Juego de Tronos 7x06. Quien a hielo mata...

El penúltimo capítulo llega con grandes sorpresas, buenas y malas, para los protagonistas

M. E. García
M. E. GARCÍA

A HBO no le dejan ni un respiro. Todas las semanas son un sobresalto. Esta vez el sexto episodio se 'coló' en su plataforma mucho antes de tiempo y eso permitió ripear el capítulo y subirlo a Internet. Eso sí, será récord de nuevo, porque el final se acerca y la serie aprieta el acelerador con 'Death is the Enemy (La muerte es el enemigo)'.

SPOILERS

  • 1

Invernalia. La situación en casa de los Stark viene calentita, a pesar del invierno, desde la semana pasada cuando Meñique le dejó a Arya un regalo envenenado: la carta que escribió su hermana bajo presión cuando iban a ajusticiar a su padre.

A la pequeña no le ha sentado nada bien, como es natural. Arya muy sutil, mira al patio y recuerda sus coqueteos con las armas. Con el día que su padre la vio intentar clavar una flecha en la diana veinte veces. Conversa con Sansa tranquilamente sobre todo esto hasta que, sin tapujos, le suelta que ayudó a que mataran a su padre y lee la ya célebre epístola.

Por supuesto Sansa intenta explicarse, le dice que tenía miedo, que no quería hacerlo y que se vio obligada pero Arya no empatiza con su hermana -son tan diferentes... nunca lo han hecho-. La recuerda subida en el cadalso junto a la reina y a Joffrey, bien vestida, peinada, resplandeciente. -«¿Estabas allí»?-, pregunta la pelirroja. -«Junto a la estatua de Baelor»-, responde Arya. -«Entonces tú tampoco le ayudaste», sentencia.

Para intentar terminar de convencer a Arya, Sansa le pregunta dónde estuvo todo aquel tiempo que ella sufría o se lo curraba para recuperar Invernalia. «Vagando por ahí». Arya le dice que estuvo entrenando... para matar. Y da miedo, mucho miedo. No parece descabellado pensar que puede cargársela en cualquier momento. Podría hacerlo pasar ante los ojos de cualquiera como un accidente.

Después de la 'interesante' conversación con su hermana, Sansa habla con Meñique sobre su mayor preocupación: que sus banderizos la abandonen antes de que comience la guerra. Meñique, que en eso de echar leña al fuego es varias veces 'cum-laude', le dice que los señores están muy contentos con ella y que algunos hasta la prefieren a Jon. Sugiriendo la traición de manera más que sutil o plantando la semilla en el cerebro de Sansa.

Su segunda preocupación en Arya y también se lo cuenta a Meñique -veremos si con intenciones ocultas o si Sansa sige siendo tan inocente-. Él la tranquiliza diciendo que nunca la traicionaría porque son hermanas. «Excepto si cree que voy a traicionar a Jon», responde Sansa. Meñique sugiere a Brienne como intermediaria ya que juró a Cathelyn proteger a sus dos hijas, pero Sansa tendrá otra misión para ella.

Brienne será la enviada a Desembarco del Rey ante el requerimiento de la reina Cersei. Y, aunque Brienne, sabiamente, no quiere dejarla sola con Meñique, se ve obligada a marchar. Ni siquiera acepta que Pod se quede. Sansa considera que Invernalia es su casa y ella es la Señora, no una niña asustada.

El remate a toda esta situación llega cuando Sansa entra en la habitación de su hermana como una madre buscando el diario de su hija adolescente y encuentra las caras que usa Arya para camuflarse. Y Arya la pilla, claro. Y Sansa pide explicaciones, faltaría más.

Arya sugiere jugar a inventar mentiras y a que la otra adivine si es cierto o no ante la perplejidad de su hermana, que se niega. Arya le llega a decir que podría matarla y quedarse con su cara, con sus vestidos, con su posición, pero opta por darle el cuchillo que Meñique entregó a Bran y Bran a ella. Toda una declaración de intenciones: no va a matar a su hermana. Meñique debería caer en breve.

Dejemos claro que Arya no va a hacer daño a su hermana pero su superioridad moral, a la arriba firmante, le resulta algo desesperante (bueno, a lo mejor también tiene que ver con que adoro a Sansa). Parece que tanta sed de venganza le ha hecho perder la perspectiva. Como muy bien apuntan algunos en Twitter le ha hecho perder hasta la memoria.

Además, Arya no deja de estar haciéndole el juego a Meñique, el verdadero interesado en que se peleen. A expensas de lo que pueda pasar -Baelish tiene todas las papeletas para morir asesinado por Arya en el capítulo final- la pequeña le ha dejado ganar una pequeña batalla solo con asustar a su hermana y hacerle desconfiar.

Por otra parte parece que Sansa -y puede que hasta Arya- se ha dado cuenta del 'juego' de Meñique después del 'mansplaining' que se marca diciéndole lo que tiene que hacer. Ella hace lo contrario. He ahí la clave para pensar que la Señora de Invernalia se ha percatado de los planes de su mentor.

