejismo. La defensa dura -hasta el límite- y física del Valladolid ponía en apuros a los morados, eso y las decisiones arbitrales. Alvarado adelantaba a las Ardillas tras encestar los dos tiros libres tras la falta pitada a Urko. El tiempo muerto de Prado no tranquilizaba al vestuario, que se volvía fallón en ataque mientras veía como el rival iba a más. Garrido era expulsado por dos técnicas, mientras Prado se desesperaba en el banquillo. Poco más de un minuto para el final y todo en contra para los palentinos. Hasta que Cvetinovic redujo distancias (70-73), Alvarado falló los dos tiros libres ante la presión del pabellón cerrateño. De nuevo el serbio, con una dosis extra de confianza, se jugó el triple y lo metió. Empate a 73. Un nuevo fallo pucelano dio la última posesión, quedaban cuatro segundos, a los palentinos. Y Pressley, estelar como siempre, lanzó el triple y el balón entró limpio. Puro espectáculo.

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