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La experiencia senegalesa de Porfi Fisac

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Porfi Fisac hace indicaciones a un jugador de Senegal. / R. Otazo

  • La selección africana, entrenada por el técnico segoviano, prepara en Valladolid el Preolímpico de Manila

Ha sido un año duro para Porfi Fisac. Uno de los dos clubes de sus amores, el Gipuzkoa Basket, le reclutó para intentar salvar los muebles del farolillo rojo de la Liga ACB. Dejó la zona de confort que suponía el Quesos Cerrato y se lanzó en cuerpo y alma a lograr victorias con la plantilla donostiarra. Al final, el conjunto vasco quedó último con solo siete triunfos en su haber. «Ha sido una temporada con mucha carga emocional», reconoce el extécnico del CBValladolid y Palencia. Pero llegó la posibilidad de entrenar a Senegal y no se lo pensó. Con Steph Dumas como escudero, aceptó lo que se iba a convertir para él en «un balón de oxígeno», en una experiencia que califica de muy gratificante.

Del 20 al 30 de junio, la selección de Senegal, con Porfi al frente, está concentrada en Valladolid. El pabellón de Huerta del Rey se ha convertido en su centro de trabajo. Hoy mismo será el escenario de un amistoso frente a Angola, partido que será a puerta cerrada.

La oferta de la Federación de Senegal era, en principio, para el Afrobasket del año próximo. Pero Porfi Fisac quiso entrar ya en contacto con los jugadores y estar con ellos en el Preolímpico que se disputa el mes próximo en Filipinas. Las opciones de clasificarse para Río son casi nulas, pues los africanos han caído en un grupo con selecciones tan potentes como Francia, Turquía y Canadá. Pero este torneo va a servir para que el técnico segoviano se haga una idea de lo que tiene y de las potencialidades del grupo. Será una plataforma para preparar el Afrobasket, donde la selección senegalesa sí tendrá sus opciones.

Lo primero que le ha chocado a Fisac es el superávit de pívots que tiene Senegal. Solo en Francia hay setenta jugadores interiores de esa nacionalidad. A ellos hay que sumar los que están jugando en Estados Unidos, alguno en la NBA o en sus ligas de desarrollo. En total, alrededor de un centenar de jugadores interiores para elegir.

Aunque no acudirán al Preolímpico, Senegel cuenta con un pívot NBA como Gorgui Dieng (2,11 m.), compañero de Ricky Rubio en los Minnesota Timberwolves, o un viejo conocido de la ACB, Sitapha Savané. Ambos, en cambio, sí disputarán el próximo Afrobasket.

En la lista para el Preolímpico sí se encuentra el pívot barcelonista Moussa Diagné (2,11) o el ala-pívot madridista Maurice Ndour (2,06).

Pero a diferencia de lo que pasa en el ‘basket’ español, el déficit de exteriores de nivel es grandísimo. Porfi Fisac se ha encontrado con problemas importantes. Aquí solo había trece nombres para seis puestos (dos bases, dos escoltas y dos aleros), jugadores de un nivel de LEBOro o Plata en España. Al menos, Senegal ha reclutado al americano Clevin Hannah, base del Bilbao Basket, al que se está tramitando la nacionalidad senegalesa para que pueda disputar el Preolímpico a las órdenes del técnico segoviano.

«Ese desequilibrio entre jugadores interiores y exteriores les impide ser realmente competitivos», argumenta Fisac. Y obliga la técnico a buscar variantes de juego como emplear a tres jugadores altos a la vez.

En este sentido, Porfi y Dumas han entrado en contacto con las autoridades senegalesas para intentar poner en marcha en ese país africano una escuela de baloncesto, en la que puedan a la vez estudiar, para jóvenes jugadores en posiciones exteriores. La idea es que está escuela funcione en la principales ciudades del Senegal.

«El baloncesto en Senegal está como en España hace cuarenta años. Mi intención y mi deseo es poder acercarles lo máximo posible al nivel del ‘basket’ de élite. En eso quiero trabajar y hacer hincapié. Para nada son jugadores indisciplinados. Obedecen lo que se les pide en cada momento, pero resultan muy anárquicos a la hora del juego en conjunto», subraya el seleccionador senegalés. «La verdad es que son gente muy agradable y agradecida. Da gusto», concluye.