El Norte de Castilla

LIGA FEMENINA

Silvia Domínguez: «Ahora disfruto mucho más del baloncesto, he crecido en lectura del juego»

Silvia Domínguez posa en el pabellón de Würzburg.
Silvia Domínguez posa en el pabellón de Würzburg. / RUBÉN RAMOS
  • La capitana de Avenida, que el domingo cumplió 300 partidos oficiales, señala que «seguir en el club siempre será una gran opción para mi futuro»

El pasado domingo en Logroño cumplió su partido oficial número 300 con la elástica de Avenida (196 de Liga, 88 de Euroliga, 11 de Copa de la Reina y 5 de la Supercopa de España). La catalana Silvia Domínguez es la jugadora que más veces ha vestido la camiseta azulona en sus siete temporadas en el club en las que ha crecido a la par que la entidad salmantina.

–Llegó a Salamanca procedente del Estudiantes. ¿Cuando jugó en Würzburg con el club madrileño llegó a pensar que podría fichar por Avenida?

–No en ese momento. Pero sí cuando terminó nuestra temporada. Vine a Salamanca a ver la final de Liga ante el UBFCBarcelona y al ver ese gran ambiente sí que lo pensé, que ojalá pudiera firmar alguna vez por este club. Casualidades de la vida, diez días después me llamaron.

–Avenida incluso llegó a pagar cláusula de rescisión por usted.

–Sí. Había firmado otro año con Estudiantes. Estaba muy bien allí, jugaba mucho y la verdad es que pensaba que no iba a tener más opciones encima de la mesa. Reconozco que al principio tenía mucho respeto, que no quería fichar. Me decía, si no vas a jugar nada... Pero al final, después de hablar con mi agente me dije, venga, para adelante. Y no me equivoqué, claro está. Además ese verano fui por primera vez con la absoluta y vino genial esa primera toma de contacto con jugadoras de tanta calidad.

–Su crecimiento en Avenida ha sido casi a la par que el club.

–Llegué con 19 años... para jugar en el campeón de Liga que iba a debutar en la Euroliga. No sabía dónde me metía, la verdad. Y además siempre compartiendo el puesto con grandes jugadoras, pero nunca he sentido por ello que se cortara mi progresión. Poco a poco hemos ido creciendo todos, al principio con muchas derrotas en Euroliga y contra el Ros...

–¿Recuerda su primer partido con Avenida?

–Sí, claro. Tengo flashes. Fue el de la Supercopa contra el Ros que perdimos en Würzburg. Luego unas semanas después, ya en la Liga, les ganamos. Cada victoria ante el Ros era increíble y nos ayudaba a limpiar alguna derrota que no debíamos haber sufrido en la Liga.

–¿Echa de menos esos duelos con el Ros Casares de Valencia?

–Sí, por supuesto. Le daba mucha vida a la Liga, a los aficionados... Se ha perdido algo con su desaparición.

–Llegó a Salamanca como una jugadora eléctrica, que amasaba mucho la bola, anotadora y con el paso del tiempo se ha convertido en una auténtica directora de orquesta.

–Sí (ríe). Era una jugadora básicamente anotadora y ahora he crecido en lectura del juego, en saber lo que tengo alrededor. He disfrutado mucho el camino.Ahora veo el baloncesto con otra perspectiva, es mucho más interesante disfrutando del juego desde muchos ángulos diferentes. Es otro mundo. Ahora disfruto mucho más del baloncesto.

–Seguro que la de marcharse al Ros Casares, el gran enemigo del Avenida de entonces, fue una dura decisión y más después de ganar la Euroliga con Salamanca.

–No sabes cuánto. Lloré muchísimo, nadie sabe cuánto lloré. Tenía esa sensación de decir que lo he dado todo en el club con el que estoy tan identificada y que tengo tanto arraigo sentimental, pero también tenía esa inquietud, por ejemplo, de jugar al lado de jugadoras como Lauren Jackson o Maya Moore.

