Juego de Tronos 7x03. La justicia de Cersei

Jon Nieve dialogando en un acantilado de Rocadragón/HBO
Jon Nieve dialogando en un acantilado de Rocadragón / HBO

Llega uno de los encuentros más esperados para los fans a los que parece que los creadores de la serie quieren satisfacer por encima de todo, aunque signifique sacrificar el factor sorpresa

M. E. García
M. E. GARCÍA

¡OJO, SPOILERS!

  • 1

Rocadragón. Sin duda, uno de los grandes protagonistas de este episodio es el escenario elegido para este enclave. San Juan de Gaztelugatxe luce en todo su esplendor junto a los tres dragones mientras Jon y Davos tocan tierra en la isla-hogar de los Targaryen en Poniente. Son Missandei y Tyrion los encargados de darles la bienvenida en la playa. Al fin y al cabo, Jon y Tyrion guardan buenos recuerdos de su último encuentro y así es cómo rememoran aquellos días que ahora parecen tan lejanos. Según se acercan a Rocadragón tienen el 'placer' de tomar contacto con los dragones y es que Drogon está a punto de 'acariciar' al Rey de El Norte.

De manera paralela Melisandre ve su llegada desde lo alto de un acantilado, alejada del poder de cualquier rey. Cuando llega Varys para intentar dañarla, dado su odio ancestral (y justificado) a los sacerdotes rojos. Melisandre ya no es aquella orgullosa dama roja que susurraba a Stannis que era el elegido. Considera que ya ha cumplido su cometido uniendo al hielo y al fuego (literal). Confiesa a Varys que se va a Volantis. La Araña se alegra, claro, cuanto más lejos mejor, el problema es que ella le revela que volverá porque su destino es morir en tierras extrajeras, justo igual que él. Parece claro que el destino final de Melisandre es morir en el Muro, en la guerra contra los muertos. El de Varys no está tan claro. Finalmente Melisandre le explica que no quiere ver ni a Davos ni a Jon porque su salida de Invernalia no fue demasiado pacífica. Y eso que resucitó a Jon, que, en fin, debería estar mínimamente agradecido.

Daenerys recibe a sus invitados en el salón del trono y no tarda en salir a pasear el tema del vasallaje. Varios minutos de tira y afloja entre los dos en los que ella quiere que él se arrodille, algo a lo que Jon no está dispuesto ya que considera su relación como iguales (bendita ignorancia). Cierto es que Daenerys le pide perdón por haber quemado a varios Stark pero no renuncia a su 'derecho' sobre El Norte porque el último de los reyes de esas tierras juró lealtad a Aegon. Ella se considera heredera legítima «Yo soy la última Targaryen, Jon Snow», le suelta (¡JA!) y para rematar: «He nacido para gobernar los Siete Reinos y lo haré». Y Jon nunca ha sido santo de mi devoción pero estas salidas de tiesto (vale, es Targaryen y ha tragado sapos y culebras, eso es cierto) me van a hacer disfrutar de cuándo se entere que no es 'la última Targaryen'. Además, nunca he tenido claro su legitimidad al Trono, sobre todo porque se basa en la guerra que ganó Aegon y si nos ponemos analíticos diríamos que Robert (al cual odio bastante) ganó otra guerra a los Targaryen con lo cual su derecho se diluyó con la derrota. ¿O ganar la guerra vale para los Targaryen pero para los demás no?

Pero el tema que interesa es el de los Caminantes Blancos. Daenerys no se lo cree, ¿quién lo haría? A Davos casi se le escapa que Jon es un resucitado. O sea, un no muerto como de los que habla pero del calor, no del frío (existe una teoría respecto a esto). Y Varys irrumpe en la reunión para anunciar la derrota de la flota de las Islas del Hierro con las tropas de Dorne y Tyrell. Así que como no hay tiempo para más Daenerys dice que se quedan como 'huéspedes'.

