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Sabrosa y clásica esencia segoviana

Fachada del establecimiento segoviano. /
Fachada del establecimiento segoviano.

El Duque solo ofrece cochinillo con la marca de garantía local

PLÁCIDOSegovia

Duque destaca, sin duda, como uno de los templos culinarios que pueblan ese espacio pleno de historia que es la ciudad de Segovia. Más de un siglo de vida habla muy a las claras de que este establecimiento funciona más allá de las modas y usos gastronómicos. Nos encontramos con una cocina de corte castellano tradicional, con todas las peculiaridades que le aporta su esencia segoviana. Frente a restaurantes que ofrecen una carta más moderna y creativa, este local brilla como pocos con unos platos clásicos, de los de siempre, con algún toque más innovador. Pero los asados son el principal reclamo para foráneos y nativos que quieren degustar la esencia de una forma de hacer tradicional, casi ancestral, basada en un producto de primera calidad. Y ahí Duque brilla con luz propia.

El restaurante se encuentra ubicado en una bella casona del siglo XVI. La decoración de los diferentes comedores se puede calificar de tradicional castellana. Elementos casi etnográficos junto a fotos de personajes de toda índole que han pasado por el local pueblan las paredes del establecimiento. El esmerado servicio es uno de sus puntos fuertes. Marisa Duque, la cuarta generación familiar al frente de este negocio hostelero, se desvive para que todo vaya sobre ruedas. Uno se siente como en casa. El establecimiento cuenta con una más que aceptable bodega, con los caldos de Ribera de Duero como principal referencia.

Aunque como inicio hay dos especialidades típicas de la casa que merece la pena probar, un suflé de colas de cangrejo de río con salsa de gambas y las croquetas de gambas al ajillo, optamos por una degustación de entrantes segovianos. Perfecto para compartir, el plato presenta seis pequeñas raciones que son un paseo gustativo por lo mejor de la gastronomía segoviana más esencial: sopa castellana, lomo de olla, picadillo, morcilla, judiones de La Granja y chorizo de olla. Una oda a los productos porcinos y a una legumbre estrella en los fogones locales. Sabores de siempre, cuidados para que lleguen al paladar en plenitud.

Maestros del cochinillo

Como plato principal, el cochinillo. No hay que olvidar que el restaurante Duque porta el apellido de 'maestro asador de Segovia'. Cocinado en el horno de leña, este establecimiento apuesta por la calidad y solo emplea producto de la marca de garantía Cochinillos de Segovia. El resultado, no podía ser de otra manera, queda perfecto, con una piel crujiente y una carne en su punto.

Otro segundo son las manitas de cerdo rellenas de boletus y piñones. Una preparación algo más elaborada en la que el contraste de sabores dignifica un plato sabroso que permanecerá en la memoria del comensal.

Como colofón, un ponche segoviano. El broche perfecto para una comida en la que se palpa perfectamente la pura esencia segoviana de una cocina tradicional y basada en el magnífico producto que ofrece esta zona de Castilla y León.

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