Cersei no es (tan) mala como piensas

Cersei no es (tan) mala como piensas

La mala malísima de Juego de Tronos comparte muchos aspectos con otros personajes considerados 'buenos' por el gran público

M. E. García
M. E. GARCÍA

Cersei se ha alzado con el título de mala oficial de Juego de Tronos. Sin embargo, algunas de sus características malévolas son compartidas con otros personajes bienamados, como Cathelyn Stark. Muchas de las decisiones o actos de la actual reina de Poniente vienen de una vida llega de amargura y profundas decepciones. No se trata de justificar de por qué Cersei es mala si no de hacer un ejercicio de empatía, de ponerse en su lugar, de pensar '¿Qué habría hecho yo?' Entonces, y solo entonces puede que nos demos cuenta de que no es tan fiera la leona como la pintan.

Cersei fue una niña criada para ser reina. Desde pequeña las canciones, los cuentos y la educación de damita le llevaron a pensar que la suya sería una vida llena de amor, de flores, vestidos bonitos y príncipes azules -como Sansa, por cierto, con la que comparte destino y pajaritos en la cabeza durante una parte de su vida-. Además, quiere a su hermano y lo quiere en la manera más amplia de la palabra. Puede que en la serie la relación de Jaime y Cersei se vea muy superficial. Un incesto puro y duro sin otra finalidad que el sexo, pero lo cierto es que en la saga George R. R. Martin descubre un amor muy por encima de cualquier otro en Poniente. Recuerda muchas veces que estuvieron juntos desde siempre, desde antes de nacer, lo ve no solo como una extensión de si misma sino ella en masculino y deja entrever su 'envidia' porque él, nacido hombre, tiene derecho a empuñar una espada para matar a sus enemigos mientras que ella se ve condenada a parir y coser.

Una de las últimas escenas de esta séptima temporada de la serie muestra a las claras que el amor que siente por Jaime es superior a si misma y a sus ambiciones de poder. Puede que esta relación y el deseo de proteger a sus hijos – a su familia en general- sea lo único que la frena a la hora de su conquista del poder. Cersei no ataca con todo hasta que no pierde a Joffrey, Myrcella y Tommen. Y es que Cesei no mata a Jaime a pesar de su tración. Porque Jaime traciona a Cersei, la abandona y se marcha con el enemigo mientras que ella hace lo único que puede hacer para tratar de subsistir.

Después del rechazo de Jon a mantenerse neutral la única opción de Cersei es que los ejércitos de Danerys y de El Norte ganen la guerra contra los muertos pero salgan lo suficientemente dañados para que no puedan plantarle cara. Si manda sus tropas a la guerra contra los caminantes ganen o pierdan acabará muerta, bien por mano de los zombis o de sus enemigos vivos.

Una de las ilustraciones más populares de Cersei realizada antes de la serie.
Una de las ilustraciones más populares de Cersei realizada antes de la serie.

Cierto es que la leona de cabellos dorados no siente lo mismo por Tyrion al que culpa de la muerte de su madre. Yoanna murió en el parto del enano y Cersei recuerda una y otra vez el rostro deforme de su hermano pequeño, los miembros encogidos, el rostro rechoncho y rojo... le quiso ahogar en la cuna. Esa actitud es indefendible desde un punto de vista objetivo pero se puede llegar a comprender vagamente la frustración de una niña que ve como pierde a su madre por lo que ella considera un 'monstruo'. Si a eso añadimos las profecías de Maggy la Rana, quien vaticinó que moriría asesinada por su 'valonqar' (hermano pequeño) tenemos la tormenta perfecta alimentada por sus propias conclusiones: será Tyrion quién la mate (aunque, como el resto del mundo sabe, eso está por ver).

Los hijos

Precisamente es su odio a Tyrion, el rechazo que le produce su físico y la defensa a ultranza de sus hijos lo que la une con Cathelyn Stark. Las dos aman profundamente a su progenie. Las dos hacen lo que sea por defenderlos. Sin embargo, consideramos a Cat buena y a Cersei mala. Cuando Cathelyn comienza la guerra Stark-Lannister, porque se imagina que es Tyrion el que ordena el asesino de Bran y cae como una tonta en la red de Meñique. Nadie se planteó que es una auténtica locura, una canallada que odie al enano y se deje guiar solo por su aspecto. Que es un acto despiadado y profundamente irresponsable servirse de los soldados de los banderizos de su padre en la taberna para que le detengan sin el menor indicio, pero claro, lo hace por sus hijos.

Entraré aquí en un aspecto de Cathelyn tan desagradable como que Cersei odie a Tyrion. La ejemplar esposa de Eddad Stark no soporta mirar a Jon porque cree que es la prueba de la traición de su marido. Cuando Jon, siendo un niño, cae enfermo de viruela, reza para que viva prometiendo que será una madre para él. Promesa que no cumple como ella misma reconoce a Talisa: «Fui incapaz de querer a un niño sin madre». Bien Cathelyn, reconocer la culpa no te exime de ella.

Que Cersei defienda a Joffrey -aun siendo un psicópata malcriado sigue siendo su hijo- está muy mal visto. Joffrey es mezquino y cruel -él y Ramsay empatan en cuanto a hijoputez humana- pero lo quiere. Una madre debería entender eso. Una no madre también. La venganza por la muerte de Myrcella es simplemente sublime. Olenna odia y admira al mismo tiempo la imaginación de Cersei. Y aquí Cersei alcanza su cénit. Ellaria ha envenenado -recordemoslo bien- a Myrcella porque ella y Trystane se iban a casar y ella no quería que eso sucediera. Para Cersei, Myrcella no es un hijo más, es su única hija, con la que se identifica, a la que quiere salvar de las penas que la han perseguido a ella durante toda su vida. La ve como un reflejo y mucho más. Tampoco puede ayudarla.