Jon reflexiona mirando al mar cuando llega Tyrion a hacer lo propio sobre cómo se han quedado sin flota. Se siente prisionero en la isla ya que puede ir a cualquier sitio menos volver a su barco para irse a casa. Tyrion, mucho más práctico, como siempre, le ofrece su colaboración. Algo que pueda decirle a Daenerys que le ayude sin que tenga que creer en muertos de hielo. Jon le comenta, por fin, el tema del vidragón que se esconde debajo de la montaña. A Tyrion no le cuesta convencer a Daenerys de que le deje explotar el yacimiento ya que no pierde nada. La reina no puede evitar apuntar que Davos contó anteriormente que su hombres apuñalaron a Jon en el corazón. Aún así, una conversación entre los dos al aire libre acaba con Dany dejándole hasta mano de obra para que se ponga a cavar.

El consejo busca una solución que palie el tema de haberse quedado sin barcos Greyjoy. La solución más sencilla sería que Dany vaya con los dragones a freír la flota de Euron pero los consejeros no se muestran de acuerdo ya que, aunque los animales sean casi invulnerables ella no lo es, por lo que el tema queda en el aire.

  • 2

Invernalia. Sansa, muy metida en su papel de Señora se preocupa porque la fortaleza esté bien abastecida ante una más que posible guerra contra los muertos, un sitio y un invierno que puede durar años. Camina con Meñique mientras ordena a unos y a otros. Meñique sigue susurrándole, aconsejando con aquella frase que ha acompañado a uno de los tráiler de esta temporada: «Libra cada batalla en tu mente porque así cualquier cosa que pase ya la habrás vivido». Lo cierto es que no es mal consejo pero la sonrisa de Baelish cuando Sansa no puede verlo no vaticina nada bueno.

Y Sansa se va corriendo porque ha llegado alguien y la reclaman en la puerta. Es Bran, que para lo que tarda la gente en esta serie en llegar a esta serie, parece que es el único que no se teletransporta.

Bran ha cambiado mucho. Sansa le dice que es el Señor de Invernalia y él intenta explicarle que no puede serlo porque es el Cuervo de Tres Ojos que lo ve todo: pasado, presente, futuro, pero que tiene que aprender a ver mejor. Para que comprenda Bran le cuenta que ha visto su boda. Su boda y todo lo demás...

  • 3

Antigua.Jorah se ha recuperado 'milagrosamente' de la psoriagrís para asombro del Archimaestre que se huele a millas que Sam ha tenido algo que ver. Jorah se va para volver con Daenerys ahora que está curado. Sam considera que todo lo que ha hecho por Jorah es un pago a su padre, por todas las veces que le ayudó, que le salvó la vida y, otra vez, en un alarde de valentía le entrega la mano para despedirse. Más tarde, en su despacho, el Archimestre abronca a Sam y lo felicita pero no hay tregua para el pobre Tarly que ahora tiene que ponerse a copiar pergaminos que se están pudriendo.

  • 4

Desembarco del Rey. Euron disfruta de su llegada a la capital jaleado por la multitud mientras arrastra a su sobrina, a Ellaria y a la hija mayor de ésta, Elia. Ellas son el regalo para Cersei, para que Su Majestad acceda a casarse con él. Es delante la reina, en el salón del Trono, junto a Jaime donde el pirata pide otra vez ser su marido. Cersei le dice que de eso nada hasta que no ganen la guerra.

Intercambio de 'opiniones' entre Euron y Jaime que deja claro que los Greyjoy -y este más aún- no se callan. Experto en intentar sacar de sus casillas al hermano y amante de la reina que apenas puede contenerse para no soltarle un puñetazo delante de toda la corte.

Y llega el momento cumbre de 'La justicia de la reina' porque eso es. Cersei hace justicia por ella, por su única hija asesinada por Ellaria. Cersei es mala, sí, pero ¿más o menos que Ellaria? Cersei también quiere a sus hijos, en especial a Myrcella porque ella no tuvo madre, pero Myrcella sí y Cersei sabe mejor que nadie que ser mujer en ese mundo es de lo peor que te puede pasar. Quiso protegerla a costa de todo y no pudo, a su favorita, a su niña que murió envenenada en el extranjero por aquellas que creían sus amigas (en los libros la relación entre Myrcella y las Serpientes es muy diferente, la verdad, pero el sacrilegio de la serie con Dorne es mejor dejarla).

