Baloncesto

Ejercicio de total impotencia

Sidibe.
Sidibe. / R. Otazo
  • El Aceitunas Fragata Morón deja en evidencia las carencias de un paupérimo Comercial Ulsa

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Primer test de relevancia y primera estocada en hueso del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid. El Aceitunas Fragata Morón dejó en evidencia las carencias y las lagunas que tiene el juego de las ardillas, que ofrecieron un ejercicio de impotencia total para frenar al potente equipo andaluz y, sobre todo, para atacar con criterio a un rival muy físico, con jugadores grandes.

La falta de acierto de los locales hizo que cavasen su propia tumba. Como reconoció el técnico local, Paco García, al final del encuentro, es imposible jugar al baloncesto con un promedio de acierto en tiro de dos del 25,6%. Mucho tiro forzado en vez de pasar al compañero mejor situado. En eso, el especialista es Wade-Chatman, que suele actuar como Wade-Chatman solo contra el mundo. Paco García lo calcó tras el partido: el base americano lleva 4 lanzamientos de dos acertados de 30 tiros en los tres últimos encuentros. Uno de los llamados a ser un puntal ofensivo se convierte en un lastre. Valoró -4. Pablo Esteban, el otro director de juego, hizo un -3. No es extraño que emplease al multiusos Miguel González como base y que el equipo no fuese a peor.

La cosa tiene mala pinta. El Comercial Ulsa no progresa en su juego. Es verdad que la baja de Antonio Izquierdo acorta una rotación que no suele dar la talla. Con los primeros cambios, las ardillas encajaron una diferencia cómoda para el cuadro sevillano, renta que no bajó de los nueve puntos a partir del segundo cuarto.

En el primer cuarto, el Comercial Ulsa no empezó mal. Mandaba por cortas diferencias hasta que Chagoyen, un jugador curtido en mil batallas que tiene aún calidad y físico para dominar en esta categoría, anotó un triple que puso a los visitantes con 10-11. Ya no abandonarían la ventaja en el marcador en todo el encuentro. En el tramo final de ese primer cuarto, los exteriores andaluces, Cizmic y Gaffaney, anotaron un par de triples, sin mucha oposición, que permitieron al equipo de Morón irse al final de los primeros diez minutos de juego con una diferencia de 14-19.

El inicio del segundo cuarto fue demoledor. Gaffaney, ex del Simply Olivar, secundado por Cizmic, facilitó que los sevillanos endosasen un 4-13 de salida que iba a resultar determinante. La defensa fue vulnerada con relativa facilidad. Los andaluces llegaron a dominar de catorce puntos. El Comercial Ulsa aguantó como pudo el chaparrón. La diferencia al descanso era de once puntos (27-38). La pobreza anotadora del equipo local era más que evidente.

El paso por los vestuarios no sirvió para mejorar prestaciones en el bando vallisoletano. Sus primeros cuatro ataques terminaron con el balón en posesión del rival. El Aceitunas Fragata iba viento en popa, sin sufrir en exceso las acometidas locales. Paco García, ya sin conejos en la chistera, optó por colocar a Miguel González de base. Los dos directores de juego estaban tan mal que dio la oportunidad al canterano, que tiene calidad para eso y para más. La diferencia se redujo hasta los nueve puntos (36-45, m. 27), pero Gaffaney y compañía evitaron que la renta menguase más. El penúltimo cuarto acabó con 40-52. La defensa de las ardillas había mejorado, dejando a los andaluces con 14 puntos en esos diez minutos, pero es que el Ciudad de Valladolid solo había anotado 13.

El último cuarto arrancó con una pequeña dosis de esperanza tras un triple inicial de Sergio de la Fuente (43-52). Un espejismo. El equipo de Morón siguió a lo suyo. El partido tenía ganador desde el segundo cuarto. Al final, los sevillanos se hacían con todo merecimiento con el choque por un contundente 53-72. El Aceitunas Fragata no había dado ninguna opción a un Comercial Ulsa superado en ataque y defensa por el conjunto visitante.

Pasan las jornadas y el Ciudad de Valladolid sigue sin dar muestras de mejoría. Frente a un rival que sí va a estar arriba, el equipo vallisoletano se vio totalmente superado.