Baloncesto: Liga LEB Oro

Festival anotador en Pisuerga

Jito Kok entra a canasta tras superar el marcaje de Araujo. /Alberto Mingueza
Jito Kok entra a canasta tras superar el marcaje de Araujo. / Alberto Mingueza

El Carramimbre ofrece un gran espectáculo para derrotar al Araberri vitoriano con una exhibición ofensiva

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Lo que se vislumbraba como un choque igualado entre el sexto y el séptimo clasificado se convirtió en un excelente divertimento para los aficionados que se dieron cita en el Pisuerga. Si el Carramimbre se ha caracterizado por su defensa a ultranza, ayer demostró que también tiene armas para ofrecer justo la cara contraria, la de un equipo anotador, con un juego alegre y en ocasiones para la grada que hizo disfrutar a los propios jugadores y por supuesto a los aficionados. Cierto es que el Araberrri vasco no puso especiales dificultades en su defensa, pero por otro lado, también los hombres de Paco García estuvieron especialmente acertados de cara al aro y suplieron con anotaciones su relajación a la hora de defender. Además, el conjunto vallisoletano demostró de inicio su poderío bajo los tableros que daba mayor seguridad a los lanzadores de perímetro.

106 Carramimbre

Chatman (26), Gantt (10), Graham Bell (18), De la Fuente (20), Jito Kok (11) -cinco inicial-, ALvarado (3), Reyes (3), Uta (4), Astilleros (7), Paniagua, Hopfgartner (4).

85 Araberri

Wintering (17), Dee (21), Edward (3), Uclés (6), Araujo (11) -cinco inicial-, Mitola, Mitrovic (8), Pachacek (13) y Cizmic (6).

Parciales:
36-20, 22-25, 23-20 y 25-20
Árbitros:
José María Terreros y Juan Ramón Hurtado. Sin eliminados.
Incidencias:
Unos 1.700 espectadores en el Pisuerga.

Así pues, hubo jugadas de filigrana, tapones estratosféricos, mates para la galería, exhibición de potencia en la pintura, triples de todos los colores, jugadas perfectamente milimetradas y un rival, el Araberri vitoriano, que se encontró con la horma de su zapato a la hora de buscar el aro rival.

Y es que el partido comenzó como todo técnico sueña. Con dos puntos en la jugada ensayada del salto inicial. Kok gana el salto, De la Fuente palmea y Graham Bell recibe el balón ya casi dentro de la pintura para colocar el 2-0 en el electrónico. Empezó enchufado el Carramimbre y enseguida se percató de que el Araberri miraba más el aro rival que el suyo. Así pues, el primer cuarto fue un auténtico festival anotador, con dos equipos lanzados sobre el tablero. Y esta vez al Carramimbre no le tembló la mano. Nueve puntos de Graham Bell, cinco de Gant, ocho de Sergio de la Fuente, doce de Chatman y dos de Kok firmaron un primer cuarto con un marcador de 36-20 que fue casi definitivo. Y eso que la defensa local no estuvo, ni hizo falta, a la altura de otras ocasiones.

Con esa ventaja sustancial, Paco García colocó en pista a la segunda unidad para jugar el segundo cuarto, con Alvarado como jefe de operaciones. El partido quizás perdió en vistosidad, hubo más parones y más faltas, pero se conservó la ventaja. Incluso Alvarado se permitió el lujo de revolverse contra el público que le pedía un claro lanzamiento de tres, que finalmente acabó anotando. Y es que el partido también se juega desde la grada, sobre todo cuando todo rueda a pedir de boca.

Se esperaba una reacción del Araberri tras el paso por el vestuario y también que el Carramimbre continuase con esa borrachera encestadora. Y solo ocurrió esto último. El técnico vasco pidió un tiempo muerto a los dos minutos de la reanudación al comprobar que su equipo seguía anclado en los mismos errores, incapaz de frenar en defensa a los vallisoletanos y sin el acierto necesario en ataque. No le sirvió de mucho. Tampoco le funcionaron los esporádicos intentos de defender en zona, ya que los tiradores locales estaban enchufados.

Así, el 81-65 de este tercer cuarto daba paso al último acto en el que lo único que quedaba por dilucidar era saber si el Carramimbre superaría los 100 puntos. Jito Kok se erigió en protagonista con su particular lucha con Araujo, en la que saltaron chispas hasta que el técnico vasco, con buen criterio, dejó a su hombre en el banco.

Finalmente fue Astilleros, con un triple, el que hizo saltar la banca y colocar el 101 en el electrónico, algo que se ha visto en contadísimas ocasiones en el casillero local. La fiesta concluyó con el júnior Dani Paniagua disfrutando del último minuto sobre la pista. De haber metido su único lanzamiento hubiera puesto la guinda a un partido simplemente para disfrutar.

Estamos en el buen camino

Al igual que el público se marchó del pabellón con la sonrisa en su rostro, Paco García también apareció satisfecho y contento en la sala de prensa. La superioridad del Carramimbre dejaba poco lugar para el análisis y todo eran parabienes. «Creo que hemos ofrecido un gran espectáculo. Dos equipos disparados en ataque y el guarismo de los 100 puntos en el electrónico, que hacía mucho tiempo que no se veía en el Pisuerga», señaló el técnico vallisoletano. Incluso reconoció que había sido «un partido fácil, pero ¡ojo!, también muy trabajado. Hemos hecho unos números excelentes, con muy pocas pérdidas, buenas porcentajes y valoración... Creo que estamos en el buen camino, en la cresta de la ola y debemos aprovecharlo».

Atrás quedaron los partidos de los 70 puntos. «Estábamos acertados y para el público y para todos es más divertido. El equipo puede hacer más cosas que defender. El hecho de, por fin, poder entrenar en la pista central nos ha ayudado mucho porque las sensaciones son distintas»., comentó Paco García que también aprovechó la ocasión para pedir a la afición vallisoletana que acuda al Pisuerga. Y por lo visto esta temporada se van a divertir.

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