  • 2

Rocadragón. La historia de amor-odio de Daenerys con Tyrion sigue adelante. Los dos esperan pacientemente a que llegue el día en que deba reunirse con Cersei y esperan noticias de los viajeros de El Norte junto al fuego. La reina 'piropea' a Tyrion porque no es un héroe... aunque sea valiente y recuerda a los hombres de su vida que considera que lo son: Jorah, Daario, Jon... todos valientes, todos van a morir. «Todos enamorados de ti», espeta la Mano. Ante la incredulidad de Daenerys, Tyrion sugiere una alianza entre Jon y ella para ahorrarse disgutos. A la Targaryen no se le ocurre otra respuesta que decir que es demasiado 'bajo' para ella. Y claro, la cara de Tyrion es un poema de lo más hilarante.

La conversación gira hacia la reunión que tendrá que mantener al día siguiente con Cersei en Desembarco del Rey. Y vuelven a hablar del poder, del miedo, de conseguir el poder a través del miedo como hace Cersei, como hizo Aegon en su día. Pero ella no es Aegon. Se supone que está allí para cambiar las cosas, para «romper la rueda» y el unificador de los Siete Reinos fue quién la construyó como bien apunta Tyrion.

Tyrion le reprocha que matara a los Tarly, por lo menos al hijo, o por lo menos encerrarlos una temporada para invitar al reflexión, pero no hizo nada de eso y ahora se han volatilizado en envueltos en las llamas de un dragón. El miedo.

Lo que le lleva a advertirle que Cersei intentará provocarla y que por eso tiene que ponerse en el lugar del enmigo. Para saber que hará, para ir un paso por delante. Ese paso es la sucesión: ¿Qué hará cuando reine? Ella no puede tener hijos así que tendrá que buscar otro sistema para que herede alguien capaz al estilo de las Islas de Hierro, por ejemplo. Daenerys se enfada y le dice que piense en la coronación. Después lo hará sobre el futuro.

Pero todo se precipita cuando llega el cuervo enviado por Gendry desde Guardaoriente. Y las cosas se calientan todavía más -nunca mejor dicho-. Dany quiere subirse en Drogon, ir más Allá del Muro y salvar a los que están en la misión 'atrapa a un zombi vivo (más o menos)'.

Tyrion siempre prudente -veremos si demasiado o no- le pide que no haga nada, que a veces, las decisiones más duras consisten en no hacer nada, dice -Tyrion inspirándose en Rajoy-. Ella, otra vez Targaryen se sube en Drogon y se marcha con los tres dragones.

  • 3

Más allá de El Muro. La expedición del ya conocido como Equipo A de Poniente transcurre entre las conversaciones de unos y otros. Jorah y Thoros charlan sobre la batalla de Pyke y cómo el secreto de la victoria se puede encontrar al fondo de una botella. Otros charlan sobre el tiempo -muy de ascensor-. Gendry le pregunta a Jon por Daenerys y Jon le responde por la obsesión de la 'plateada' con los arrodillamientos. Entonces Tordumund le da su particular visión al respecto: Mance Ryder era un gran hombre y un buen rey que nunca quiso hincar rodilla y, por eso, murieron miles de personas.

Gendry está 'rencorosillo' con Beric Dondarrion porque la Hermandad quiso venderle a Melisandre pero El Perro, que tiene respuestas para todo, le replica diciendo que Beric ha muerto seis veces y no se queja. Jorah y Jon recuerdan a Jeor Mormont, padre biológico del primero y padre figurado de Jon, que intenta devolverle la espada a su 'legítimo' dueño. Jorah declina, claro, no podría ser de otra manera.

Otro momento para el recuerdo es ese en el que a Tordmund no se ocurre otra cosa que decirle a El Perro que está 'besado por el fuego' justo después de que le diga que odia a los pelirrojos. Estos dos como pareja cómica no tienen precio, no nos vamos a engañar. Su charla sobre Brienne es lo más hilarante del capítulo, sobre todo cuando Tordmund declara su intención de tener «hijos gigantes» con ella para que dominen el mundo. Y para comprobar si de verdad El Perro la conoce le pregunta que si le mira como si le fuera a sacar el hígado.

Pero de todas las conversaciones puede que la más trascendente sea la de Beric y Jon intento adivinar por qué lo resucitó el 'Señor del de la Luz'. Ninguno conoce las razones pero a Beric tampoco le importan. Así le da sus motivos a Jon: defender a los que no se pueden defender, vencer al verdadero enemigo que es La Muerte, contra la que todos perderán en algún momento. «Ser el escudo de los hombres» le dice Jon recordando el juramento de la Guardia de la Noche.

Y llegan a la montaña de la visión de El Perro.

Tormenta de nieve y hielo, algo de «ojos rojos» se aproxima... o eso creen. Un oso gigante zombi los ataca. Mandobles por aquí y por allá, espadas de fuego a pleno rendimiento pero, a pesar de todo, consigue herrir Thoros que, muy duro él, bebe de su petaca mientras Beric le cauteriza la herida.

Parece claro que la referencia a los «ojos rojos» es a Fantasma, aunque realmente no nos lo muestren, y sí al oso zombi. Una pista de lo que está por llegar que es MUY GORDO.