–Pero la aventura en Valencia, tras ganar de nuevo la Euroliga, solo duró un año porque desapareció el club... y llegó Ekaterimburgo.

–Cuando pasó lo del Ros me quedé a cuadros. Y ya cuando me dijeron que ‘Eka’ me quería... ni me lo esperaba. Aluciné, pero si un club tan grande te quiere es porque sabe que tienes potencial. Su gerente tiene el despacho repleto de DVD’s de entrenadores y jugadoras. Tiene un gran conocimiento de todo. Gracias a esos años ahora soy mejor jugadora. Los dos primeros fueron muy buenos para mí y el último muy duro, pero de todo se aprende.

–Es joven aún pero ¿ha pensado ya en cuando le gustaría dejarlo?

–El otro día me lo preguntaron en el equipo y la verdad es que no. Dicen que de los 28 a los 32 años es la plenitud de la jugadora y yo todavía no tengo 30. No tengo pensado cuándo dejarlo, lo veo lejísimos aún. Todavía pienso demasiado en el baloncesto.

–Si le pido que elija un quinteto ideal de jugadoras con las que ha compartido vestuario en Avenida, ¿con quién se quedaría?

–En el exterior sin duda Alba Torrens, y de la primera época, con Laura Camps, aportaba mucho. Por dentro, Sancho Lyttle y Erika de Souza. Y en el base, yo (ríe).

–¿Qué entrenadores le han marcado más aquí?

–Sin desmerecer a José Ignacio Hernández ni Jordi Fernández, que son dos grandes entrenadores, me divertí mucho el año con Lucas Mondelo. No solo porque ganáramos la Euroliga, sino por la manera de ganar. Y ahora Miguel es un entrenador diferente. Trata a todas las jugadoras igual, desde la mejor, hasta la que menos juega. No hay preferencias.

–¿Qué hay detrás de esa palabra que no para de repetir Miguel Ángel Ortega constantemente? La intensidad...

–Buff... es una filosofía de juego para él, es lo que marca la diferencia, por eso pudimos ganar a Ekaterimburgo, por ejemplo. Es lo que hacemos nosotros y que no hace el resto de Europa. Tu puedes ganar partidos sin esa intensidad, es evidente, pero con ella sabes que tienes muchas más opciones de hacerlo.

–Pero, ¿se podrá mantener durante toda la temporada con dos competiciones en marcha?

–Espero que sí, aunque después de los partidos de la Euroliga nos está costando recuperarnos porque siempre salimos con molestias físicas y quizá lo pagamos en la Liga.

–Ortega dice que quiere estar en cuartos... y con ventaja de campo.

–Sí, él lo cree firmemente y nosotras cada vez más. Cada partido es una final y así debemos afrontarlo si queremos llegar lejos. Primero hay que meterse en cuartos y luego a pelear la ventaja de campo.

–¿Con qué terminaría la temporada contenta Silvia Domínguez?

–Con la Copa de la Reina, que todavía no la he ganado, y con poder jugar los cuartos de final de la Euroliga. Luego todo lo que venga, mejor. Si ganamos la Liga, genial, y si nos metemos en la Final-Four, ya sería la leche.

–¿Qué jugadora del actual Avenida le ha sorprendido más?

–A Milovanovic ya la conocía y es increíble. De las que menos conocía, me quedo con dos. Con Givens, que es una jugadora todo terreno que hace de todo y todo bien, y siempre mira antes por el equipo. Y la otra, Elonu. Tenía dudas con ella por cómo se adaptaría a la Euroliga y más saliendo al ‘3’... y cada partido acaba con 15 puntos y parece que no ha hecho nada. Es muy solidaria con las compañeras.

–Por último, esta temporada termina contrato. ¿Le gustaría seguir en Avenida?

–Avenida siempre será una gran opción para mi futuro.