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Los grandes números de Sergio de la Fuente

Sergio de la Fuente.
Sergio de la Fuente. / G. Villamil
  • El ala-pívot del Comercial Ulsa es el máximo anotador y reboteador de la LEB Plata, además del segundo jugador más valorado en la competición

Que Sergio de la Fuente es el pilar principal sobre el que se sustenta el juego y el poderío del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid es algo fácilmente comprobable cuando se acude a la estadísticas. El ala-pívot es el jugador más destacado de la competición en aspectos como la anotación y los rebotes, y segundo mejor en valoración de toda la categoría. Los números, como la prueba del algodón, no engañan. El supermán de las ardillas y de la competición es el efectivo más destacado del conjunto vallisoletano. Sin duda, cuando rinde a su nivel, el jugador más determinante de la LEBPlata.

Sus mejores partidos han llegado en el tramo final de la competición. Ha sido el jugador más valorado en la escuadra vallisoletana en cinco de los seis últimos encuentros ligueros. La mejor versión de De la Fuente ha coincidido con los momentos más sólidos del juego del equipo. El técnico Paco García lo ha fundamentado en que el ala-pívot ha mejorado cuando ha pensado más en el equipo y menos en sus números. Sea así o no, lo que está claro es que el capitán es un jugador con muchos quilates en la categoría de bronce del ‘basket’ español.

Sergio de la Fuente es el máximo anotador de la categoría, con un promedio de 17,21 por encuentro. Le sigue Gantt, con 17,20, aunque el escolta hace cuatro jornadas que dejó el Zornotza para dar el salto da la LEBOro en las filas del Magia Huesca. Iñaki Narros es tercero, con una media de 16,86 puntos por partido.

En el capítulo de rebotes, el jugador del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid lidera la clasificación. Promedia nada menos que 9,79 rechaces por encuentro, superando en el ‘ranking’ a Ferrán Torres (CBTarragona) con 8,71 y Jack Daniel Crook (Agustinos Leclerc) con 8,69. Y es que De la Fuente es de largo el mejor reboteador ofensivo de la LEBPlata, con 4,14 por partido. En el rebote defensivo, el ala-pívot de las ardillas es el sexto mejor hombre de toda la competición, con una media 5,64 por choque.

También lidera el apartado de más faltas recibidas. Sergio es objeto de 6 por encuentro, seguido de Vucetic y De la Rúa, ambos del Zornotza, con 5,5 y 4,71, respectivamente, como promedio.

En valoración, el jugador del Ciudad de Valladolid solo se ve superado por Connor Beranek, ala-pívot del Carrefour El Bulevar de Ávila. El estadounidense promedia 19,29 por partido frente al 19,21 de Sergio de la Fuente.

El capitán del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid es el jugador de su equipo que más minutos está en pista. Su media en los catorce encuentros de competición es de 30 minutos y 45 segundos, seguido muy de cerca por su compañero Rowell Graham-Bell, que promedia por su parte 30 minutos y 45 segundos.

También es el noveno mejor en la estadística de recuperaciones, con 1,64 por encuentro.

Sin embargo, De la Fuente también presenta números que no son tan positivos como los anteriores. En el capítulo de pérdidas de balón, el jugador es uno de los peores de la competición. En concreto es el tercero que más pérdidas sufre, con 3,36 por choque. Tampoco sale muy bien parado en los tapones en contra, ya que el jugador del Comercial Ulsa es que más recibe de toda la competición, con una media de uno por encuentro.

Tampoco ha conseguido ser el MVP de una jornada, aunque ha estado en tres en el quinteto ideal. Se ha abonado a la segunda posición, ya que en tres ocasiones ha sido el segundo mejor valorado. Lo fue en la jornada octava, la duodécima (aquí compartiendo esa segunda posición con Lobo, del Lucentum, y Hansen, del Aquimisa Laboratorios) y la última que se ha disputado, la decimocuarta.

Este viernes, en la pista de uno de los gallitos de la competición, el Covirán Granada de Iván Martínez, Sergio de la Fuente, junto a sus compañeros, cerrará la primera vuelta. Con el capitán y el equipo en su mejor momento, soñar con la victoria es posible. Y es que supermán viste de carmesí.