baloncesto

Lesiones, derrotas y roces en las ardillas

Paco García, en un tiempo muerto.
Paco García, en un tiempo muerto. / G. Villamil
  • El Ciudad de Valladolid afronta un tramo decisivo de competición con excesivos problemas

No bajan las aguas muy claras en el Ciudad de Valladolid. El equipo ha cosechado dos derrotas en los dos últimos encuentros, suma cinco bajas por lesiones o problema físicos y el calendario, muy exigente en las próximas jornadas, se complica en este tramo importante de la temporada. Si a eso sumamos los roces del técnico con la plantilla, el CBC Valladolid se asemeja a un polvorín.

El pasado viernes, después de la derrota en Zamora, se vivió una escena dantesca de la que fueron testigos aficionados del equipo carmesí. Paco García dejó sin cenar a la plantilla. El repartidor de pizzas llegó al autocar del equipo y el técnico dijo que no las repartiesem, que no se las merecían. Un chiquillada impropia de un entrenador que dirigió en la ACB. Otra piedra en el camino en la difícil relación que mantiene con gran parte de plantel.

El pasado lunes, eso sí, el técnico pidió disculpas a la plantilla. Es la primera vez que lo hace en toda la temporada, aunque no ha sido ni de lejos el primer roce que ha tenido con sus jugadores. Estos ya se han quejado de esa actitud egocéntrica y soberbia al presidente, pero este prefiere no entrar en el asunto. «Es algo que han solucionado en el vestuario», resalta Mike Hansen, que culpa de todo «a la frustración por la derrota». El presidente no quiere entrar en valoraciones de actitudes que no hacen ningún favor a un club que está en construcción y al que las noticias de este estilo perjudican más que las derrotas, pues alejan a posibles patrocinadores.

Las declaraciones sobre la convalecencia de Miguel González, indignado el técnico de que el alero de 17 años vaya a cumplir las tres semanas de parón que le ha marcado el medico tras su operación de los huesos propios de la nariz, no fueron afortunadas. Tampoco algunas actitudes, que entran dentro de la ofensa, con otro joven como Gullit Mukendi, un chaval de 20 años.

Escocieron y mucho las críticas que colgó en su blog sobre varios de sus jugadores. Alguno no le ha perdonado todavía que se dudase de su implicación cuando no vive, como él, del baloncesto.

A ello sumar la polémica suscitada por él que se llevó por delante al director general Javier Casado, que presentó la dimisión. El motivo, las condiciones de viaje de la plantilla. Muchos cadáveres en el armario. Lo bueno para todos sería aguantar hasta el final de temporada, pero no parece fácil si la situación se agrava por culpa de las lesiones y el exigente calendario de competición.

Este viernes, ante el Alcázar Basket, el técnico, si no recupera a ninguno de los tocados, va a tener cinco ausencias. De momento, a la baja definitiva de Antonio Izquierdo, son la ya mencionada del intervenido Miguel González más Sidibe, Graham-Bell y Astilleros, estos dos lesionados en el choque del pasado sábado en Zamora. Complicado frenar con siete jugadores sénior a un conjunto manchego que viene en racha, con tres triunfos consecutivos y con el mismo número de victorias (10) que las ardillas.

Este partido es clave para el Comercial Ulsa. Después de medirse al Alcázar deberá visitar Morón de la Frontera y Gandía, para recibir al HLA Lucentum. El fantasma de un 0-6 no parece tan descabellado visto los rivales y el número de efectivos con el que cuenta Paco García en estos momentos. Pisuerga parece una encrucijada en la que todo puede suceder.