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Una vallisoletana que deslumbra en la NCAA

Celia García.
Celia García. / El C. G.
  • Celia García ha cerrado una excelente temporada a ritmo de récord en la Universidad de Incarnate Word

Los jóvenes valores de nuestro baloncesto cruzan cada vez más el charco para probar en la liga universitaria estadounidense (NCAA). Es una buena oportunidad de progresar como jugador y a la vez recibir una formación para encarar el futuro, una vez que la carrera deportiva llegue a su fin. Una de ellas es Celia García Paunero (Valladolid, 1995). Ha cerrado una temporada colosal en las filas de las Cardinals de la universidad texana de Incarnate Word, equipo que milita en la máxima categoría de la NCAA, la D1, y que juega en la conferencia Southland .

Esta alero de 1,82, hija del técnico Paco García, juega como ‘cuatro’ abierta, aunque puede actuar en posiciones más exteriores, y destaca por su polivalencia. Ha promediado 11,6 rebotes y 17,7 puntos por encuentro. Ha sido la mejor reboteadora de su conferencia –ha batido el récord de su universidad al capturar 24 rechaces en un partido– y la cuarta mejor anotadora en la Southland. La que más dobles-dobles ha sumado (18) y la segunda más efectiva desde la línea de tiros libres. A nivel de toda la NCAA, lo que supone unas seis mil jugadoras, ha terminado como quinta mejor reboteadora y en el mismo puesto en dobles-dobles. Ha batido también el número de dobles-dobles en su conferencia, en cuyo quinteto ideal ha entrado en siete ocasiones, y ha sido designada dos veces mejor jugadora de la semana. Unos números que hablan de su fantástica campaña al otro lado del Atlántico. «Si hace cuatro años me cuentan todo lo que estoy viviendo, no me lo hubiera creído», asegura Celia García.

Psicología deportiva

Esta misma semana ha sido distinguida con su inclusión en el mejor quinteto defensivo de su conferencia y en el segundo quinteto ofensivo de la misma.

Ese magnífico rendimiento deportivo va acompañado también de excelentes resultados académicos. El próximo mes de mayo se graduará en psicología deportiva.

Su equipo, las Cardinals, han rozado los ‘play-offs’. «Hemos hecho una buena temporada, mejorando los resultados de pasadas campañas. Estamos en mitad de tabla, con siete victorias y diez derrotas en nuestra conferencia. Nos quedamos sin posibilidades tras el penúltimo partido. Visitábamos a las primeras de la conferencia y, tras la derrota, nos quedamos sin opciones matemáticas de entrar en la siguiente fase», comenta la jugadora.

¿Cómo es un día de Celia García en la universidad ? «Son bastante completos. Ademas de entrenar y estudiar, también trabajo. Ofrecen empleos dentro de la universidad para los estudiantes que destacan a nivel académico. Yo ahora trabajo en los servicios de tutoría para los alumnos que necesitan ayuda con alguna clase. Doy clases particulares de español, porque, viviendo en Texas, mucha gente está interesada en aprender el idioma. Mi día suele comenzar pronto, alrededor de las 6:30. Normalmente, tengo un par de clases de una hora y cuarto y luego a la cancha. Entrenamos de 10:30 a 13:30, donde se incluye trabajo individual, pesas y lo que es el ‘entreno’ propiamente dicho. Luego suelo tener una clase hasta las tres de la tarde y después trabajo hasta las ocho», explica.

Celia recuerda cómo se decidió a iniciar la aventura americana. Señala que todo comenzó en una comida familiar con el técnico Hugo López. «Tenía muy claro que no quería dejar de jugar al baloncesto, pero también deseaba seguir estudiando y Estados Unidos era la mejor opción. Gracias a Guillermo Pascual, que me ayudó mandando vídeos y contactando con entrenadores, me ofrecieron una beca completa en un ‘junior college’ cerca de Denver. Me acuerdo perfectamente del día que recibí el ‘e-mail’. No lo dudé ni un momento. Después de dos años en Otero Junior College jugando muy bien, con 20 puntos y 10 rebotes de media, tuve muchas ofertas para saltar a la NCAA. No quería ir a una universidad muy grande e Incarnate Word fue mi mejor opción».

La jugadora está abierta ahora a cualquier opción. La probabilidad de jugar de manera profesional en Europa es otra de las posibilidades que baraja para la próxima temporada. «No me cierro ninguna puerta ahora mismo. Voy a explorar cualquier opción laboral como las de quedarme en los Estados Unidos, para encontrar trabajo y acabar el máster, o las de volver a Europa. Me apetece seguir jugando. El baloncesto ha sido parte de mi vida desde siempre y me gustaría que continuase siendo así», manifiesta.

Sobre la beca de la que ha disfrutado estos dos últimos años en la universidad texana, Celia García indica que la misma era completa, le cubría tanto estudios como alojamiento, manutención, libros y seguro médico. «Es una pasada. Mi beca está valorada en unos 60.000 dólares (56.658 euros) al año. Además, tenemos contrato con Adidas, por lo que la ropa de deporte, las zapatillas y demás también están incluidas», resalta.

No es de extrañar que cada vez más jóvenes deportistas salten el charco para competir y estudiar a la vez. La jugadora vallisoletana tiene claro que esta posibilidad va a más. «El año que me vine yo, en 2012, éramos muy pocos los españoles que hacíamos las américas. La situación económica en España, el poco respeto hacia los deportistas y la posibilidad de aprender un nuevo idioma son quizá las claves para que cada vez más españoles se atrevan a dar el salto. Yo, desde luego, lo recomiendo al 100%».

No podía faltar la pregunta sobre Trump y la visión que una extranjera tiene de todo lo que rodea al nuevo presidente americano. «Es un tema un tanto conflictivo... ja, ja, ja. La verdad es que resulta difícil de entender cómo muchos americanos pueden seguir coincidiendo con sus ideas».

Celia García cierra un magnífico ciclo universitario. El tiempo dirá si pisará las canchas como profesional o si opta por dar el salto a los banquillos. Lo que está claro es que seguirá ligada a un deporte que es su vida.

Futura entrenadora

El que a los suyos parece, honra merece. Celia García afirma que lo de ser entrenadora entra dentro de sus planes. «Cuando vivía en España ya tuve la suerte de probarlo en el colegio Lourdes, entrenando un alevín femenino. La verdad es que me gusta mucho. Me encantaría volver a los Estados Unidos dentro unos años y vivir la NCAA desde el otro lado».

Tiene claro que no le haría ascos a la opción de seguir en el ‘staff’ técnico de su universidad. «Me gustaría pensar que es una posibilidad más a valorar, pero todavía no hemos hablado de ello», concluye.