El grupo vigila un paso estrecho desde lo alto. Allí, Jon ve a un grupo de muertos comandado por un caminante. Una fogata para dar la sorpresa y el grupo de enviados especiales ataca al grupo. Jon mata a su comandante e, inmediatamente, la mayoría de los muertos vuelven al polvo. Así deja claro que el método de matar caminantes es lo más eficaz. Parece que los muertos atados al caminante que los transformó han 'fallecido' de nuevo al abatirle.

Este es el oso zombi. No sé si es un homenaje a 'Perdidos'.

Consiguen capturar a uno de los zombis no sin que antes grite y llame a sus compañeros. Ante la marabunta, Jon manda a Gendry para que corra a Guardaoriente y envíe un cuervo a Danerys pidiendo su ayuda.

El grupo echa a correr con el muerto a cuestas y entran en hielo quebradizo -poco convincente que el hielo se fracture a esas temperaturas que suponemos se encuentran-. Hordas de muertos los rodean pero el hierro se termina de romper y los atacantes caen al agua. Y allí se quedan, en medio del hielo frágil, rodeados de zombis por todas partes con la única esperanza de que Daenerys vaya y llegue a tiempo, antes de que mueran todos de frío o en la batalla. Porque el hielo se volverá a congelar tarde o temprano.

Y así muere Thoros. Congelado. «Dicen que es una de las mejores maneras de morir». El Perro le quita la petaca para echar un trago pero Jon se la pide para poder quemar el cuerpo antes de que se levante.

Beric Dondarrion quiere matar al Rey de la Noche. Su estrategia es pura lógica: Si él ha convertido a todos, todos caerán cuando él lo haga. Y más lógica 'made in' resucitado. Si Jon y él son los únicos a los que El Señor de la Luz ha devuelto a la vida será para algo más que morir congelados. El Perro, optimista consumado, le responde: «Todos los 'señores' que conozco son unos cabrones, no se por qué el Señor de la Luz tiene que ser diferente».

Pasa el tiempo y El Perro -que muy listo en estos momentos no parece- se pone a tirarles piedras a los muertos que le rodean hasta que una cae en el hielo que antes se había roto y ¡oh sorpresa! vuelva a ser sólido, de nuevo. A los muertos no les hace falta nada más para lanzarse al ataque. El 'Equipo A de Poniente' se defiende como puede hasta que Jon ordena retirada al punto más alto. Lo de que Tordmund y El Perro se salven la vida está muy bien por dos razones: uno, seguirán siendo pareja cómica, y dos: todavía hay esperanza para un reencuentro entre El Perro y Sansa.

Y claro, en el último momento, cuando se encuentran al borde del colapso hace Daenerys su entrada triunfal a lomos de Drogon y, junto a Viserion y Rhaego, fulminan a base de fuego a los muertos. Drogon toma tierra y todos se refugian a su alrededor y suben encima menos Jon que, sigue luchando en plan héroe idiota (aquí Dany tenía toda la razón cuando hablaba con Tyrion).

Pero los caminantes tienen un plan. Con una lanza de hielo -más pequeña que el cacharro de Qyburn y lanzada con la mano, huele a magia por aquí- consiguen abatir a Viserion. El dragón blanco cae ante la atónita mirada de su madre y las lágrimas de los espectadores de la serie. El hielo se rompe y se traga al dragón entre chorretones de sangre.

El peligro de que puedan matar a otro dragón acelera la retirada porque el caminante vuelve a preparar otra lanza. Jon le grita a Dany que se marche ya, y cae al agua helada. Drogon levanta el vuelo. Jon sale del agua, claro y, cuando todo parece perdido (otra vez) llega Manosfrías para salvarle. Benjen Stark se queda allí y cede el caballo a su sobrino, que se marcha a todo galope.

Un inciso:

En Guardaoriente, El Perro se despide de Beric ya que es el encargado de llevar al zombi a Desembarco. Danerys mira desde lo algo del Muro esperando ver a Jon hasta que llega Jorah para decirle que se tienen que marchar. Un ruido lejano delata al caballo con Jon en plan héroe romántico-épico.

Ya en el barco, de vuelta, Jon descansa en la cama y Daenerys le ve las cicatrices del apuñalamiento. A partir de ahí llega el momento que no puede faltar últimamente en todo capítulo de 'Juego de Tronos' que se precie para satisfacer a los fans de la parejita. Jon finalmente le jura lealtad y se miran con ojitos tiernos agarraditos de la mano. En el próximo capítulo culminará la relación de estos dos. Tiene pinta.

En una última escena los muertos sacan del agua a Viserion y, por si su muerte no fuera ya lo suficientemente cruel, el dragón abre el ojo. Y es azul.

La miniescena entera:

* Un apunte: George R. R. Martin ha confirmado en varias ocasiones que los dragones de hielo existen a través de entrevistas. Además, escribió un cuento titulado así 'El dragón de hielo' aunque, en esa ocasión el dragón era bueno. Nada de zombi. En este relato una niña, Adara, se hace amiga de este animal fantástico.

* Una de memes, reacciones, chistes...

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