Cersei no duerme, solo mira al dosel de su cama y piensa en cómo matar a sus enemigos, así se lo explica a Ellaria. Nada de una muerte rápida, pedir a la Montaña que le reviente la cabeza a ella o a su hija como hizo con Oberyn sería demasiado fácil así que, justicia poética, Cersei besa a Elia y deja viva a Ellaria para que vea como su hija muere y su cuerpo se pudre. Ellaria vivirá toda su vida encerrada en las mazmorras de la Fortaleza Roja si nada lo impide.

Una vez subsanado el problema Cersei va a la habitación de Jaime donde abre la puerta a una doncella por la mañana con toda la naturalidad del mundo porque es la reina y hace lo que quiere...hasta que llega a pedir cuentas el enviado del banco. Después de un toma y daca en el que Cersei se muestra hábil, mordaz y hasta brillante:

-«Nosotros no apostamos, invertimos en la empresa ganadora»

-«Una manera elegante de decir 'apostar'», responde ella.

Va directa al grano porque el banco quiere que le paguen pero el de Braavos también tiene un problema. Daenerys es más una revolucionaria que una reina y como Cersei advierte que eso no conviene a los bancos. Los revolucionarios no sirven de nada a los bancos y menos si se dedican a defender a los desfavorecidos (vamos a saltarnos los paralelismos obvios) así que la única opción para el banco es esperar a que Cersei gane y pague sus deudas, que es lo que promete como Lannister. Invita al enviado a quedarse en Desembarco como invitado hasta que gane la guerra y cobre.

  • 5

Roca Casterly. Este es el momento sorpresa del capítulo, por cortesía de los Lannister. Tyrion narra como se puede tomar el castillo de su familia. Es un lugar bien preparado con, al menos 10.000 soldados muy preparados pero gracias a que Tywin le confió la cloacas pudo hacerlas como quiso, todo un coladero para sus escarceos con las prostitutas que también sirve para que los Inmaculados entren sin ser vistos y se hagan con el castillo. Todo demasiado fácil. Gusano Gris se da cuenta demasiado tarde de que faltan tropas. Cuando se asoma por la muralla ve como Euron acaba con los barcos de Daenerys (los que les quitó a los esclavistas) por lo que se quedan sin apoyo en retaguardia y sin una manera rápida de huir. Además, faltan soldados, muchos, ¿dónde está el ejército de los Lannister?

  • 6

Altojardín. No hace falta esperar para ver a Jaime comandando el ejército de su familia. Su ejército (ahora también se teletransportan los ejércitos además de las personas y los cuervos). Ha aprovechado que sabía que los Inmaculados irían a su castillo para tomar por sorpresa a la familia más rica de Poniente: los Tyrell. Los soldados de la familia de la rosa son aplastados sin discusión y Olenna, en su habitación espera que llegue Jaime para morir.

Llega la hora de las confesiones. Jaime le explica que ha aprendido de sus errores y ha utilizado la 'jugada' de Rob en el Bosque Susurrante. Por su parte, Olenna le dice que ella ha hecho de todo por su familia pero que la imaginación que tiene Cersei es insuperable. Quiere decirle a Jaime que su hermana es un monstruo y la Reina de las Espinas se da cuenta de que la quiere, sinceramente y de verdad, algo que, seguro pagará caro, le dice. Pero el cénit, llega con la confesión definitiva.

Después de beber el veneno que le da Jaime (él mismo le dice que convenció a Cersei para que no la despellejara) le cuenta que fue ella quién envenenó a Joffrey ante la estupefacción de Jaime que no da crédito. Ella le dice que es para que se lo diga a Cersei, que quiere que lo sepa... está bien recordar que la reina se piensa que lo mató Tyrion. Al menos, una cosa es cierta, Tyrion mató a Tywin. Cersi sigue teniendo una excusa.

Y Olenna se ha convertido el la reina de 'meme' porque no se puede morir de manera más elegante, no se puede ser más reina de las Espinas, no se puede ser más 'top'.

En resumen, un capítulo pensado exclusivamente para el 'fandom' y para aumentar el 'hype' todavía más pero que realmente cuando más a ofrecido ha sido cuando se ha alejado de Rocadragón para centrarse en Cersei. Lástima que tenga pinta de que no va a pasar de esta temporada.

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