Teloncillo sube el telón asiático

Javier Carballo, miembro de Teloncillo, junto a algunos de los voluntarios del programa chino.
Javier Carballo, miembro de Teloncillo, junto a algunos de los voluntarios del programa chino. / El Norte

La compañía vallisoletana ha acercado por primera vez uno de sus espectáculos al público chino, ampliando su radio de acción a otros rincones como Costa Rica o Miami

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Conquistar el mercado asiático es el gran objetivo del presente siglo. Es la gran puerta que todos los sectores, sea cual sea su dedicación e implicación, quieren abrir no solo para abrir nuevos horizontes sino también para dejar lo más atrás posible la crisis económica que ha azotado y sigue azotando a nuestro país. El teatro no es ajeno ni a la crisis -siempre ha vivido en ella- ni a las soluciones que van surgiendo con el paso del tiempo y la llegada de las nuevas tecnologías, y por este motivo no son pocas las compañías que han expandido su terreno de acción para llegar a rincones donde hace tan solo unos años era impensable.

Teloncillo es una de esas compañías que ha ampliado su radio de acción para internarse y llevar sus obras para público infantil al otro lado del Atlántico. Su paso por Costa Rica o China, o su inminente viaje a Miami, son ejemplos recientes de una actividad que ya no se circunscribe a un círculo cerrado para abrirse a otros mercados, independientemente de la distancia.

La cara B de Caperucita llega a Almagro

Mientras buena parte de la profesión reposa una temporada marcada por la bajada del IVA en los espectáculos en directo, el calendario se ha vuelto frenético en estas fechas para la compañía Teloncillo, que ha tenido que repartirse para cumplir con compromisos en China y Costa Rica, y que hoy miércoles, 12 de julio, vuelve a reunirse para tomar parte en una plaza tan exigente como la de Almagro –certamen barroco infantil–. Un festival de primer nivel al que la compañía acude con ‘Caperucita. Lo que nunca se contó’, un texto que ha adaptado y dirige Claudio Hochman y que cuenta en su reparto con Silvia Martín (como Caperucita), Javier Carballo (lobo), Ángeles Jiménez (madre y abuela) y Juan Luis Sara (padre).

Una obra que nada tiene que ver con el cuento clásico de Perrault y que llega a Almagro después de haber recibido las mejores críticas en distintos escenarios del país, incluido el del Teatro Calderón de Valladolid, desde que se estrenara hace un año en la Feria de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo.

La compañía vallisoletana, única de Castilla y León presente en Almagro, se meterá de lleno después de verano en la programación que conmemore en 2018 sus 50 años de vida, pero de momento tiene en agenda un puñado de compromisos pendientes. Uno de ellos tiene que ver con el espectáculo ‘El jardín musical’, compartido con El Quinteto Respira, que llegará al Palacio de Congresos de Jaca en agosto, y otro no menos atractivo, ‘La granja’, echará a andar en noviembre de la mano del Calderón para un público selectivo -bebés desde 6 meses a niños de 5 años-. De momento, Teloncillo ha incorporado dos nuevas experiencias a su mochila. Por un lado ha estado presente en el Festival Internacional de las Artes de Costa Rica con ‘Nidos’, espectáculo que llevarán en unos días hasta Miami, y por otro han visitado por vez primera China (Chengdu, Chansa, Guangshou y Shenzhen) con ‘Los animales de don Baltasar’. «Una experiencia personal y profesional magnífica», apunta Javier Carballo, que ha permitido a la compañía comprobar en primera persona el concepto teatral «tan particular» que tienen en el continente asiático. «Lógicamente nuestro espectáculo gestual es para niños, y los niños son niños en todas partes, pero el lenguaje corporal no es el mismo y luego su forma de concebir el teatro es muy distinta. Ellos están acostumbrados a espectáculos con mucha gente en escena y a alardes desde el punto de vista acrobático y físico que están muy lejos de lo que entendemos nosotros», explica, «al final vas a otro país, pero parece que es otro planeta distinto».

Tres detalles de la experiencia china de Teloncillo. En el teatro, en su encuentro con los niños al final de una función, y compartiendo mesa con una figura de cartón de Mao Tse Tung. / El Norte

De todo lo vivido en tierras chinas, Carballo se queda con los encuentros mantenidos con los niños al término de los espectáculos. «Al final nos quedábamos un buen rato con los niños y sus padres, y es curioso comprobar cómo las preguntas que te hacen son las mismas en todos los sitios», asegura.

La presencia de Teloncillo en China, que se gestionó en su día a través de Skype y culminó en una visita de los propios responsables del festival asiático para cerrar los términos y condiciones, podría repetirse el próximo año debido a la extraordinaria acogida que ha tenido el espectáculo de la compañía vallisoletana.

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