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El CB Valladolid no tiene quién lo liquide

Oficinas del CB Valladolid.
Oficinas del CB Valladolid. / R. Otazo
  • El juez no puede iniciar el proceso por sí mismo, ya que debe ser solicitado por uno de los acreedores del club morado

El CB Valladolid sigue vivito y coleando. Bueno, eso hablando desde el punto jurídico, ya que la entidad morada, destinada a desaparecer, no tiene quién la liquide por el momento. Puede parecer un contrasentido, pero no lo es. El proceso de liquidación de una sociedad es un procedimiento que el juez inicia a petición de uno de los acreedores. Y eso, por el momento, no se ha dado. Y seguramente no se dará. El club morado vive en una especie de limbo.

Y posiblemente no se dé porque los pequeños acreedores no quieren incurrir en más gastos legales para solicitar cobrar una deuda que no se les va a saldar, ya que el club carece de bienes para hacer frente a ellas. Ante la imposibilidad de cobrar, mejor no liarse la manta a la cabeza y tener que afrontar además las costas de abogados y juicios.

Los bancos, con los que el club también tiene deudas, tampoco están por la labor de acudir al juez. Da muy mala imagen pleitear con un club de la ciudad.

En el caso de la Agencia Tributaria y la Seguridad Social pasa algo parecido. Ellos saben mejor que nadie la imposibilidad de sacar un euro de unas arcas más secas que las arenas del Sahara.

Ante la inviabilidad de sacar algo de un pozo seco, la situación permanece paralizada. Así, ninguno de los accionistas de la sociedad deportiva ha recibido noticias de que lacoyuntura vaya a cambiar por ahora.

El CBValladolid ha incumplido los pagos correspondientes al concurso de acreedores. Si se abriese proceso a petición de uno de ellos, el juez podría decidir sobre la responsabilidad del administrador, nunca de los accionistas. Se abriría un proceso de calificación del concurso. Este podría ser declarado fortuito o culpable. En este segundo caso, el administrador debería hacer frente a su responsabilidad.

Y es que el concurso de acreedores, que se vendió como la única posibilidad de sacar el club adelante, se ha mostrado como una herramienta insuficiente. ElCBValladolid salió del mismo con una importante quita, que dejaba la deuda reconocida en 5.400.000 euros en diciembre de 2011. Seis meses más tarde, como reconoció el alcalde actual de Valladolid, Óscar Puente, el pasivo se había disparado hasta un galopante 7.351.000, casi dos millones más. El motivo de ese desfase siempre se achacó a la importante caída de patrocinadores y publicidad que golpeó al CBValladolid. La crisis, la manida crisis, tenía la culpa.

Embargos

Con el paso de las temporadas, la deuda creció hasta superar los ocho millones de euros a final de la campaña 2013-2014. La situación era insostenible. A la temporada siguiente, con el club ya en LEBOro, se produjo una reducción importante del pasivo gracias al canon de ascensos y descensos de la ACB, que sirvió para pagar a los jugadores de la temporada anterior y para reducir la deuda con Hacienda y Seguridad Social. El gasto también se contuvo y se acabó la campaña con una deuda de 6,5 millones de euros.

La imposibilidad de cobrar las subvenciones municipales, complicada más al reclamar el Consistorio la ayuda correspondiente al año 2013, más la aparición de un embargos con Hacienda, Seguridad Social, el juzgado de lo Social..., hicieron que al club no le quedase otro camino que el de la desaparición. Desde el Ayuntamiento, que había cambiado este verano de signo político, se prefirió cortar cualquier posible vinculación con un club deportivo que daba los últimos estertores. Sunil Bhardwaj, su último presidente, abandonaba el cargo y el consejo de administración. Una entidad histórica de la ACB era ya pasado. Por lo menos de facto, mientras un acreedor no se decida a abrir el melón de una posible liquidación.