Baloncesto

El Palencia viene enrachado a Valladolid

Otegui defendido por Kok. /A. Quintero
Otegui defendido por Kok. / A. Quintero

La llegada de Alejandro Martínez al banquillo ha disparado en la clasificación al próximo rival del Carramimbre

V. BORDAValladolid

Era la jornada vigésima segunda y el Chocolates Trapa Palencia acababa de perder su partido frente al FCBarcelona (62-64) en su destierro de Villamuriel de Cerrato. El equipo era decimosegundo en la tabla y parecía que el ‘play-off’, objetivo adecuado al potencial de la plantilla palentina, estaba ya demasiado lejos. Al club no le tembló el pulso y decidió prescindir de los servicios del técnico Joaquín Prado, un entrenador que no tenía un buen ‘feeling’ con los pesos pesados del vestuario vecino. Y la jugada les ha salido a pedir de boca.

La directiva de la entidad palentina fichó a un técnico, Alejandro Martínez, que ha encajado como un guante en el nuevo club. Tanto es así que lo que parecía imposible, clasificarlo para la siguiente fase, lo tiene bien enfilado después de hacer una remontada de récord. Y es que los palentinos han sumado siete triunfos en las últimas ocho jornadas. Ahí es nada. Una racha que le ha elevado hasta la octava posición. Suma 16 victorias, las mismas que los dos conjuntos que le preceden en la clasificación, Tau Castelló y Leyma Coruña.

¿Cuáles han sido las claves de esta transformación a orillas del Carrión? La primera, el estilo de juego. El Palencia practica ahora uno más rápido e incisivo. Mantiene la intensidad defensiva que había impuesto Prado, con un trabajo intenso en la búsqueda del rebote. En este sentido, el equipo ha mejorado con llegada del pívot Deividas Busma (2,12 metros y 30 años), estadounidense con pasaporte lituano, el sustituto de Lamont Barnes, que cogió la puerta camino de Valladolid. Su mejoría en ataque es evidente. Era el peor equipo de la categoría en los lanzamientos triples, pero en este último tramo de competición ha mejorado su acierto de manera significativa, con algún encuentro por encima del 60% de acierto.

También coincidió en ese momento que el equipo, después de la derrota frente al filial azulgrana, volvió a jugar en el Pabellón Municipal de los Deportes de la capital palentina. Había dejado atrás el destierro de entrenamientos y partidos en la cercana población cerrateña por mejoras en la instalación municipal, que volvía a acoger al equipo después de unas obras que han sido el cuento de nunca acabar.

El quinteto titular morado suele estar compuesto por Garrido como base, Grimau y Pressley en las posiciones exteriores, y Cvetinovic y Busma en la pintura. Urko Otegui ha estado lesionado varias jornadas, pero el ala-pívot vasco ya regresó al equipo en el encuentro anterior frente al Ourense. Destaca ahora el papel más relevante de Garrido, con un rol de segundo director de juego con Prado, técnico que incluso optó por la fallida probatura de reubicar a un escolta como Pressley en el puesto de base.

Viejos conocidos

El Ciudad de Valladolid lleva una victoria menos que su vecino. Si las ardillas lograsen tumbar a los pupilos de Alejandro Martínez por más tres puntos –los vallisoletanos cayeron por 76-73 en Villamuriel en la decimocuarta jornada– igualarían a 16 triunfos en la tabla, se harían con el particular y los palentinos, entonces, deberían sumar un triunfo más que los hombres de Paco García para poder quedar por delante en la clasificación.

Por otro lado, visitarán este viernes Pisuerga viejos conocidos de la parroquia local, cuatro jugadores con pasado en el desaparecido CBValladolid. Son Jordi Grimau, Urko Otegui, Nikola Cvetinovic y Sergi Pino.

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