Baloncesto

El Óbila se vuelve a atragantar a las ardillas

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Paco García da instrucciones a su hombres. G. Villamil

  • Sexta derrota de los vallisoletanos ante un equipo al que nunca ha logrado vencer

No hay manera. Y eso que la afición local respondió y el polideportivo Pisuerga tuvo la mejor entrada de la temporada. Pero ni por esas. El Carrefour El Bulevar de Ávila, el Óbila, se ha convertido en la bestia negra del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid. Seis partidos en los que se han enfrentado –cuatro de Liga y dos de la Copa de Castilla y León– y seis encuentros en los que la victoria ha caído de lado abulense. Esta vez, pudo ganar cualquiera en un partido tan intenso y emocionante como flojo en el juego, con muchos errores de lanzamiento por parte de los dos conjuntos. Los locales obtuvieron unos porcentajes en triples del 15,8% y del 46,7% en los tiros libres. No lo fue mejor al Óbila en estos dos apartados, con un 12,5% en tiros de tres y un 50% desde la línea de personal. Pero la diferencia estuvo en el grado de oficio, con dos jugadores veteranos en estas lides como Marín y Cruz, claves en el tramo final, cuando el balón quemaba en las manos, junto con un Beranek que demostró sus excelentes condiciones.

El Comercial Ulsa tardó casi cuatro minutos en llegar al partido. Encajó en ese tramo inicial del primer cuarto un 0-10. Sidibe y Astilleros entraron en cancha y el equipo mejoró tanto atrás como adelante. De ahí al final de los diez primeros minutos de juego, los locales endosaron un 13-2 de parcial. Graham-Bell y De la Fuente eran los estiletes ofensivos. Con 13-12 acabó el primer capítulo del choque.

En el segundo, las ardillas tuvieron las primeras ventajas claras en el marcador, aunque estas no pasaron de los siete puntos de renta. La defensa vallisoletana complicaba la vida al ataque abulense, muy fallón en el tramo inicial del cuarto. Al descanso se llegaba con 27-23 en el electrónico.

En el tercer cuarto se comenzó a cavar la tumba el Comercial Ulsa. Mukendi, con bronca incluida del técnico, se fue al banquillo. La zona visitante no era especialmente aguerrida. Facilitó tiros cómodos que el aro se ocupó de escupir en varias ocasiones. Pese a disfrutar de dos antideportivas señaladas a Fernández y Noguerol, el equipo local no lo aprovechó y se llegaba a los treinta primeros minutos con un ajustadísimo 40-39.

Todo por decidir en el último cuarto. Era la hora de la verdad. Ahí apareció el oficio de hombres como Cruz, que se sacó un triple del sombrero a poco más de dos minutos para el final, o Marín, que clavó una canasta a 17 segundos para el final que iba a ser definitiva para el devenir del encuentro. Esos dos puntos de Marín ponían el 54-56. El conjunto vallisoletano se jugó un triple por medio de Wade-Chatman, muy fallón en el día de ayer  –1/4 en tiros de dos y 2/7 en triples–, pero el tiro no llegó a buen puerto. En el rebote, Astilleros comete su quinta falta y manda a Hall a los tiros libres para decidir el choque a falta de cinco segundos para el final.

El jugador abulense erró el primero y volvió a fallar el segundo. Graham-Bell, que volvió a colocar algún tapón digno de estar en los manuales de ‘basket’, se hizo con el rebote. Salió como un cohete y lanzó un tiro lejano y desesperado que no entró. La maldición abulense se volvía a cumplir.

Al Comercial Ulsa se le vio el cartón. El mal partido de su joven tirador Miguel González –cero puntos y -6 de valoración– pesó a un equipo que está escasito de recursos en posiciones exteriores. Esta derrota deja más claro aún que el Ciudad de Valladolid necesita fichar un escolta cuanto antes.