Zorrilla, Felipe II y el pastelero de Madrigal de las Altas Torres

El actor Luis Miguel García, en primer plano, en una escena de la obra 'Traidor'. / Corsario

La compañía Teatro Corsario lleva al Calderón ‘Traidor’, el mejor de los textos que escribió el dramaturgo vallisoletano, según reconoció el propio autor

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Se cuentan por millones las representaciones que han sido del Tenorio, miles las que se sumarán el próximo 1 de noviembre, y sin embargo la obra cumbre –considerada por el propio Zorrilla como el mejor de los textos que escribió– apenas ha subido a escena. Un libreto de difícil adaptación que sí fue, sin embargo, el elegido para inaugurar el Teatro Zorrilla el 30 de octubre de 1884, en un acto que contó con el autor, y que ahora ha sido rescatado por la compañía Teatro Corsario para llevarlo al Calderón en cuatro funciones entre el sábado 7 y el martes 10 de octubre.

‘Traidor, inconfeso y mártir’, ‘Traidor’ en el cartel que proponen los Corsario, se basa en una historia real que rápidamente entra en el terreno de la leyenda. Narra la famosa historia del pastelero de Madrigal de las Altas Torres y su extraordinario parecido con el rey Sebastián de Portugal, dado por muerto en la batalla de Marruecos. Acusado por el mismísimo Felipe II de querer usurpar la personalidad del difunto, Gabriel Espinosa –que así se llama el pastelero– desembarca en el texto de Zorrilla en una posada de Valladolid acompañado por su hija Aurora. «Se trata de la obra de madurez de Zorrilla, de hecho él la veía como la más importante y con la que se veía más proyectado en el futuro. Ya de por sí es todo una garantía», explica Jesús Peña, director de la obra, «pero es que además la trama es extraordinariamente interesante para llevar al teatro porque hablamos de una supuesta conspiración contra el rey Felipe II que supuso un problema internacional entre España y Portugal».

Una trama en su momento secreta que, tanto por su argumento como por su desarrollo, perfectamente podrían suscribir los Raymond Chandler, Patricia Highsmith, Lorenzo Silva o Vázquez Montalbán, maestros de la novela negra. De hecho lo que hoy conocemos no se supo nada hasta trescientos años después de acontecer. «Resultó tan controvertido y lleno de misterio que se declaró secreto de Estado», apunta Peña.

La amenaza de Felipe II de torturar y matar a todo aquel que se diga rey Sebastián de Portugal aporta una dosis de intriga al desarrollo de una obra que no se priva de nada. Plena de misterio, presenta una supuesta conspiración no exenta de acción, y además engancha con la relación amorosa que no debe faltar en toda función que se precie.

El apunte romántico que tanto preocupaba y perseguía Zorrilla en sus obras surge también de manera natural en el mismo momento en que el hijo del juez que retiene al pastelero queda prendado de su hija Aurora. «Es esto lo que realmente le importa a Zorrilla como autor y a mí como director», señala el director de Corsario, que afronta ahora por primera vez una obra de Zorrilla con motivo del bicentenario de su nacimiento. «Nuestra versión prácticamente no ha terminado hasta terminar los ensayos porque día a día hemos ido descubriendo cosas que habían pasado inadvertidas en una primera lectura», señala.

Pese a ser el primero de los textos que adapta, Peña conoce bien las dificultades que entraña interpretar al dramaturgo vallisoletano. «Zorrilla es una persona atormentada que presenta una doble característica. Por un lado sufre las ideas reaccionarias de su padre, y por otro tiene ese espíritu de libertad que no termina de soltar precisamente por tener que cargar en su mochila con las ideas de su padre. Y eso se nota en su producción», comenta, abducido ahora por la que «probablemente» sea la mejor obra de Zorrilla. Incluso por encima del Tenorio...

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