Jessica Jones contra sí misma

Jessica Jones contra sí misma

Ante la falta de un antagonista claro, la encargada de la serie ha optado por enfrentar a la protagonista con sus mayores miedos

M. E. García
M. E. GARCÍA

Kilgrave no está. Bla, bla, bla. Que si ha sido el mejor villano de una serie de Marvel -con perdón de 'The Punisher'-, que si un héroe sin villano que lo complemente no sirve para nada, que si David Tennant lo bordaba. Que sí, que ya lo sabemos. El caso es que para esta segunda temporada de Jessica Jones se ha elegido al mejor antagonista que puede tener: ella misma.

Cuando Bendis creó al personaje de Jessica Jones no contó con su éxito televisivo. Por eso, su recorrido en los cómics es el de un personaje muy menor: un par de tomos recopilatorios -28 números- y apariciones fugaces en las historias de otros superhéroes.

Jessica tiene un paso carcelario fugaz.
Jessica tiene un paso carcelario fugaz.

Pero Jessica Jones es aquí protagonista y su peor enemiga. En esta segunda temporada, ya sin material que lo apoye, la 'showrunner' Melissa Rosenberg ha optado por enfrentar a Jessica con su pasado y con los miedos que más la aterrorizan: su soledad y su sentiemiento de abandono, todo lo que impulsó la muerte de su familia en una accidente de tráfico.

Pero la excusa para este nuevo viaje a los infiernos es la investigación sobre IGC, el laboratorio que experimentó con Jessica para salvarle la vida y que le acabó otorgando esos poderes que tanto la torturan. Para rizar el rizo, no es Jessica quién inicia la investigación sino su amiga Trish Walker, exestrella infantil y locutora de radio que quiere alcanzar verdadera notoriedad por la calidad de su trabajo y, de paso, darle en los morros a su novio/exnovio: uno de esos correponsales de guerra con complejo de héroe.

----------------SPOILERS--------------

La ambición lleva a Trish -Futura 'Hellcat' sí o sí a juzgar por el final de la temporada- a meterse en un berenjenal de proporciones épicas. Así llega hasta la verdad tras el IGC. Desde el principio se adivinan más personas con superpoderes. Uno de ellos acaba asesinado después de presentarse de manera insistente en el despacho de Jessica para pedir que le proteja de los que le quieren matar. Pero el impulso definitivo llega con el descubriento de otra mujer más fuerte y mucho más violenta que Jessica capaz de arrancar de cuajo los miembros a un tío.

Trish 'on-fire' con su investigación sobre IGC.
Trish 'on-fire' con su investigación sobre IGC.

Y es aquí, a partir del episodio cinco donde la trama se acelera y llega el meollo de la cuestión: la madre de Jessica, Alisa, consiguió sobrevivir al accidente y a los experimentos que el doctor Karl Malus practicó sobre ella y que le acabaron otorgando los mismos poderes que a su hija pero, superiores. Es decir, si Jessica salta edificios de 5 plantas su madre hace lo mismo con los de 10, si ella es capaz de arracar puertas, su madre puede levantar camiones, etc. Porque, resulta, que los experimentos son genéticos y el resultado depende de los genes de cada sujeto: así son los poderes que se obtienen.

La relación madre-hija centra el desarrollo de la segunda mitad de la temporada -así como la presencia estelar de Kilgrave en forma de alucinación en los momentos más oscuros de Jessica. La lucha de la heroína entre el deber y el querer se manifiesta en unas decisiones erráticas y hasta poco consecuentes. Todo normal si tenemos en cuenta que acaba de reencontrarse con su madre que además es una asesina súperfuerte. La máquina de matar perfecta.

Jeri, la abogada y Trish.
Jeri, la abogada y Trish.

La jugada cruel del destino es que Alisa se enamoró del doctor que experimentó con ella y él de ella. El vínculo entre ellos es la mayor barrera para Jessica que tiene que jugar su baza de hija superviviente para tratar de salvarla por todos los medios aunque desde un primer momento está claro que esa historia no puede acabar bien.

Por el camino conocemos más tanto del pasado de Jessica como el de Trish. La época en la que Jones iba a la universidad y llevaba una vida 'normal'. Como contraste, tenemos el intento de Trish de convertirse en una estrella del 'pop' y como esa carrera la convirtió en una drogadicta. Ese hecho hizo que las dos se distanciaran. Jessica contró consuelo en los brazos de un camarero que más tarde la traciona por sus poderes.

Si, Killgrave sale aunque solo sea el 'demonio' en el hombro de Jessica.
Si, Killgrave sale aunque solo sea el 'demonio' en el hombro de Jessica.

Y tenemos por otro lado a Jeri. La superabogada sin piedad que debe enfrentarse a dos aspectos. El primero, el intento de sus dos socios de bufete de apartarla del negocio y por otro, y más grave, conocer que padece ELA. Estos dos frentes se encuentran profundamente conectados para Jeri ya que al descubrir su enfermedad se marca un 'de perdidos al río' con el tema de sus socios.

Así es que como Jeri decide contratar primero a Jessica -que pasa del tema porque está muy liada- y después a Malcom, 'socio' de Jessica que consigue descubrir los trapos sucios de los socios de Jeri para conseguir unas condiciones excelentes para salir del negocio. Por el camino, un intento de estafa con su enfermedad que acaba como el rosario de la aurora gracias a la capicidad de la abogada para maquinar. Y no podemos decir que no nos encante.

Pryce con Jery, intentando que le contrate en vez de a Jessica.
Pryce con Jery, intentando que le contrate en vez de a Jessica.

Malcom es otro que vive más o menos su propia trama. Ante los desplantes de Jessica su vecino y amigo decide abandonarla y cambiarle por otro detective, Pryce Cheng, que sabe apreciar más su talento natural. Detective al que Jessica da una paliza de espanto por ponerse demasiado machito con ella.

Y sí, Jessica Jones es en esta temporada, como la lo fue en la anterior, es un canto a la mujer independiente. Eso de ir levantando del suelo a tíos que van de sobrados empodera un montón, no nos vamos a engañar. Pero en el fondo sigue siendo una mujer frágil. Su sistema emocional es más que precario y han querido endulzar su figura con una historia de amor que si bien es secundaria (mucho) pone el final dulzón a la trama. Menos mal que está 'Hellcat' para arreglar eso.

>> La temporada 1

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