La camiseta de Alalo cuelga del techo del polideportivo Pisuerga
La camiseta de Alalo cuelga del techo del polideportivo Pisuerga

por encima del aro

20 de marzo, el día en el que nació Lalo García

  • El gran capitán del CB Valladolid ya no está, pero su recuerdo nunca se ha perdido entre la familia del baloncesto, y menos el día de su cumpleaños

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Hoy es una fecha señalada e importante en el calendario del baloncesto vallisoletano. Siempre lo será, porque fue el día en el que tú naciste, Lalo García, el Eterno Capitán. Tu magnífica leyenda comenzó en un día como hoy, hace ya cuarenta y seis años, y creo que es el que realmente hay que recordar. Porque solo deberías ser sinónimo de admiración e inspiración.

Quiero seguir siendo fiel a mi costumbre de felicitaros por vuestro cumpleaños a nuestro amigo Juanjo Cabo y a ti. Pero esta vez me sale hacerlo de forma pública y notoria a través de estas líneas.

Lalo, dicen que una persona no se va de la vida de alguien si uno no quiere, y te aseguro que tú no te has ido de la mía. Hoy siento la necesidad de agradecerte todo lo bueno que me aportas cada vez que te tengo presente por algún motivo. Me siento un privilegiado por haber sido contemporáneo a ti, y por haber nacido el mismo año que tú. Me permitió conocerte, incluso jugar contra ti, o mejor dicho sufrirte, cuando ya se empezaban a gestar los primeros capítulos de la leyenda. Porque no ha habido otro como tú, ni lo habrá. Tú eres único y siempre lo serás.

Las oportunidades que luego me brindó mi trayectoria profesional cerca de tu figura siguen siendo una bendición. Los recortes o imágenes que conservo, aparte de la multitud de vivencias guardadas en mi mente, me sirven para hablar con Álex. Aunque a mi hijo le apasiona jugar al baloncesto, yo no intervengo apenas en ello, porque para eso ya tiene a sus entrenadores. Pero, como sabe bien quién eres a pesar de su corta edad, reconozco que hago uso de tu legado para decirle que, aunque no sea el más alto, ni el más atlético, ni el que mejor bota, ni el que más puntos mete, lo realmente importante es que cada vez que juegue o entrene disfrute esforzándose por ayudar a su equipo, incluso desde el banquillo, y siempre con una actitud humilde. Tú lo llevaste, junto a otros valores ejemplares que también te acompañaban, hasta una máxima expresión de excelencia que te acabó convirtiendo en un mito.

Me ha hecho una ilusión enorme cuando recientemente me llamó César, que coincidió contigo cuando estuvo en el departamento de prensa del anterior club, para decirme que iba a escribir un libro sobre tu trayectoria. Pero solo sobre tu grandeza deportiva, como debe ser. Le ayudaré en lo que me pida, lo que no pude hacer delante de las cámaras de televisión cuando mi apreciado Fran Asensio me lo solicitó para elaborar ese impactante y merecidamente premiado reportaje sobre ti, porque todavía no estaba preparado para ello. Pero ahora sí lo estoy, porque te confieso que solo me produce alegría hablar de ti, o pensar en ti.

Me emociono al mirar tu camiseta en lo alto del Pabellón Pisuerga, al ver en la grada en los partidos a tu madre junto a tus hermanas, o cuando soy testigo del tributo que te rinde el nuevo club llevando a gala tu nombre a través de su escuela. Me entusiasmo cuando Carlos Raúl, el entrenador de tu hijo Álvaro, me habla sobre sus evidentes progresos. No podía estar en mejores manos para que le inculque los mismos valores deportivos que él interiorizó en el entorno que compartió contigo. Y también estoy contento porque no hace mucho pude ser el entrenador de tu hija Daniela, un encanto de niña, en uno de los campus solidarios que organiza el gran Antonio Rodríguez, una de las mejores personas que uno puede tener cerca y que se cruzó en mi vida por ti. Gracias, una vez más, por lo mucho y bueno que me sigues aportando. Feliz cumpleaños, Capitán.