Stranger Things 2 y el giro de la nostalgia

Como lo prometido es deuda, la serie de los Duffer ofrece lo visto durante la primera temporada multiplicado por dos

Stranger Things 2 y el giro de la nostalgia
M. E. García
M. E. GARCÍA

Acusar a Stranger Things de ser demasiado nostálgica es como acusar al agua del mar de ser demasiado salada. Y es que, si bien puede que sus referencias en esta nueva temporada se hayan hecho demasiado evidentes, también ha crecido en su propia mitología tal y como debe desarrollarse cualquier secuela. Hasta se ha vuelto autorreferencial.

SPOILERS

Si se le puede poner un pero a Stranger Things 2 es mantener a la pandilla tan separada durante la mayor parte del metraje cuando, uno de los mejores recursos de la primera temporada era tratar a los niños como uno solo. Conquistaron al público y han querido que cada uno tuviera su propia historia pero se les ha ido de las manos. De hecho, los dos últimos capítulos, en los que vuelven a reunirse casi todos son los que funcionan como un tiro.

Puede que el único que deba disfrutar de una autonomía mayor es Dustin que con su 'adopción' demuestra tan buen corazón como pocas luces. Que Will y Mike pasen la mayor parte del tiempo juntos con Joyce y el sheriff Hooper mientras que Lucas se dedique a perseguir a Max y Dustin cuide de su demo-dog y después lo intente cazar con el bueno de Steve, la niñera de la muerte, resta algo de emoción a la temporada.

'Alien', 'Encuentros en la tercera fase' están presenten en lo que tiene que ver con el Otro Lado y el nuevo monstruo, ese que lo controla todo: el laberinto (otra referencia evidente) y hasta Sean Astin, uno de los Goonies oficiales marca con una X 'el tesoro' (guiño, guiño). Los Duffer han reconocido que Bob, su personaje, moriría en el cuarto episodio pero que les conquistó y así llegó hasta donde llegó para terminar siendo comida para demo-dogs con la promesa de ser el nuevo Barb. Barb, que merece su propia mención. Nancy y Jonathan consiguen que por fin se haga justicia con ella y de paso, conseguir que sus padres pasen página y no se hipotequen.

Los nuevos personajes no encajan por igual. Max, viene bien para introducir conflicto en la pandilla y hasta alterar las hormonas de los chavales que van de camino a la adolescencia. Es Lucas el que, de momento, gana la batalla pero a esas alturas de la vida las relaciones son... veloces y voto por un cambio de rumbo en Stranger Things 3. El que no cuaja es el hermano de Max, Billy, un chico violento, eternamente enrabietado por el trato que recibe de su padre y que vuelca su rencor en su no-hermana. Al principio parece que tendrá un papel relevante pero se acaba diluyendo y eso que disfruta de una gran escena con la madre de Nancy.

Otra que no ha calado ha sido Kali, u 'ocho' que aparece en el prólogo y se desarrolla en el séptimo episodio uno que no ha encantado a los espectadores. Puede que 'La hermana mayor' funcione como un capítulo introductorio de un 'spin-off' pero sacar a Eleven de Hawkins separándola aún más de sus amigos para llevarla a Chicago no sirve de mucho. ¿Que Eleven va por buen camino? Pues claro ¿Que su poder poder es enorme? ¿Acaso alguien lo dudaba? El personaje puede que vuelva pero dudo que saquen a Eleven de Hawkins otra vez que la pandilla basurilla-punk regrese junto a Kali.

Algunas preguntas sin respuesta

Aunque 'Stranger Things 2' es mucho más redonda que la primera temporada deja algunos cabos sueltos. Papa o el Doctor Brenner sigue vivo, o eso le dice a Eleven uno de los trabajadores del laboratorio cuando está a punto de matarle. Matthew Modaine sigue presente en forma de flashback , pesadilla o aparición y seguro regresará en próximas entregas. El demo-dog guardado en el congelador, ¿está vivo? Todo hace pensar que sí. Sobre todo, cuando se tiran la mitad de la temporada recalcando que al bicho-humo le gusta el frío.

También tenemos un par de 'estornudos' en los túneles a Hooper y Dustin que es difícil creer que no tendrán consecuencias en futuras entregas. Y claro, la escena final. Los Duffer han dejado claro, desde un principio, que las temporadas de Stranger Things son autoconclusivas, excepto por una escena o dos que dejan la puerta abierta una continuación. También han declarado que su intención es acabar en la cuarta.

Ellos mismos han explicado lo que significa el monstruo sobre el instituto durante el baile de invierno en el Otro Lado. «Han cerrado al puerta a esta cosa pero todavía está ahí fuer y no conocía la existencia de Eleven, pero ahora e muy consciente de ella». Y no será el único 'monstruo' con el que los personajes deberán lidiar el año que viene: «Incluso si no quisiéramos está ahí , tenemos que hacerlo porque nuestros actores lo harán en la vida real. Obliga a la serie a evolucionar y a convertirse en algo diferente».

Parece que serie seguirá dejando un reguero de corazones rotos después de Steve o Dustin.

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