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Sunil Bhardwaj: «El negocio está fuera de la pista»

Sunil Bhardwaj, en el polideportivo Pisuerga.
Sunil Bhardwaj, en el polideportivo Pisuerga. / Ramón Gómez
  • El nuevo presidente espera generar actividad económica en torno al club para dotar a la entidad de estabilidad financiera

Sunil Bhardwaj (Campanet, Mallorca, 1976) ha vuelto al CBValladolid como presidente y muchas ideas que ahora debe desarrollar junto a sus socios inversores. Casado con una vallisoletana, por sus venas circula sangre india y mallorquina. Su abuelo fue un diplomático indio que vivía en Londres y allí se conocieron sus padres. Uno de sus hermanos vino al mundo en Inglaterra y él tenía que haber nacido en Alemania, donde trabajaban sus progenitores, pero su madre optó por dar a luz a Sunil en Mallorca. En el Reino Unido, estudió Dirección y Administración de Empresas Deportivas. Oriol Humet se lo trajo a Valladolid desde el Bàsquet Inca como director de recursos y luego Bhardwaj relevó a Humet como director deportivo. Tras su etapa en el entonces Fórum Valladolid, se incorporó a la división de consultoría y ‘marketing’ en Mediapro y desarrolló otros negocios. Ahora, retorna al ‘basket’, convertido en presidente de un CBValladolid descendido a la Liga LEB.

–¿Por qué ha decidido dar este paso?

–El proceso es complejo, pero también sencillo. Llegué al mundo del baloncesto, luego estuve fuera, y tengo claro que la actividad económica propia de una sociedad anónima deportiva no genera suficientes dividendos para que se sustente. Por mi formación anglosajona, he estado desarrollando un modelo de negocio diferente aplicado al deporte.

¿De qué manera?

–El modelo de negocio debe estar sustentado en lo emocional por la parte deportiva, pero hay que generar actividad económica alrededor del equipo y de los jugadores. Me he unido a un grupo de empresarios con mucha capacidad económica. Tuvimos diferentes opciones para invertir en otras sociedades anónimas deportivas, dos en baloncesto y una en fútbol. Al final, yo me siento vallisoletano porque mi mujer es de aquí, tengo raíces. Esta era la opción más compleja económicamente, pero a nivel personal era la más apetecible. No creo en el modelo de ‘entrar a gestionar’. Queríamos el control de la sociedad para seguir invirtiendo. Fui yo el que convenció a mis socios para que viniésemos a Valladolid. Luego, el Ayuntamiento se ha volcado en apoyarnos.

–¿Cómo se generan esos ingresos?

–En una sociedad anónima deportiva están los ingresos típicos (abonados, publicidades...) y los atípicos. Este club tiene unos activos que hay que activar. Uno de ellos son los abonados, nuestros clientes. Debemos cuidarlos. También a nuestros patrocinadores. Debemos generar actividad económica, unidades de negocio alrededor del baloncesto que puedan rentar. Pueden tener relación con el deporte, la salud, el ocio... Acabamos de llegar y estamos analizando las mejores opciones con estudios de mercado. En los próximos dos meses esperamos activar una primera unidad de negocio y a finales de año, una segunda.

–¿Esto garantizará la viabilidad del club?

–Quiero que la gente entienda que entramos como nuevos accionistas, pero no para poner los cinco millones que existen de deuda. Nosotros instalamos mecanismos financieros para generar negocios que sirvan para eliminar la deuda. Actualmente, está complicado cumplir con los plazos de las deudas anteriores. La idea es que, cuando volvamos a la Liga ACB, tengamos una estructura sólida para poder seguir en la ACB y crecer.

–¿Se está pagando puntualmente la deuda del convenio con los acreedores?