Puede que de los tres hijos Tommen fuera su menos favorito. Lo veía débil, manejable, lo vio alejarse de ella para acabar con Margaery la mujer destinada a quitarle el trono también le despojaba de su hijo. Una vez perdido, Cersei da el todo por el todo con una clase magistral de cómo separar la religión del Estado. ¿A alguien le parece mal que un estado se separe de una religión fanática y peligrosa? No lo hace por bondad, lo hace porque la religión la ha humillado y necesita venganza. Es un golpe maestro que denota la inteligencia y la crueldad necesaria para un gobernante. Cersei es práctica en extremo. La reina no quiere matar a su hijo, tampoco indirectamente y es evidente que se siente culpable por el suicidio de Tommen, pero debe seguir adelante y esta vez liberada de las cadenas que le atan a sus hijos.

Cersei vive atada por las profecías de Maggy. No solo la del 'valonqar' sino también la que vaticinaba que sus hijos morirán. Intenta por todos los medios frenar al destino sin conseguirlo. Cuando Tommen se suicida ella decide continuar con sus ambiciones -está por ver si su embarazo es cierto o no-, esas que le arrebataron desde pequeña por ser mujer a pesar de sus capacidades y los conocimientos adquiridos de su padre que también la obvia por ser mujer. Más válida que Robert sin duda, más válida que Jaime para el gobierno e igual de válida que Tyrion. Seamos sinceros, Cersei no ama al pueblo como proclama Danerys pero tampoco lo deja de lado. Desde su famoso paseíllo de la vergüenza instigado por la religión fanática del Gorrión Supremo no ha vuelto a haber un conato de levantamiento en Desembarco.

De hecho, con la volada del Septo y la muerte de su último hijo muchos pensamos que se había vuelto definitivamente loca. Nada más lejos de la realidad. Sin tener que proteger a nadie salvo a si misma -y a Jaime- se concentra en sus ambiciones y en el gobierno. En la guerra que sabe que no tiene salida. Su única opción, por remota que sea es ganarla, sino tanto ella como todo su linaje se perderá en el olvido como los Tyrell, Martell, Frey, Baratheon (este un poco menos)... y otras grandes casas de Poniente.

Matrimonio a la fuerza

Creció pensando que iba a ser feliz, que se iba a sentar a un lado de un rey apuesto y bueno que la iba a colmar de amor y de bienestar. Eso calmó sus ambiciones hasta que se dio cuenta de que Rhaegar nunca la quiso y Robert menos aún. Recordemos como se casó Cersei con Robert. Robert ganó la guerra pero perdió a Lyanna. Según sus propias palabras «Lo único que había deseado de verdad en su vida». El buenazo de Robert trata al supuesto amor de su vida como si fuera una posesión, una cosa que le pertenecía. Y eso que dice que ni siquera se acuerda de ella. Pero vamos, que según él estaba muy enamorado. La realidad es que le fastidió perder a pesar de haber ganado. Acostumbrado a tener todo lo que quería: mujeres, dinero, batallas...

Cersei estaba enamorada de Robert. Enamorada de verdad y dispuesta a olvidar a su hermano. Sin embargo, se encontró con un hombre que la despreciaba como persona (nunca la tuvo en consideración para nada), como mujer (se pasaba la vida de putas o de caza) y como esposa. Cersei se vio siendo una cría casada con un tío que se metía acostaba con ella apestando a alcohol y a otras camas, hacía lo que podía, se daba media vuelta y a dormir. Todo esto siendo una adolescente. Y ella, orgullosa, la leona, la educada para ser reina se sentía peor que una prostituta.

Volvió a los brazos de su hermano. Probablemente el único hombre que la haya querido de verdad por ella misma y por nada más. Queda bastante claro -también en la serie- que a Jaime no le importa lo que haga Cersei -y pasando por alto la famosa escena de la violación en el Septo- la considera en todos los aspectos en los que Robert la despreciaba. Hasta que también la abandona y la cambia por sus enemigos.

Para remate Tywin vuelve a obligar a Cersei a casarse, esta vez con Loras. Ella le suplica que no lo haga. El recuerdo de su matrimonio con Robert la atormenta una y otra vez. La idea de un nuevo matrimonio por compromiso tiene que revolverle demasiados recuerdos. Pero su padre, la usa como una Lucrecia Borgia casándola con quien le conviene para sus intereses políticos.

Cersei usó lo único que parecía importar a todo el mundo para sobrevivir: su cuerpo. Se acostó con los que pudo para conservar una pizca de poder y conseguir más. Es una leona, efectivamente que ha luchado por sus hijos y por sus ambiciones políticas -la ambición, horrible cuando eres mujer, admirable si eres hombre.

La actual reina es tan buena o tan mala como otros personajes que caen bien a la audiencia. Cathelyn no es ninguna santa: inició la guerra y tiene una inquina enfermiza por Jon. Arya... ¿hacen falta explicaciones? Las serpientes de la Arena defienden sus intereses, conspiran y asesinan según sus propósitos y la serie las ha maltratado infinitamente. La heroína Daenerys achichara gente sin reflexionar sobre las consecuencias, Jon es tan responsable de la 'muerte' Viserion como Cersei lo es de Tommen. Eso sin tener en cuenta que su incapacidad para mentir puede conducir a un desastre de proporciones épica. Y llega Cersei dispuesta a asumir -por que es muy consciente- sus actos, la culpa y las consecuencias.

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