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Manuel Sierra, con su premio. / Gabriel Villamil

Manuel Sierra: «El TAC es un buen escaparate para el arte combativo»

  • El Festival de Teatro y Artes de Calle homenajeó al pintor en su inauguración

Hay ganas de teatro. La ciudad contaba las horas para que el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC) comenzase y ayer llegó el día con un evento que no solo sirvió de pistoletazo de salida sino también como homenaje al pintor Manuel Sierra, artista «nacido de la calle» que, además de ser «n referente de la ciudad» representa precisamente el espíritu del festival, que es llenar los espacios públicos de teatro. Al acto, que acogió el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA), acudieron el alcalde de la ciudad, Óscar Puente, y la concejala de Cultura y Turismo, Ana María Redondo, acompañados en el estrado por el director artístico del festival Javier Martínez; Karmen Garay, productora y bailarina de la compañía ‘Danzad Malditos’, y, por supuesto, el homenajeado.

En un acto en el que los representantes políticos se mantuvieron en un segundo plano para ceder el protagonismo al arte y los artistas, el alcalde resaltó la importancia de «esta fiesta teatral» que es «un referente europeo» y que sirve de escaparate para todo tipo de artistas, nacionales e internacionales, que vienen a Valladolid a presentar sus trabajos. El director artístico del TAC, Javier Martínez, quiso reconocer y agradecer el trabajo de todos los responsables del festival, «pues se suele olvidar lo que hay detrás de estos eventos, fruto del trabajo de un año duro y difícil».

La concejala de Cultura, Ana María Redondo, fue la encargada de presentar a Karmen Garay, no sin antes transmitir su pésame «a todos los familiares y amigos de Enrique González, más conocido como ‘Gigi’, un gran actor y profesor de esta ciudad» recientemente fallecido. Garay, «feliz y orgullosa», sustituía en la mesa a Alberto Velasco, quien se tuvo que ausentar por motivos de trabajo, muy posiblemente para poner a punto su obra ‘Danzad Malditos’, la cual inauguró ayer el TAC. Garay, como productora y también bailarina de este espectáculo, explicó que «está dedicada a los perdedores, a los que luchan, a los que tuvieron que buscar trabajo fuera para poder cumplir su sueño de ser actor».

El momento de Manuel Sierra se acercaba, algo que se pudo notar en un sonriente público que tenía ganas de escucharle. De él recordó Puente su lucha contra el franquismo y le presentó como un hombre de izquierdas «que siempre ha colaborado con colectivos por una ciudad más igualitaria y democrática», además de calificarle como «activista de sueños, poeta de la imagen y hombre de acción». Los asistentes ya no pudieron contenerse y en pie presenciaron la entrega del premio con un sonoro aplauso que recibió un Manuel Sierra.

«Para aceptar el premio solo puse una condición: que fuese compartido con todas las asociaciones, sindicatos, federaciones y, en definitiva, todo mi sustrato ideológico», reconocía el pintor. «No es un premio cualquiera, pues es democrático y viene de abajo a arriba, me lo habéis dado vosotros», insistía un Sierra que se siente más cómodo entre la gente que subido al estrado. Tras reconocer su «incredulidad» y mientras recordaba no pocas anécdotas que provocaron las carcajadas del público, el artista quiso «reivindicar la calle, que es nuestro espacio, el de todos, igualitario, desmitificador, que no debe ser privatizado» y la figura del «pintor de vocación pública, extrovertido que bebe del pueblo». Un nuevo aplauso, público en pie, puso el broche final a su discurso, que cerró recitando versos.

En declaraciones a este diario, Sierra reconoció que «se está haciendo mucho arte combativo, pero se difunde poco porque los dueños de los grandes medios no siempre están dispuestos a decir todo lo que se hace». Además, recordó que «hay gente haciendo un teatro extraordinario en condiciones muy precarias. Con los pintores ocurre lo mismo, pues solo se habla de los que van a la bienales, invitados por los distintos brazos del Estado y no de los que están a pie de calle». En esta línea recordó que «el TAC es un buen escaparate para ese arte combativo». Dicho lo cual, volvió a verse rodeado por amigos que quisieron aupar al artista y celebrar así la llegada de las artes escénicas a Valladolid.