Walinwa o cómo combatir las faltas de ortografía a través de juegos

Virginia Rocoy, una de las fundadoras de Walinwa, posa con un ejemplo de ejercicio que ofrece en su plataforma
Virginia Rocoy, una de las fundadoras de Walinwa, posa con un ejemplo de ejercicio que ofrece en su plataforma / V. R.

Dos informáticos españoles crean una plataforma con un «método pedagógico pionero» en la enseñanza de los niños

MARÍA DE LARAValladolid

En la época de los 'sms' -cuando no existía whatsapp y se pagaba por cada mensaje que mandabas- todos (o casi todos) sabíamos que 'tmb' significaba también; 'bss', besos; 'tq', te quiero; y si tenías mucho afecto con esa persona le mandabas un 'tqm' para decirle: te quiero mucho. Un lenguaje que nos inventamos para no pasarnos de los caracteres permitidos y no pagar más, y que poco a poco nuestros padres fueron aceptando no sin una notada resignación.

Las nuevas tecnologías (antes eso era lo más), nos hacen más fácil nuestro día a día pero también nos ponen zancadillas a la hora de aprender ortografía, pues son infinitos los textos donde se pueden leer palabras mal escritas. Igual que en los mensajes que recibe Virginia Ricoy de sus dos hijos, «escriben fatal», dice esta informática afincada en Madrid, que hace dos años se lanzó con su actual socio, Roberto Salvador, en un proyecto para que los niños aprendieran de una forma fácil y divertida la ortografía española.

Esta preocupación desembocó en Walinwa, una plataforma que de forma resumida es «un profesor particular de ortografía para el niño, que personaliza su aprendizaje en base a los resultados obtenidos en las sesiones anteriores», explica su creadora. Un proyecto que a diferencia de lo que pensó en 2015, cuando se embarcó en él, no ha sido nada fácil de desarrollar porque «es muy complejo, la lengua española es muy complicada», asevera Ricoy. A pesar de las dificultades los dos informáticos se rodearon de expertos en la materia como lingüistas, profesores y pedagogos para catalogar las más de 200.000 palabras con las que trabajan y adaptar los ejercicios al nivel de los alumnos. Es ahí donde se consigue la personalización de los ejercicios y donde Walinwa se convierte en un «método de enseñanza pionero».

Ejemplo de ejercicio de Walinwa para aprender a diferenciar entre la 'g' y la 'j'.

Diez minutos diarios

Internet y un dispositivo electrónico (ordenador o tableta) es lo único que se necesita para «aprender divirtiéndose», que es el objetivo de Walinwa, a través de esta plataforma, que también demanda a los alumnos constancia, al menos «10 o 15 minutos diarios durante una media de cinco días a la semana», señala Ricoy. Un tesón que se verán recompensado como 'Walinwos' al final de cada sesión para que puedan jugar y terminar de una forma divertida la tarea, donde «no se necesita atención pero por el contrario las palabras, correctamente escritas, siguen apareciendo en la pantalla».

El aprender la ortografía española sin darse cuenta, o de una forma muy natural, es lo que busca en todo momento esta plataforma que incorpora más de 700.000 palabras (200.000 son las que están catalogadas) y más de 600.000 citas extraídas de obras de diferentes autores y géneros, «sobre todo de la literatura infantil», destaca su creadora, por lo que entre los títulos no podía faltar la saga del mago más famoso del mundo, Harry Poter, entre otros libros. Otra de las características de Walinwa es que las palabras que utiliza en ningún momento aparecerán escritas de forma incorrecta. «Creemos que la memoria visual es lo más importante», explica Ricoy para justificar esta forma de trabajar.

Ejercicios, lectura y dictados

Diferenciar 'vaya' de 'valla', aprender a utilizar correctamente 'a ver' y 'haber', o conseguir que aprendan a colocar las tildes, «que a veces parece una batalla perdida», se lamenta la informática, son algunos de los problemas que busca atajar Walinwa. Enfocada para un público desde tercero de primaria hasta bachillerato según cuenta Ricoy «cada vez son más los colegios interesados en nuestro método, a partir de septiembre comenzarán a trabajar con Walinwa 15 centros».

Ejemplo de un ejercicio que los alumnos podrán encontrar en Walinwa.

Aunque la realidad es que el profesorado en un principio se mostraba reticente y con desconfianza, desde los centros en los que ya están utilizando esta novedosa forma de enseñar ortografía «nos dicen que a partir de los tres o cuatro meses se empiezan a ver resultados y observamos que los niños son conscientes de la importancia de este aprendizaje y ponen más atención cuando escriben». Pero no con jugar con el ordenador o con la tableta vale, sino que esta enseñanza hay que complementarla con lectura y dictados.

En definitiva, Virginia Ricoy y Roberto Salvador han puesto en práctica eso que dice:«Si no puedes con el enemigo únete a él», y han utilizado las nuevas tecnologías, con las que han crecido muchos de los niños a los que se dirigen, para arreglar lo que estas mismas están generando: una pésima forma de escribir.

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