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Un momento de ‘Sodade’, el espectáculo de Cirque Rouage que abrió la programación de calle en la Acera de Recoletos. / RAMÓN GÓMEZ

Cervantes a oscuras

  • Los organizadores se muestran «casi pletóricos» con la primera parte de un certamen que hoy sale a la calle con 40 funciones

‘El lado oscuro de Cervantes’ es el título del montaje de Circo de Sombras que ayer se presentó en la Casa Revilla después de tres funciones en la sala 222 del LAVA, donde aún podrá verse hoy y el sábado o, mejor dicho, no verse, porque este espectáculo encuadrado en el llamado teatro sensorial, de los sentidos o, como dicen en México, para ciegos, se siente pero no se ve porque nada más entrar cada espectador debe ponerse un antifaz para quedar absolutamente a oscuras.

«Es una pequeña ‘delicattessen’, un espectáculo intimista basado en el mundo de los sentidos», valoró el director del TAC, Javier Martínez, en la presentación de este grupo que llega a Valladolid gracias al convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y el Estado de Guanajuato, en el que se celebra un festival cervantino que se acerca al medio centenar de ediciones y al que este año acudirá invitada una compañía vallisoletana aún por determinar.

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  • El espectáculo 'Sodade', de Cirque Rouage, inaugura la programación de calle del TAC

Marco Antonio Rizo, miembro de Circo de Sombras, destacó la gran importancia en el teatro contemporáneo de la obra del alcalaíno y, más concretamente, de los entremeses. «Cervantes introdujo un mundo nuevo de tramas en un género hasta entonces muy simplista y marcó pautas» diferentes. Como ejemplo puso ‘El retablo de las maravillas’, en la que se basa ‘El lado oscuro de Cervantes’, y la «dura crítica social» que encierra.

«Hay que sentir el espectáculo –explicó Rizo– a través del tacto, el gusto, el oído y el olfato» para llegar a «sorprenderse con uno mismo de cómo podemos llegar a agudizar los sentidos, en una reacción íntima, hacia dentro» que asemejó a la de leer un libro. Carlos Rodríguez, director y fundador de la compañía, recordó que esta lleva desde el año 2005 dedicándose al teatro para discapacitados y constituye una de las pocas en el mundo entregada a esta especialidad.

El TAC recupera hoy su esencia y sale a la calle con cuarenta espectáculos que invadirán el centro de la ciudad de un extremo a otro con esa esperada vorágine ruidosa, colorista y gamberra. Aunque oficialmente todo lo visto desde el pasado sábado pertenecía al programa del festival, lo cierto es que ha sido la nueva fase de representaciones en sala que el Ayuntamiento anunció en su día como un intento de recuperar la desaparecida Muestra Internacional de Teatro. De hecho, tanto la concejala de Cultura, Ana Redondo, como el director del TAC, Javier Martínez, hicieron ayer balance de esta novedad. «Estoy absolutamente satisfecho tanto de la altísima calidad artística como de la respuesta del público. Hemos empezado a un nivel muy alto y está siendo excelente la complicidad de la gente, que está llenando las salas y la respuesta en las redes sociales», afirmaba el segundo.

Redondo por su parte dio por cumplido el compromiso de recuperar la muestra, «aunque todo cambia y no se podía hacer exactamente igual», así como «la responsabilidad de que la cultura abra las puertas y haga la vida más fácil a la gente que sufre un día a día muy duro y le cuesta llegar a fin de mes. Es nuestra obligación conseguir que la gente se divierta», concluyó la concejala, que quiso agradecer a todos los implicados en el certamen su trabajo «por haber conseguido poner en marcha una tarea que no era fácil». La rueda de prensa diaria que ofrece la organización del TAC en la Casa Revilla también sirvió ayer para presentar a los miembros del jurado del festival, que Redondo fue nombrando uno a uno empezando por su presidente, el profesor de Historia Medieval de la UVA Enrique Gavilán, quien manifestó el honor que supone ocupar ese puesto y resaltó las «excelentes sensaciones» por los espectáculos vistos hasta ahora y la «naturalidad sin tensiones» con que se vive el Festival.

Cirque Rouages ejecutó anoche en la acera Recoletos su espectáculo de funambulismo ‘Sodade’, una interpretación de conceptos tan abstractos como la nostalgia y la añoranza por el tiempo (y el espacio) perdidos a través de los códigos del equilibrista. Su investigación acrobática se vertebró en torno a los diferentes niveles en los que opera la memoria, las caprichosas formas que adquiere el pasado cuando se evoca, y las velocidades a las que se mueven lo vivido, por un lado, y lo rememorado, por otro. La ejecución entre dos cuerdas a distintas alturas arrancó entre el público generosos aplausos y algún que otro grito ahogado de inquietud.