El Norte de Castilla

LIGA FEMENINA

Tras el subidón llega la calma

Ángela Salvadores, en una acrobática entrada a canasta ante dos jugadoras del Ferrol.
Ángela Salvadores, en una acrobática entrada a canasta ante dos jugadoras del Ferrol. / RUBÉN RAMOS
  • Avenida, después de ganar al campeón de Europa, vence en la Liga a Ferrol con una ‘marcha’ menos

Es lo que suele pasar tras una gesta deportiva. Después del subidón de la victoria del miércoles ante el Ekaterimburgo, ayer ‘tocaba’ regresar a la Liga Femenina y Avenida lo hizo con un marcha menos en intensidad para ganar al modesto Uni Ferrol por 87-63. El equipo charro, después de la última derrota liguera en Gernika que le condujo a dejar el liderato del campeonato en favor de Girona, no podía fallar ayer ante su público. Y tuvo un encuentro plácido ante un inferior Ferrol. A las de Ortega les bastó con la velocidad de crucero para lograr su sexta victoria liguera ante un conjunto gallego que ni asustó en Würzburg.

El técnico, ya pensando en el importante partido de la Euroliga del miércoles de nuevo en casa ahora contra el Hatay turco, dio mucho descanso a jugadoras claves como Silvia Domínguez (apenas jugó 13 minutos), Milovanocic (17), Givens (10) y Elonu (15), así que le salió ayer todo redondo.

Ortega comenzó el partido dejando en el banco a sus dos mejores jugadoras ante el Ekaterimburgo, Silvia Domínguez y Milovanovic, y con un cinco formado con Wheeler, Givens, Marginean, Elonu y Gil dando de nuevo muestras el catalán de que apenas confía ya en Krivacevic. El equipo charro arrancó con cinco puntos seguidos de Erica Wheeler, pero ni la intensidad ni la claridad de ideas en ataque gustaron a un técnico catalán que paró el partido a los pocos más de tres minutos con 7-5. El equipo charro buscaba a Marginean con insistencia como queriendo que la rumana empiece a coger confianza tras un inicio de campaña bastante discreto, pero Gabriela comenzó muy desacertada en el tiro.

Ni siquiera la entrada de Silvia y Milovanovic logró sacar del letargo a un Avenida ayer en cuarta marcha que cayó pronto en las cinco faltas, circunstancia que aprovechó Ferrol para irse al final del cuarto con un motivante 20-16.

El equipo de Ortega inició el segundo periodo con tres triples seguidos (Quevedo, Milovanovic y Silvia) que le permitieron abrir su primer hueco en el electrónico. Eso sí, el ritmo monótono del encuentro seguía inalterable. Los triples –seis- y los robos de balón en la subida del balón de Ferrol fueron las claves para que Avenida rompiera el partido ya en este segundo periodo en el que Krivacevic quiso sumarse a la fiesta desde el interior. Así, con un 13-0 de parcial, las locales lograron su hasta entonces renta máxima (47-26) a dos minutos para el descanso , al que se llegó con 52-32. El equipo de Ortega dominaba todas las facetas del juego con porcentajes de tiro muy altos (48% en tiros de ‘2’ y 50% en triples con 7 de 14) y con casi el mismo número de rebotes ofensivos (11) que defensivos (12). En el rival, solo Lyon ofrecía resistencia (10 puntos).

Con todo ya hecho, el partido cayó un poco más en tensión y sólo algunas acciones individuales o triples sacaban del letargo el partido. Los minutos pasaban con la ventaja rondando los 20 puntos y con las jugadoras azules más preocupadas de engordar sus estadísticas particulares que del juego colectivo. Así, el marcador global de este tercer cuarto fue de apenas 14-12 entre los continuos fallos de los dos equipos. Un cuarto de siesta de sábado.

Salvadores se reivindica

En el último periodo lo más destacable es que a Ángela Salvadores, por fin, empezaron a entrarle sus tiros a canasta. La astur-leonesa sabe que tiene que aprovechar estos partidos y estos minutos sin tensión para ir haciendo méritos para los encuentros ‘grandes’ y así intentó no desaprovechar cada balón que le llegaba para poder lucirse. Unas veces con más acierto que otras porque en ocasiones forzaba demasiado las acciones individuales. Lo que es indudable es que al público de Würzburg le gusta el juego arriesgado de Salvadores. Al final, 87-63 en un partido sin apenas historia.