Marco Antonio Rizo, Carlos Rodríguez y Rebeca Grageda, de Circo de Sombras, en la Casa Revilla.
Marco Antonio Rizo, Carlos Rodríguez y Rebeca Grageda, de Circo de Sombras, en la Casa Revilla. / HENAR SASTRE

Cervantes a oscuras

  • La compañía mexicana Circo de Sombras llega al TAC con su versión sensorial de ‘El retablo de las maravillas’ para sumar al festival al Centenario de la muerte del autor del ‘Quijote’

‘El lado oscuro de Cervantes’ es el título del montaje de Circo de Sombras que ayer se presentó en la Casa Revilla después de tres funciones en la sala 222 del LAVA, donde aún podrá verse hoy y el sábado o, mejor dicho, no verse, porque este espectáculo encuadrado en el llamado teatro sensorial, de los sentidos o, como dicen en México, para ciegos, se siente pero no se ve porque nada más entrar cada espectador debe ponerse un antifaz para quedar absolutamente a oscuras.

«Es una pequeña ‘delicattessen’, un espectáculo intimista basado en el mundo de los sentidos», valoró el director del TAC, Javier Martínez, en la presentación de este grupo que llega a Valladolid gracias al convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y el Estado de Guanajuato, en el que se celebra un festival cervantino que se acerca al medio centenar de ediciones y al que este año acudirá invitada una compañía vallisoletana aún por determinar.

Marco Antonio Rizo, miembro de Circo de Sombras, destacó la gran importancia en el teatro contemporáneo de la obra del alcalaíno y, más concretamente, de los entremeses. «Cervantes introdujo un mundo nuevo de tramas en un género hasta entonces muy simplista y marcó pautas» diferentes. Como ejemplo puso ‘El retablo de las maravillas’, en la que se basa ‘El lado oscuro de Cervantes’, y la «dura crítica social» que encierra.