–Hay una parte del concurso que ya se terminó y que estamos cumpliendo. Parte está en Hacienda, parte en la Seguridad Social y otros acreedores. Hay que pagar para cumplir el convenio. El último año y medio, el Patronato de la Fundación ha sido muy serio y muy estricto. La deuda, de cinco millones, está estructurada y no hay sorpresas.

–¿Cuándo va a darse a conocer la sociedad inversora que le apoya?

–Si fuera otro sector, ya se podría decir. Pero el problema del deporte es que levanta mucha expectación mediática. Mis socios han depositado su confianza en mí. Se irán presentando poco a poco. De momento, no quieren exposición en la prensa. Van a formar parte del consejo de administración y del patronato, pero lo harán de manera ordenada. He sido yo el que ha adquirido las acciones.

–¿Hay alguna fecha prevista?

–Lo haremos a medida que vayamos asentando todas las fases. Nos habría gustado entrar antes, pero la situación es la que es. Aceleramos los procesos para estar ahora y no llegar en noviembre.

–¿El éxito económico que buscan está ligado al éxito deportivo?

–Actualmente, en el mundo del deporte, en un 90% sí está ligado. Nosotros queremos desligarlo. Si el equipo va bien, las unidades de negocio rentarán más. Pero si el equipo no va muy bien, rentarán igual o un poquito menos. No queremos que una mala situación deportiva nos arrastre.

–¿Es un milagro que el club esté vivo?

–Cuando me marché, había una deuda estructurada. Luego, pasaron muchas cosas, entre otras que se perdió el patrocinador. A día de hoy es un auténtico milagro que la entidad siga en pie. Sin todo el trabajo que ha hecho la Fundación, en este momento no habría club. Es imposible. En cualquier otra circunstancia se habría liquidado. Ese trabajo ha pasado por ordenar la deuda, pagar una parte, y ser estrictos en el gasto.

–¿Cuál es el plazo de vigencia del proyecto que encabeza?

–Nosotros venimos para quedarnos por tiempo indefinido. Es un modelo empresarial puro y duro. No venimos para gestionar lo que hay. Mi formación en el mundo del deporte me permite saber cómo funciona un club deportivo. Mi formación empresarial me permite conocer la otra parte del negocio. Las empresas no funcionan sin financiación. Aquí ha habido ideas muy buenas, pero en muchos casos no se han desarrollado por falta de capacidad financiera.

–¿Se ampliará la participación que poseen en el accionariado, más allá del 6% actual?

–Sí, queremos ir asumiendo más acciones y lo iremos haciendo. A medida que uno invierte en una sociedad, quiere tener más propiedad. El control de la sociedad lo tengo yo, porque poseo mayoría en el consejo de administración y en el patronato. Nosotros, que somos los que invertimos, queremos ese control, aunque estemos todos juntos. En cualquier caso, para mí era importante que estuviesen Felipe Martín y Juan Vela.

–¿Cómo ha cambiado Sunil Bhardwaj desde que salió del CBValladolid en el año 2006?

–Siempre tuve inquietud empresarial, antes de llegar a Valladolid en aquella etapa. He dispuesto de ocasiones profesionales desde muy joven. Eso me hizo madurar a pasos agigantados. Ahora tengo más experiencia, pero la capacidad de liderazgo o la optimización de recursos, en esencia, son las mismas. Aquí llegué muy joven. Estos años me han dado bagaje y una visión del mundo del deporte. El negocio no está en la pista, sino fuera.

–Pero, ¿ese cambio ha llegado ya al baloncesto en España?

–El baloncesto necesita cambiar y a día de hoy no lo ha hecho. Necesitamos reinventarnos y modificar el modelo de gestión en las sociedades anónimas deportivas. Mi paso por Mediapro me ha dado oportunidad de conocer el mundo del fútbol, pero el baloncesto necesita autoinventarse. Tenemos que llegar al público joven. No hay espectadores de 20 a 30 años en el pabellón y en Valladolid 2.000 niños practican baloncesto. La pregunta es: ¿por qué luego no vienen?